Soberbia (Pecados capitales VII)

—Te sientes invulnerable —continuó Salvador—. Con la arrogancia sudando adrenalina desamparas tu carne entre hierros, ignoras el estrecho lindero entre autopista y autopsia...

Fue entonces cuando varios jóvenes abandonaron atropelladamente el paraninfo con aires de suficiencia. Salvador lo haría al terminar, despacio, al ritmo impuesto por su silla de ruedas.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter
Serie: PerezaGula | Lujuria | Avaricia | Envidia | Ira | Soberbia

28 comentarios :

  1. Es muy buena tu historia, Antonio y además tiene, creo yo (es mi interpretación), un gran mensaje.
    La irresponsabilidad al volante ha traído la desgracia a un sinnúmero de hogares y debe erradicarse.
    En lo tocante a la soberbia, quizás, quien conduce un vehículo con altanería debiera recordar aquello de: «Lo tengo porque puedo, y puedo, porque lo tengo».
    Un abrazo.

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    1. Antonio B.26/8/15 20:30

      Muy cierto lo que dices. La falta de humildad nos impide con frecuencia tomar conciencia de lo vulnerables que somos. Hasta nos convence de que 'eso' sólo le pasa a los demás.

      Gracias por comentar Vicente y un abrazo.

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  2. Tremendamente sólido este relato, Antonio. No solo has expuesto tu acertada idea de una manera muy eficaz sino que te has esmerado en la narración, una prosa enérgica que debe gran parte de su fuerza al modo poético, sobre todo en el primer párrafo, con que describes las situaciones, y en la que te has permitido además algún juego de palabras. Si me lo permites, me parece soberbio.
    Un abrazo.

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    1. Antonio B.26/8/15 20:38

      Tremendamente agradecido por tus palabras, Enrique. Que hayas destacado tanto la forma como el contenido es para mí un triunfo, aún más si proceden de alguien que trata tan bien a las palabras.

      Un fuerte abrazo

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  3. Notincgas26/8/15 8:06

    ¡Qué pillín! Has dejado que el último relato fuera el de la soberbia, para que te dijéramos que es soberbio, ¿verdad?

    Pues es soberbio de veras, José Antonio. Todas y cada una de las palabras están perfectamente escogidas, puestas con toda la intención.

    Y el retrato del pecado, y la historia, y hasta el nombre del protagonista...

    Felicidades por esta serie y un fuerte abrazo.

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    1. Antonio B.26/8/15 20:56

      ¡Cómo me has 'calao', compañero! ;-)

      La verdad es que este pecado fue el primero que terminé y le tenía un especial cariño, por eso quería que cerrara la serie.

      No sólo quiero expresar mi agradecimiento por tu generosidad en comentar mi relato, también porque si existen los pecados es por tu culpa (sí, ya sé que suena mal, pero entiéndeme...), me inoculaste el gusanillo con tu magnífica serie micro-cromática.

      Gracias, Notincgas. Un fuerte abrazo.

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  4. Antonio, como ya te ha dicho Notincgas me parece un relato soberbio con dos partes bien definidas: explicación del pecado capital con una actitud de soberbia e irresponsabilidad y por otra, la consecuencia con ese final tan visual.
    Que bien has escogido todas las historias para dejar claro los siete pecados. Me ha entusiasmado la serie y este último relato ha sido un gran broche de oro a tan excelsa saga.
    Enhorabuena, escritor.
    Un abrazo.
    Pablo.

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    1. Antonio B.26/8/15 21:10

      ¡Qué puedo decir! que gracias, que me siento muy halagado, que es un lujo encontrarte siempre animando al pie de cada uno de mis relatos.

      Me siento abrumado por ese entusiasmo que manifiestas por la serie, no sabes cuánto te lo agradezco. Y escritor, ahí te has pasado. Lo soy porque escribo. Sí me considero lector y más de relatos como los que eres capaz de crear.

      Gracias de nuevo, Pablo. Un abrazo.

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  5. Una saga de diez con un final de matrícula de honor. Enhorabuena, Antonio.
    Un abrazo.

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    1. Antonio B.26/8/15 21:20

      Con esas notas que me has puesto no me extraña que no me haya quedado ningún pecado para septiembre :-)

      Gracias Fina. Enorme halago de una poderosa creadora de historias.

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  6. Con tu soberbio micro nos muestras lo presente que está este último pecado capital en nuestras acciones cotidianas. Quien ha sido víctima de la soberbia y ha quedado marcado de por vida por ella trata, inútilmente, de aconsejar a los jóvenes universitarios que, altaneros, deciden que la cosa no va con ellos. Me ha parecido un broche perfecto a toda una saga llena de buen hacer y talento. Felicidades y un beso.

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    1. Antonio B.26/8/15 21:29

      Has clavado a la perfección la interpretación de la narración, Matrioska

      Para mí es importante que destaques el talento que crees encontrar en mis escritos, sobre todo porque estás dotada de él (a las pruebas de tu relato de este mes me remito)

      Me siento feliz por que te haya gustado la saga. Gracias de nuevo y un besazo.

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  7. ¡Qué buen relato para acabar tu serie, Antonio!
    Destaco el comienzo, con esa conversación empezada hace tiempo que nos mete de lleno en la historia como un zoom a la inversa y nos mantiene en ascuas: ¿quién habla? ¿dónde? ¿por qué?
    Y ese segundo párrafo en el que cuentas tanto: la soberbia juvenil, normal, por otro lado: la muerte es algo muy lejano todavía y las energías sobran para sostener el mundo con sus brazos si fuera necesario; y esa imagen del hombre, perfectamente bautizado, que se aleja de la mesa en la que apoyaba sus brazos, y quizá sus papeles, para dejar ver poco a poco su silla de ruedas y su indefensión porque nadie espabila en cabeza ajena. Y así, sentados en su regazo, nos descubres la verdad de tu historia.

