Bingo
Viejo amigo y fiel guardián, recorría incansable los caminos de mi casa de campo rodeada de naranjos. Ayer lo encontramos dormido para siempre, donde siempre dormía. Descansa en la tierra donde siempre vivió. Voy a plantar un rosal sobre él. Era un pastor alemán, compañero fiel, y se llamaba Bingo.