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Discurso sobre un madero

Ha dicho el juez que sólo me quedan cuarenta palabras. Tenía derecho a cincuenta y, pueden comprobarlo, he derrochado veinte. Para despedirme del mundo podré emplear otro par de decenas. "¡Diecinueve!", corrige el verdugo, blandiendo el hacha.

Con la venia, señoría, ¿cómo redimirse con cuatro vocablos? Ojalá tuviera cincuenta palabras.
Escrito por Vicente Varas - Twitter

Jo, jo, how

—Señor, allá afuera está la persona de quien le hablé.
—Dígale que pase —respondió con desgana el magnate petrolero.

Un hombre vestido de rojo, obeso y de barba blanca entró en la oficina. Se arrellanó sobre las piernas del potentado y le preguntó:

—¿Qué me vas a regalar esta Navidad?
Escrito por Vicente Varas - Twitter

Ni pío

Las décadas transcurren y sigue sin pronunciar su primera palabra. Aunque "mamá" fue la elegida por cinco de sus seis nietos, para él perdió vigencia hace mucho.

"Hable, don Servando. Sabemos que puede", insisten los médicos, desesperados. Como aquellos que de niño lo examinaban.

Las arrugas se acentúan cuando sonríe.
Escrito por Vicente Varas - Twitter

Circuito impreso en un monumento

Sus setenta kilogramos de metal y fibra de carbono fueron puestos en un monorriel con destino a Alaska. Trabajamos juntos en la mina hasta el día en el que sufrí el accidente. Lideró la huelga y exigió ser desmantelado para que con sus piezas me fabricaran un exoesqueleto.

Gracias, robot.
Escrito por Vicente Varas - Twitter

Testigo confundido

Llevando cada cual el recuerdo de una península en el corazón, el español y el italiano acudieron puntuales a la cita. Ante el único testigo, una mujer con ojos de fuego y ágiles manos, manchego y parmesano se fundieron en un abrazo, como sólo pueden hacerlo los quesos de categoría.
Escrito por Vicente Varas - Twitter

Babel: El hijo del conserje

Me paso el día entero jugando con el ascensor. Pulso números al azar en el tablero. Voy por los pasillos del edificio escuchando detrás de las puertas numeradas. Aprendo palabras en swahili, japonés, alemán e inglés. Nadie se entiende con otro. Quizás por eso nunca se enteraron de mi muerte.
Escrito por Vicente Varas - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Gabriel sherpa

Cruzar la cascada de hielo y los campamentos. Aferrarse a las cuerdas hasta coronar el Everest sin la ayuda de sus alas de ángel, igual que cualquier mortal. En la cima, atreverse a besar a la diosa del cielo y reír como un hombre: el sueño más grande jamás cumplido.
Escrito por Vicente Varas - Twitter

Quasimodo

Temo salir a la calle, más cuando ha llovido. No me gusta ver mi reflejo en los charcos. La gente corre y grita al toparse conmigo. No entiendo, cada tarde miran mi rostro en la pantalla. Soy actor de la teleserie de las tres, los besos no son de verdad.
Escrito por Vicente Varas - Twitter