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Mis vacaciones

Terminé en la cuneta de mi equinoccio, sorbiendo la vida, arrastrando mi cuerpo por el árido desierto; apesadumbrado miré al cielo, viendo cómo los buitres observaban qué parte de mi cuerpo comer primero y yo pensaba: "Dios mío, por qué no me fui de veraneo a Benidorm".

Luego, sudoroso, desfallecí.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web

La banda sonora

La música entraba en escena, irrumpían con fuerza los instrumentos de viento: oboes, flautas y clarinetes; de repente, los de cuerda acariciados, raspados y punteados daban la nota. Por último, con maestría y alegría, redoble de percusión.

—Paco, la última vez que ceno contigo como te traigas a la orquesta.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web

Cuando era fan de El Padrino

Levantó la sábana y vio una cabeza de caballo; gritó, y aún más al ver asesino.

—Prepárate a morir, Ramón.
—Me llamo Paco.

El asesino tras disculparse le dijo que era la tercera vez que le pasaba, cogió la cabeza y se marchó.

Ramón, con una sonrisa, se durmió plácidamente.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web

Jamás le robes a un librero

Cuando sorprendió al ladrón agazapado en la caja no lo dudó un instante; la lectura jamás lo había abandonado. El Quijote voló primero, Luces de Bohemia le siguió y Cien años de soledad, sin duda, fue el más certero. El ladrón, inconsciente, se rindió sin remedio a tan ilustres obras.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web

El héroe, en horas bajas, contra el maléfico ascensor

Sentía que sus pulmones no recibían el suficiente oxígeno para seguir en este extraño mundo. Pensaba morir de aquella patética manera; vestido con una capa y un calzón algo desgastado. Si era un héroe debería haber subido por las escaleras, se repetía.

De repente, escuchó: "¿Has intentado empujar la puerta?".
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web
Anónimo hasta noviembre

Grises

La policía, tras acordonar la zona, entró a la tienda con sumo cuidado; allí estaba el dependiente con la cara descompuesta e incapaz de vocalizar una palabra por el miedo, él fue el que encontró la bolsa. 

Tras manipularla cuidadosamente la arrojaron al fuego; eran unos pantalones de colores estampados.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web

Solo yo

En el cumpleaños de mi suegra me regaló un aire acondicionado; en el de mi suegro, una televisión; en el de mis padres, un frigorífico; en el de mi mujer un libro; y en el de mi, hija un dibujo.

Para mi cumpleaños lo he pensado y querré un poni.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web

Dirty Dancing mortal

La muerte lo persiguió toda la vida; vivía asustado, sabiendo que jamás se desharía de ella.

La muerte, preocupada por que no disfrutara la vida, le dijo que le avisaría llegado el momento; cuando le pidiera un baile, sabría que sería su hora.

Aliviado, decidió apuntarse a clases de baile.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web