Circuito impreso en un monumento

Sus setenta kilogramos de metal y fibra de carbono fueron puestos en un monorriel con destino a Alaska. Trabajamos juntos en la mina hasta el día en el que sufrí el accidente. Lideró la huelga y exigió ser desmantelado para que con sus piezas me fabricaran un exoesqueleto.

Gracias, robot.
Escrito por Vicente Varas - Twitter

44 comentarios :

  1. Pues demostró que esa coraza protegía un gran corazón dispuesto a darlo todo por su ¿amigo? Me ha gustado mucho, Vicente. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Qué nos define como humanos? ¿Los sentimientos? ¿La memoria? ¿Las ideas? Y, si un ser artificial adquiere estas capacidades, ¿sería humano también?
      Me complace que te haya gustado, Jesús.
      ¡Muchas gracias!

      Eliminar
  2. Se podría decir que fueron "uña y carne" unidos siempre, complementándose y ayudándose. Incluso al final quiso que con sus piezas hiciesen un exoesqueleto para poder paliar las consecuencias del accidente.
    Buen relato Vicente, un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, Javier. En esta ocasión, la simbiosis piel-metal ha rendido buenos frutos.
      Gracias por leer y comentar.
      Abrazo.

      Eliminar
  3. Oportuno relato que evidencia una realidad-ficción a la vuelta de la esquina del inminente futuro. Estamos ya, poco más que menos, en la era de las máquinas sensibles, que tal vez como en el micro, desarrollen sentimientos de empatía y solidaridad hacia las personas. Muy acertado el tema y el tono sentimental y emotivo con el que desarrollas una relación de respeto y compañerismo mutuo entre máquina y hombre.
    Huelga, a estas alturas, descubrir los buenos mimbres con que urde el narrador del mismo.
    Felicitarte por la elección del tema, que tanto me atrae, y mandarte un abrazo. Enhorabuena, Vicente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchísimas gracias, Manuel!
      Creo que tienes razón cuando mencionas que los avances de la robótica y la cibernética hacen pensar que no estamos lejos de encontrar un escenario parecido al del relato. Ojalá, tanto en hombres como en máquinas, la empatía y solidaridad se presenten más a menudo que otras actitudes menos loables.
      Un abrazo.

      Eliminar
  4. Si en un mundo futuro el hombre fuese capaz de crear androides a su imagen y semejanza, no sería descabellado deducir que éstos podrían heredar la capacidad de entrega de los mejores humanos, aunque también podría ocurrir que, como muchos de sus hacedores, se torciesen. Un relato posible, imaginativo y distinto; valiente también, al utilizar un género no demasiado tratado y que a mí, personalmente, me gusta mucho.
    Un abrazo, Vicente

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo, Ángel. No se puede tener lo mejor sin abrirle la puerta a lo peor. El mal es el precio que hay que pagar por la libertad.
      Muchas gracias por dedicarle palabras tan alentadoras a este relato. Te confieso que, sin ser experto en el género, a mí también me encanta y tenía muchas ganas de abordarlo aquí.
      Un fuerte abrazo, señor Saiz.

      Eliminar
  5. Silvina Palmiero12/10/16 20:29

    En este mundo en el que muchos se despersonalizan tras una computadora, transformándose en meros operadores, o en simples personajes virtuales, por qué no pensar que una máquina podría heredar los más nobles sentimientos humanos. Me gusta, Vicente. Me remite a la muy interesante Inteligencia Artificial, de Steven Spielberg. Un cariñoso saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Mil gracias, Silvina!
      Gran observación, Inteligencia Artificial, Blade Runner, Terminator y demás, son referencia obligada para los amantes de la ciencia ficción. Si una máquina pudiera heredar los sentimientos, sabríamos mucho más de nosoros los humanos.
      Un abrazo.

      Eliminar
  6. Un enorme robot sacrificándose por su amigo humano accidentado es una historia muy emotiva. Nos hace perder el miedo a un futuro lleno de fríos androides.
    Muy bueno tu relato, Vicente. Enhorabuena y un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es bueno, entre tantas distopías, imaginar de vez en cuando una cara amable del futuro. Tal vez demasiado "asimoviano", pero lo he intentado, Carmen.
      Agradezco mucho tu lectura y comentarios, siempre tan generosos.
      Un abrazo.

      Eliminar
  7. Demuestras, Vicente, que máquinas y personas están cada vez más cerca, que nos necesitamos mutuamente, hasta límites insospechados. Muy bueno.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De esos límites insospechados a que haces referencia, se componen los devaneos de miles de filósofos y científicos, María José.
      Mil gracias por leer y comentar.
      Otro abrazo de vuelta.

