El cabezota

María le avisó de que fuera con cuidado con esas pastillas pero, como siempre pasaba, sus advertencias causaron el efecto contrario y Juan se empeñó en demostrarle que podía tomarse tantas como quisiera, que no ocurriría nada.

Tal y como ella había previsto, tras la primera cabezada, ya no despertó.
Escrito por Sarita

4 comentarios :

  1. Sarita: Realmente has dibujado a la perfección dos peligrosos con los que, si no se es responsable, es fácil convivir: la automedicación y el sentimiento de que somos indestructibles y todo me pasa a los demás.
    Un besote.
    Pablo.

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  2. Yo interpreto el relato como un asesinato inteligente. No se si ando equivocado .En cualquier caso me ha gustado.
    Un abrazo, Sarita

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  3. Fina Nieto Ramón21/4/15 13:13

    ¿Seremos dos los equivocados? Porque yo también lo veo como un asesinato: el asesinato perfecto, exactamente. Buen relato, Sarita. ¡Bienvenida!
    Un saludo.

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  4. Me quedo también con la interpretación de que se lo quiso quitar de en medio. Buen micro, Sarita. Un saludo.

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