La deuda

Al morir, un hombre que había vivido en santidad notó con sorpresa cómo su alma descendía al infierno. "No te quejes —le reprendió el Diablo cuando llegó allí—: has dado tu vida por los demás y salvado muchas almas pecadoras. Es justo que yo ahora reclame lo que me pertenece".
Escrito por Cadillac Solitario

5 comentarios :

  1. Soledad García Garrido8/5/14 22:00

    ¡Muy agudo! Enhorabuena.

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  2. Me ha gustado la historia.He disfrutado al leerla.

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  3. Cadillac Solitario9/5/14 2:25

    Soledad, María del Carmen: gracias por vuestros comentarios; si os ha gustado, me doy por satisfecho.

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  4. Anónimo9/5/14 13:06

    Si el Diablo se dio por satisfecho es porque salió ganando: donde se ponga la calidad, que se quite la cantidad. ¡Muy bueno!
    Fina

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  5. Cadillac Solitario9/5/14 21:25

    Fina: me alegro de que lo hayas disfrutado. Gracias por tu comentario.

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