Dignidad

El ataque fue brutal, sin declaración de guerra. Tras la perplejidad, las pruebas constataron el avance.

Mi resistencia sólo demora lo inevitable. Estoy hecho de química, aunque también de algo más. No reniego de esas células malignas, ellas me ayudarán a que caiga como he vivido, sin dejar de luchar.
Escrito por Ángel Saiz Mora
Elegido mejor relato de junio de 2014

15 comentarios :

  1. Nunca hay declaración de guerra previa y nadie está preparado para comenzar el combate. Y la dignidad es, sin duda, el motor de la lucha. Pero hay algo más, algo que nos hace saltar la trinchera y enfrentarnos a la química propia y a la externa, el amor que recibimos y el que aún nos queda para dar.
    Cursiladas de nivel a su servicio.
    Precioso, como todos tus relatos, Ángel.

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  2. Nadie está preparado para un ataque que nunca nos viene bien, pero estamos en este mundo para no entregarnos sin lucha.
    Muchas gracias por tus palabras, toda una hermosa declaración.
    Un abrazo.

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  3. Buena actitud la elegida para luchar contra tan traicionero y fiero enemigo. Seguro que ese “algo más” de lo que estamos hechos es lo que nos da arrojo para combatirlo y no renunciar a la pelea, ¡nunca! Bonito relato que aborda veladamente el tremendo mal que nos rodea o nos toca. Casualmente también tengo mi relato del mes enfocado en este tema, pero lo dejaré para otra ocasión. Excelente, Ángel. Suerte y un saludo.

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  4. Un día todo cambia, las perspectivas de futuro, el presente marcado por la enfermedad, los planes, las ilusiones. Queda aceptar o luchar.
    Agradezco mucho tu comentario, María Jesús.
    Saludos

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  5. Contundente relato, en verdad no estamos preparados para batallar en esa guerra. Muy bueno Ángel.
    Saludos.

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  6. Tienes toda la razón, Beto, de ahí la admiración y respeto que merecen las personas que se sobreponen y no tuercen la cabeza ante una situación así. No hay que bajar los brazos, así que quede sólo un minuto para terminar el partido.
    Saludos

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  7. La dignidad de un enfermo que no se deja vencer aunque sepa que la batalla es desigual y esté perdida. Pero ya se sabe: mejor morir de pie que vivir de rodillas. ¡Y todo en cincuenta palabras!
    Buen relato, Ángel. Va un 'Me gusta' y mi consideración (que no conmiseración).
    Saludos.

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  8. La famosa frase que has mencionado viene que ni pintada. Esa es la idea. Para qué estamos en el mundo si no es para avanzar, o al menos resistir.
    Muchas gracias por tus palabras, José Antonio. A ver cuando aparece el tuyo.
    Un saludo.

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  9. Anónimo4/6/14 14:36

    Asumirlo con dignidad, aprender a convivir con ello, por lo visto y finalmente tu protagonista así lo hará. Cincuenta palabras muy interesantes. te deseo muchos "me gusta".
    Un abrazo

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    1. Si lo miramos fríamente, antes o después todos hemos de emprender ese viaje que, por otra parte, nunca vamos a querer hacer. Ante lo inevitable sólo podemos anteponer dignidad.
      Muchas gracias, Rosy, por tu amable comentario.
      Un abrazo

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  10. Érase una vez... un estupendo relato. El cuerpo humano, y el ser que lo habita dispuesto a aportar ese algo más en la madre de las batallas. Una singular perspectiva cargada de actitud positiva y vital.
    Saludos.

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    1. Si en algo se han distinguido los humanos es en su capacidad de sobreponerse al entorno. Ya sabemos que una cosa es decir algo y otra ponerlo en práctica, pero como bien has apuntado, Enrique, en toda circunstancia, y más de la que estamos hablando, debe imperar esa "actitud positiva y vital".
      Muchas gracias por comentar y un saludo

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  11. Las palabras pueden hacer más llevadera cualquier situación y eso es tu relato. Y luego esa fuerza, ese empuje, esas ganas de luchar que transmite.
    Los psicólogos dicen que los más difícil es consolar a alguien que ha perdido un ser querido y ayudar al enfermo a afrontar este tipo de situaciones.

    Saludos

    Jesús

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  12. En el relato se dice que estamos hechos de química y de algo más, ese "algo más" sin duda, son las palabras.
    Un saludo.

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  13. María Ordóñez2/7/14 14:00

    Estupendo relato en lo que todo está dicho. Mi admiración Ángel. Muchas felicidades.

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