      Eliminar
  8. Podría llegar un momento en el que el hombre fuera un parásito de la máquina, no es una pregunta don Vicente, creo que estamos acercándonos a esa rara especie humana. Enhorabuena por el relato. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alguna vez leí que, en su búsqueda de emancipación de la naturaleza, el Hombre podría toparse con que la civilización se separara de él para seguir su camino a través de la vida artificial.
      Interesantísimo comentario, Pepe.
      ¡Muchas gracias!

      Vicente

      Eliminar
  9. Hermosa historia en la que un robot rescata los valores que nuestra civilización está perdiendo.
    Muy bueno, Vicente.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alguien tiene que hacerlo, Georges. Si fallamos los de carne y hueso, dejemos que lo intenten las mentes artificiales.
      Agradezco infinitamente tus palabras.
      Un abrazo, Georges.

      Eliminar
  10. Curioso micro. Eso es amistad, y lo demás tonterías.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias, Luisa!
      Amistad, también, es leer y comentar.
      Un abrazo.

      Eliminar
  11. Me parece una genialidad tu micro. Ese robot dando la vida, me parece de una humanidad que no existe en los humanos.
    ¡Bravo!
    Un abrazo, Vicente.
    Pablo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No tengo palabras, Pablo. ¡Gracias!
      ¿Quién sabe? Tal vez algún día suceda algo parecido y hombres y robots puedan convivir.
      Te envío un afectuoso abrazo.

      Eliminar
  12. Bonita historia con la amistad y la lealtad como trasfondo. Siempre está genial reflejar estos temas en nuestros escritos, Vicente, sobre todo en este mundo tan falto de respeto por el prójimo. Te felicito. Me gustó mucho tu micro.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias, Alma!
      Tienes toda la razón, ser positivo nunca está de más.
      Un saludo afectuoso.

      Eliminar
  13. ¿Qué nos define como humanos?, te preguntas. Creo que a esa pregunta llevan siglos las mejores mentes dedicándole sus pensamientos.
    ¿Somos una especie de robot biológico? ¿Si se nos desmontase pieza a pieza, como si fuésemos una máquina, quedaría algo? ¿Existe algo más? Y si ese algo más existe ¿perdurará de alguna manera? Tras todas esas incertidumbres no sé si uno se queda colgado entre Heráclito y Parménides, o entre Platón y Aristóteles. No puedo saberlo porque nunca fui a una clase de filosofía.
    El tema de las relaciones entre los robots y los hombres ha dado y dará mucho de sí, no sólo en la ciencia ficción, la ciencia a secas también se interroga por esas cuestiones y hay teorías para todos los gustos, desde la de que los robots acabarán dominándonos, hasta la de que serán nuestros mejores aliados incluso para paliar nuestra soledad y ayudarnos en nuestras enfermedades, pasando por la de que los malos los utilizarán para conseguir sus perversos fines.
    El robot de tu microcuento es de los que nos ayudarán hasta el punto de sacrificar su propia existencia por nosotros, si es que esta palabra tiene algún sentido aplicado a un robot.
    En fin, un tema que da mucho de sí, que, si se piensa a fondo sobre él, nos llena de perplejidades sobre lo que somos y sobre lo que el futuro puede traernos con estos continuos avances que pueden hacernos caer en el pecado de la soberbia al pensar que nos hemos convertido en dioses.
    Mi enhorabuena Vicente por esta propuesta y una abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tanto interés ha despertado el tema que se le han dedicado novelas, cuentos, tratados, tests, películas, series de televisión, historietas, videojuegos, música, etc. Desde luego, a veces pensamos que acercarse al conocimiento pleno de nuestra propia naturaleza es como aproximarse demasiado a una hoguera. Sin embargo, también está en nosotros la curiosidad infinita, la seducción de la Verdad. En lo personal, creo que a medio camino entre utopías y distopías debe estar nuestro futuro.
      Muchas gracias por tu lectura y tan generoso comentario, Enrique.
      Te envío un fuerte abrazo.

