El regreso

Suenan los cuernos. Galopan los caballos. Leopoldina suspira y se constriñe, marcando cintura.

 —¡Esta noche, lecho!

Las criadas estimulan sus atributos femeninos. El emperador llega al aposento cubierto por las más valiosas joyas de sus conquistas: vírgenes galas; doncellas escandinavas; esclavas eslavas.

Leopoldina se desmaya. El hechicero acude al lecho.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

2 comentarios :

  1. GIL HERNANDO DE SANTIAGO5/11/14 18:40

    Pobre emperatriz, Leopoldina, que esperaba a su emperador y se encuentra con un brujo, un hechicero… Manuel de Falla hubiese transformado el sentimiento de frustración en otra cosa mas interesante… a Leopoldina le falta la música para ser perfecto.

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  2. Cincuenta palabras no dan para músicas, sólo para cuernos.
    Gracias por comentar.

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