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Manos libres o la estática del corazón

A veces, cuando hablamos por teléfono, escucho el eco lejano de mi voz. Generalmente ocurre cuando estoy triste e intento disimular lo que siento. Al imaginarte a la distancia descubro que es imposible engañarte.

Tal vez sólo sea que estás usando el altavoz, o una trampa nueva de mi corazón.
Escrito por Silvana Alexandra Nosach

Otra vuelta al sol

Siempre se me dificulta sobrevivir al Invierno, aunque me prepare llenando el hormiguero de mi cuerpo con los besos que te robé. Recostada sobre el pasto, entrecierro los ojos. Infinidad de destellos que penetran mis pupilas. Respiro hondo, necesito beberme toda la primavera de un sorbo. Otra vez logré salvarme.
Escrito por Silvana Alexandra Nosach - Facebook

Ni sumisa ni devota

Siempre había sido tan silenciosa. Aceptaba todo lo que se le pedía. Cuando llegaba a casa, estallaba en lágrimas y dolor. Ser así, era una cualidad tan bien vista por la sociedad.

Un día algo cambió. El silencio encontró su voz. Dejó de ser invisible. Todos creyeron que había enloquecido.
Escrito por Silvana Alexandra Nosach - Facebook

Fuera del capullo

Con la marea baja y envuelta en la niebla, descubrió que le estaban creciendo cuernos en su cabeza. Asomaban frágiles entre su cabellera desordenada y salvaje. Más allá de la creencia popular, nadie la engañaba. Era su alma que se expandía y ya no cabía en su interior. Había madurado.
Escrito por Silvana Alexandra Nosach - Facebook

La imposibilidad del engaño

Lo de ellos era un amor prohibido. Furtivo. Secreto. Esa tarde iban a encontrarse.

Cuando estalló la revuelta, ella dictaba clases. Murió defendiendo a sus alumnos. Él estaba en una reunión. Protegido, a salvo.

Ya no volvieron a verse. Era su destino. En la próxima vida, quizás tendrían mejor suerte.
Escrito por Silvana Alexandra Nosach - Facebook

El reparador

Es más fácil leer a la gente cuando sufre. Por eso ella camina mirando el suelo. Sus zapatos van dejando un rastro de lágrimas. Imperceptibles para el mundo. Luminosas para él.

Aún es pronto para saber si van a enamorarse. Primero debe convencerla para sanarle cada uno de sus sueños.
Escrito por Silvana Alexandra Nosach

Mirar hacia otro lado

"Privado", reza el cartel sobre la puerta de la oficina detrás de la Sacristía. Sitio vedado para todos a excepción del cura párroco y alguna novicia de turno.

"No autorizado" aún para el mismísimo Dios, quien hace la vista gorda con tal que las ofrendas de su Iglesia no decaigan.
Escrito por Silvana Alexandra Nosach - Facebook