      Eliminar
  14. ¿Existe el Romanticismo cibernético? La verdad es que no tengo ni idea, pero si nadie lo ha reivindicado, declaro que lo has inaugurado tú, Vicente, con este relato. ¿O no se ajusta al ideal romántico la idea de un robot infringiendo la tercera ley de la Robótica por su amigo humano? Lo dijo el padre Asimov, "Un robot tiene que proteger su propia existencia, excepto si entra en conflicto con la primera o segunda ley", cosa que no ocurre en este relato y que lo embellece hasta la ternura.
    Brevísimo, Vicente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Caramba, Patricia, qué bonito se siente recibir comentarios así. Me honra que el relato haya conectado contigo, una voz más que autorizada.
      ¡Mil gracias!
      Un fuerte abrazo, maestra Richmond.
      Vicente

      Eliminar
  15. Un gran relato en el que trazas la difusa línea entre lo humano y lo mecánico. ¿Fue su corazón o su programación la que le hizo reaccionar así? Y si los robots adquirieran consciencia, ¿estaríamos dispuestos a aceptarlos como iguales y no solo cuando actuaran con bondad, sino con egoísmo, tal y como actuamos nosotros mismos?
    Los humanos fabricaremos robots a 'nuestra imagen y semejanza', y, según la biblia, ya hubo 'algo' que lo intentó, y así salimos.
    Me ha encantado cómo has armado la historia, Vicente. Enhorabuena.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias, Antonio!
      Vaya que a más de uno nos gustaría poder dar respuesta a las preguntas que planteas; el futuro lo hará, estoy seguro.
      Genial comentario.
      Un gran abrazo.

      Eliminar
  16. Sería esperanzador que, después de que las sociedades se deshumanicen del todo, alguien recogiese el testigo. Seguro que si a esos robots les inhabilitasen las variantes odio y envidia, lograrían lo que los humanos no estamos consiguiendo. Muy buen micro, Vicente, felicidades. Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oraré porque tu comentario sea una acertada profecía, Matrioska.
      ¡Muchas gracias por tus palabras!
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  17. Vicente, después de todo lo que ya te han dicho poco puedo añadir. Para mi tu micro me ha dejado un sabor a esperanza en que puede haber un futuro que compartamos humanos y robots.
    Me ha gustado mucho y he sentido mucha ternura con tu micro.
    Enhorabuena!
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mucho has añadido, Pilar. Ese sabor a esperanza es un bálsamo para la actualidad global. ¡Muchas gracias!
      :)
      Un abrazo.

      Eliminar
  18. Cuando la amistad va más allá de lo humano. Que generosidad tan grande has contado en tan solo 50 palabras.
    Me encanta leerte siempre, pero esta vez has sabido llegar hasta los corazones de metal.
    Un abrazo grande Vicente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias por tus palabras, Belén!
      Me ha gustado eso de los corazones de metal.
      Un abrazo.

      Eliminar
  19. Genial Vicente, un relato digno de figurar en un nueva antología homenaje al "Yo Robot" de Isaac Asimov.
    Sin duda el amigo robot lleva más allá las tres leyes de la robotica. Me gusta mucho, tiene todo el toque de la ciencia ficción de los años 50.
    Saludos maestro VV.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En efecto, la ciencia ficción de aquellos años, antes del ciberpunk, tenía mucha más fé en el progreso tecnológico y, por tanto, su visión del futuro era optimista.
      Muchas gracias por tus generosos juicios, Jean.
      Maestros son muchos de los que andan por aquí, incluido tú, yo sólo les aprendo alguno que otro truco.
      Un abrazo.

      Eliminar
  20. Robots que sienten, mientras que hay humanos que no tienen ni pizca de sensibilidad.
    Genial Vicente, un beso.
    Malu.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ni pizca, Malu. Es una tristeza que sea así.
      ¡Mil gracias por leer y comentar!
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  21. Planteas en tus cincuenta palabras un tema tan interesante que, al menos yo, me había enajenado un poco de la poderosa historia que con ellas nos cuentas, cargada de sugerentes imágenes, y en la que el lenguaje utilizado resulta determinante.
    En cuanto a ese asunto de la inteligencia artificial y su posible potencial para albergar emociones, pienso que abre tantas posibilidades que de momento me voy a quedar con esta que tú nos traes, en la que el robot, según mi apreciación, nos supera en bondad, lealtad, generosidad..., del mismo modo que a menudo ocurre con seres tan cercanos a nosotros como son los perros, por poner un solo ejemplo.
    Enorme relato, estimado Vicente, se mire por donde se mire.
    Enhorabuena y un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, Enrique!
      Me parece excelente el símil que utilizas, los perros y otras mascotas nos han enseñado que la nobleza no es exclusiva de los humanos, la maldad sí.
      Gracias de nuevo por leerme y dedicarme palabras tan generosas.
      Un abrazo.

      Eliminar
  22. Te asomas a la naturaleza humana a través de los circuitos integrados de un robot en un magnífico microrrelato de ciencia ficción clásica.
    ¡Muy bien, Vicente!

    ResponderEliminar

Si no tienes cuenta, elige "Nombre/URL" en lugar de "Anónimo". ¡Gracias!