El actor

Su ambición de superación no le permitía ni una hora de descanso. Jornada tras jornada, cada día, dejaba su alma detrás de ese escenario, donde esperaba el cariño de su público y el estallido de gratificantes aplausos.

Su vida consistía en eso, interpretar. El éxito estaba llamando a su puerta.
Escrito por Alicia Cuéllar Vidal

3 comentarios :

  1. Agotador eso de aprenderse los papeles de memoria e intentar no equivocarse para recibir aplausos y palmaditas en la espalda. El día que se quite la careta, ¡el pobre!, se le va a caer la piel a tiras.
    Una buena crítica a la hipocresía, Alicia.
    Un saludo.

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  2. Que ansiedad el tener que aparentar todos los días que eres una persona que realmente no eres.
    No sabe que el éxito es estar a gusto siendo uno mismo.
    Me gusta el mensaje que encierran tus cincuenta palabras.
    Un saludo acompañado de un me gusta.
    Pablo.

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  3. Salvador Pérez Salas4/4/15 19:10

    Si no fuera porque indicas que ese afán de superación llega hasta la locura, hasta morir de pie por recibir los aplausos del público... aplaudiría a ese actor.
    El mundo del teatro tiene gente así pero también tiene a los que luchan por estar arriba para seguir sobreviviendo en esta época de crisis, a los que luchan por ser considerados "buenos" y ser contratados... Pero estos últimos...saben que tienen que descansar para seguir luchando cada día.




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