Una vez más

El viejo maquinista se arrancó los cables y escapó del hospital. Anduvo fatigosamente hasta el Museo del Ferrocarril. Besó la piel de su mejor amiga, fría igual que la suya. Sentado en la cabina, aún le quedaron fuerzas para abrazarse a los mandos de la locomotora muerta. Él parecía dormido.
Escrito por Ángel Saiz Mora

12 comentarios :

  1. Tu relato y el de Emilia se complementan de tal forma que deberían aparecer en la misma página. Los dos tienen la misma bella y tranquila expresión de la muerte.
    Un abrazo para los dos.

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  2. Gracias, Patricia, la verdad es que viendo los dos se puede decir que es así. Quién sabe si la abuela del hermoso relato de Emilia y mi viejo maquinista no se conocieron, ya sabemos que la vida es caprichosa. Un abrazo.

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  3. Conmovedor y nostálgico relato, Ángel. Hay personas verdaderamente enamoradas de su profesión, a la que han entregado lo mejor de su vida. Me ha gustado mucho la imagen serena que presentas de la muerte. Saludos

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  4. La locomotora fue una parte importante en la vida de ese hombre, no quería irse sin despedirse de ella después de tanto vivido juntos, algo tan sencillo como eso, así deberíamos aceptar ese último paso, con sencillez. Muy agradecido por tu comentario, Juana. Un saludo afectuoso.

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  5. Me ha gustado mucho tu relato.LA verdad yo también me quedé sorprendida al ver ciertas similitudes con el mío.Gracias por animarme a escribir!

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  6. Gracias a ti y que te sigamos leyendo. Un saludo

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  7. Una excelente historia cotidiana que nos ayuda a entender lo que pasa por la mente de nuestros mayores en esos últimos momentos

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  8. Alguna vez leí o escuché que en el momento de la muerte siempre estamos solos. Yo quiero creer que es posible marcharse abrazado al amor de tu vida. Gracias por el comentario.

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  9. Vicente Varas (elchen00)14/1/14 16:51

    Muy bonito. Mi abuelo fue ferrocarrilero y me llega mucho. Felicidades. :)

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  10. No sé que tendrá ese mundo de los trenes, pero lleva dentro un encanto especial. Yo me pasaría horas mirando una buena maqueta. Muchas gracias, Vicente, por pasarte por aquí. Un saludo

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  11. Los trenes, pero especialmente las locomotoras nos han acompañado desde nuestra infancia. Luego hemos sentido el calor de las estaciones, las despedidas y las esperas, Que mejor manera de morir... Precioso y entrañable relato Angel, yo creo que le tiene que llegar a todo el mundo...Tienes mi voto.. Pasajeros al treeeeeen

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  12. Siempre agradezco que me lean y más que me comenten. Si el que lo hace, además, es un maestro, hasta me quedo sin palabras. Un saludo, Eduardo.

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