El pirata Ramírez Canalejos

El olor a pólvora lo enardecía. Había algo en el fragor de la batalla que lo hacía sentir vivo. Libre. Ese fresco olor a mar... Otra estocada. Otro mandoble. ¡Sí! ¡Victoria!

Jamás se arrepintió de haber dejado atrás aquel puesto de funcionario en la lonja. Ni camino de la horca.
Escrito por Faroni

1 comentario :

  1. Anónimo5/7/13 13:14

    Para mí el mejor relato de este autor hasta ahora.

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