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Viejos, nuevos tiempos

Aquel domingo el pueblo amaneció con un solo candidato.

—Apenas se asomó, se apuraron pa' que no vuelva a dentrar. Cayó sin que haiga ruidos. Al Tomás lo desaparecieron —continuó la voz cómplice—. Es la importancia de averiguar alguna secreta debilidad del enemigo.

En esa habitación se respiraron inútiles remordimientos.
Escrito por Ruperto

Allá en la eternidad

El trece de agosto me dijiste: "Mi hermano, tómame una foto y súbela al face, que mi hija cumple quince años y le llevaré su torta y quería celebrarlo". Entonces regresaste y compartimos... y ahora cumpliste tu sueño de estar con ella en su quinceañero.

Te extrañaremos mucho, mi pana.
Escrito por Ruperto

El banco de la desolación

Se pusieron de pie y él la besó por última vez. Caminaron solo algunos pasos cuando otra pareja ocupó el lugar que ellos habían dejado.

Llegados al límite del parque, ahí se separaron.

En el banco discutían. Después se les vio ponerse de pie. Luego él le dio un beso...
Escrito por Ruperto

Y no nos dejes caer en la tentación

—¡Por Dios! —se dijo ella—. ¿Qué hay en ese hombre que te ha hecho olvidar la decencia?

Pensó en el profesor y la violencia del recuerdo agitó su cuerpo. Ya no dependía solo de su voluntad. Era más fuerte.

Ahora todo pasaba por su habilidad para plagiar en el examen...
Escrito por Ruperto

Caiga quien caiga

Bella, de quien su familia asegura que está poseída, llora, se queja y dice que por su culpa tiene náuseas constantemente.

La creen una enferma regresada a la pubescencia; además insistía en señalar al curita ese como el responsable.

Mientras, su tío pidió encarecido apoyo de la Iglesia para exorcizarla.
Escrito por Ruperto

¡Lobo malo! ¡Lobo malo!

Desde el principio su olfato supo el momento en que ella deseaba ser engañada. Ahora siempre lo esperaba en el mismo lugar. "¿Y entonces?", le decía, sonriéndole. Así iban las cosas cuando decidió renunciar a sus instintos... y a los de ella.

Cansado de lo mismo, tomó el camino largo.
Escrito por Ruperto

Algo a la medida

Estaba convencido de que lo que necesitaba era tiempo y libertad. Las ideas, el arte, requieren de esas cosas que les permitan crecer, dijo.

El encapuchado repitió la pregunta, a la vez que, impaciente, accionaba una palanca. Ya no hubo respuesta.

Además, estuvo allí justamente por lo "creativo" que fue.
Escrito por Ruperto

Una puerta se cierra, otra se abre

Sonaron de nuevo las voces. La mujer, sigilosa, se encaminó hacia ellas. De pronto se detuvo, miró escaleras abajo. Entonces cayó en cuenta de que esa no parecía su casa. Gentes raras pasaron indiferentes por su lado.

Y creyó escuchar que tenían la loca idea de contactar a un fantasma.
Escrito por Ruperto