El prestamista involuntario

Busqué la muerte, una vez muerto busqué mi corazón. ¿Quiénes eran ellos para entregarlo sin mi consentimiento?; nunca quise ser donante.

Vi al hombre abrazado a una mujer y una niña de rizos rubios acurrucada en su regazo, y comprendí que mi corazón, mil veces roto, merecía conocer la felicidad.
Escrito por Salvador Esteve

24 comentarios :

  1. Gran título, grandes palabras escogidas, gran historia, gran mensaje, gran relato. De los que duran en la mente del lector.
    Me ha gustado mucho, Salvador.
    GGracias por contarlo tan bien.
    Un abrazo.
    Pablo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pablo, si el relato se recuerda, aunque solo sea un instante, es ya un premio. Muchas gracias por tus amables palabras. Un abrazo.

      Eliminar
  2. Antonio B.13/6/15 15:32

    A menudo no somos conscientes de que al donar órganos, o sangre, realmente se donan segundas oportunidades.

    La felicidad propia es imposible sin antes producir felicidad en los demás.

    Todo esto cuenta tu relato, Salvador. En sólo dos párrafos. Enhorabuena.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Antonio, totalmente de acuerdo contigo, la felicidad hay que darla, compartirla y luego disfrutarla. En cuanto a las donaciones, por suerte, vivimos en un país con un alto porcentaje. Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo.

      Eliminar
  3. Respuestas
    1. Muchas gracias, Patricia, feliz de que te haya gustado. Un abrazo.

      Eliminar
  4. Salvador, me sorprende gratamente la historia que has escrito. Mi participación (a publicarse en los próximos días) de este mes, en 50 palabras, gira en torno al mismo tema, muy bueno éste. Un microrrelato con mucha sensibilidad.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Beto, un honor que nuestra imaginación haya coincidido en este tema. Muchas gracias por tus palabras, y esperando ya tu seguro buenísimo relato. Un abrazo.

      Eliminar
  5. Deja una sonrisa al terminar de leer el relato.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ricardo, muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.

      Eliminar
  6. Un corazón mil veces roto que al final, aunque haya sido de forma indirecta y a través de otra persona, ha conseguido el objetivo de hallar el amparo que siempre necesitó. A través de su muerte ha obtenido lo que no logró en vida, insuflar vida y cariño en otros, aunque haya sido de forma involuntaria. Misteriosos son los caminos por los que discurre nuestro corazón, un concepto y una realidad que tú has sabido plasmar en este buen relato.
    Un abrazo, Salvador

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ángel, como siempre, desmenuzas el alma del relato a la perfección. Muchas gracias por tus amables palabras. Un abrazo.

      Eliminar
  7. Me gusta mucho lo que cuentas y cómo lo cuentas. Hace pensar y sentir y eso me gusta. Felicidades por este micro, Salvador. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Matrioska, si mi relato te ha hecho pensar y te ha tocado alguna fibra emocional, es para mí el mejor de los premios. Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo.

      Eliminar
  8. Gran idea sobre la que has construido tu relato. Una persona que ha sufrido, que ha buscado la muerte, revive de algún modo en otra que le dará una segunda oportunidad, le hará ver el mundo bajo otro prisma.
    Enhorabuena, Salvador. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Al final, su vida y su muerte no han sido baldías. Muchas gracias, José, por tus palabras. Un abrazo.

      Eliminar
  9. Una mirada profunda a un tema peliagudo. Las donaciones de órganos, una asignatura pendiente para el ser humano.
    Tú lo has contado y llevado de forma magistral. Te dono un "me gusta" como una catedral....
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Rosy, aunque creo que España es un país puntero en donaciones, la sociedad no está del todo concienciada del bien que se puede hacer con ese último acto de generosidad. Muchas gracias por tus amables palabras. Un abrazo.

      Eliminar
  10. Un préstamo para toda la vida, o más allá de la muerte, o...
    Con una historia como la tuya no me cabe ninguna duda de que hay vida después de la muerte. Y esperanza para que sanen las heridas, siempre.
    Un saludo, Salvador.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Margarita, creer en la vida después de la muerte ya es cuestión de fe, lo que sí que es una certeza es que da vida a otras personas. Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo.

      Eliminar
  11. Notincgas24/6/15 17:47

    Buscó la muerte y halló...la vida; un corazón vacío que termina llenando la existencia de otros corazones.... ¡Qué bellas paradojas encierra tu relato, Salvador!

    Saludos cordiales

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, la muerte da continuidad a otras vidas, una paradoja llena de altruismo, y, además, creo que es una decisión valiente. Muchas gracias por tus amables palabras. Un abrazo.

      Eliminar
  12. Una muerte que da paso a una vida, no puede ser más bonito.
    Un beso Salvador.
    Malu.

    ResponderEliminar
  13. Malu, con su muerte facilita una felicidad que no pudo conseguir en vida. Muchas gracias por tu visita y palabras. Un abrazo.

    ResponderEliminar

Si no tienes cuenta, elige "Nombre/URL" en lugar de "Anónimo". ¡Gracias!