    Te diría que es soberbio, pero sería poco original, así que te diré que es magnífico.

    Aquí me quedo, esperando lo que vendrá a continuación.
    Un abrazo

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    1. Antonio B.27/8/15 9:45

      Créeme si te digo que tus comentarios son un acicate más para seguir escribiendo, Margarita.

      Gracias por poner toda tu sensibilidad en marcha al describir las sensaciones que intento transmitir, capaces de llevar en volandas a un simple párrafo, engalanándolo, enriqueciéndolo.

      Es emocionante comprobar cómo la historia que uno ha creado se contonea, se acicala, juega entre las frases de tus comentarios.

      No sólo escribes extraordinariamente bien, también sabes leer con respeto y sincera consideración las letras ajenas y eso, querida Margarita, es una cualidad poco común.

      Un abrazo muy fuerte y gracias por estar ahí.

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  8. Antonio, pues así de fácil me lo pones... ¡soberbio!
    ¡Enhorabuena!
    Un abrazo

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    1. Antonio B.27/8/15 10:06

      Gracias por comentar, Rosy. Te agradezco mucho el cumplido.

      Un abrazo.

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  9. El pobre Salvador pagó un alto precio pero aprendió la lección. El resto, inconscientes, piensan que el accidente que tuvo éste, jamás podrá ocurrirle a ellos...
    Qué bien retratas la ignorancia asociada a la arrogancia.
    Genial relato, Antonio.
    Me encanta como hilvanas la historia. No falta un detalle.
    Perfecto de principio a fin.
    Un abrazo.

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    1. Antonio B.29/8/15 16:35

      Tal como describes fue mi intención al elaborar esta historia, Gabriel. Perfecto el matiz de la ignorancia; particularmente pienso que a menudo, la arrogancia es una forma de ignorancia ocultada de la manera más torpe.

      Gracias por comentar y por tus amables palabras.

      Un abrazo

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  10. Gran punto y final para una gran serie, espero que la recompensa sea el acceso a la final de Agosto, el relato, brutal como la vida misma, ojala Salvador salvara a algun oyente de la conferencia, gracias por toda la saga y un abrazo

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    1. Antonio B.29/8/15 16:42

      Querido Vememos, gracias por acercarte y dejarme tus palabras. Para mí es importante que te haya gustado.

      Difícil lo tiene Salva, me temo que de la soberbia sólo se cura uno a sí mismo, casi siempre con algún susto o secuela previa.

      Un abrazo, amigo.

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  11. Genial tu relato, Antonio B., al igual que los anteriores de la serie. Me han enganchado desde el primero al séptimo. Te confieso que cuando empecé a leerlos tuve que buscar cuáles eran esos pecados (las clases de catecismo quedan muy atrás en el tiempo y lo había olvidado), y cada vez que leía uno fantaseaba sobre cómo trasmitiría yo esos pecados a través de un relato, pero ni por asomo me imaginaba que llamaras también el significado de la soberbia. Y Salvador, abandonando el paraninfo en su silla de ruedas, con la esperanza de haber sembrado algo de sentido común a esos jóvenes arrogantes que desoyen sus consejos. Espero que haya podido salvar a alguno. La frase "ignoras el estrecho lindero entre autopista y autopsia..." es genial.
    Qué pena que no haya más pecados capitales para seguir disfrutándolos gracias a tí.
    Un abrazo.

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    1. Antonio B.29/8/15 16:51

      Caramba Asun, no sabes cuanto me alegro de que te haya gustado. Genial es excesivo, pero me quedo con que te hayan enganchado. Conseguir entretener y a la vez expresar lo que se pretende, como bien sabéis todos, es difícil. Por eso, leer comentarios como el tuyo, me hace pensar que al menos me he acercado.

      Te lo agradezco mucho. Un abrazo.

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  12. Tu serie, genial. Y para acabar, un contundente relato que nos dice que toda acción, aunque sea mental o de actitud, tiene su reacción, en este caso fatídica. Un abrazo, Antonio.

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    1. Antonio B.31/8/15 20:12

      No te acordarás, pero ya te adelanté que un relato contenía tu nombre. ¡Voilà! ;-)

      Gracias por tus adjetivos y comentarios.

      Un abrazo, Salvador

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  13. Querido Antonio, este relato lo mires por donde lo mires, destila soberbia, es muy potente por lo que transmite y es tan grande como los 6 anteriores.
    Enhorabuena por esta serie que me ha parecido de una calidad altísima, te felicito y quedo a la espera de la siguiente entrega, ¿con qué nos vas a sorprender?
    Un beso enorme.
    Malu.

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    1. Antonio B.31/8/15 20:17

      ¡Uff Malú!, muchísimas gracias. Aprecio mucho tus palabras (éstas y las otras) y me alegra que me hables de grandezas y calidades, cuestiones que tú conoces muy bien.

      Un besazo.

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  14. Aunque sé que voy a caer en la reiteracion, Antonio, tu relato me parece ¡¡SOBERBIO!! Y sumo unos cuantos de calificativos más que se me ocurren sobre la marcha: ¡¡excelente, espléndido, magnifico, maravilloso, grandioso, sublime, regio, admirable...! Incluso, y me perdonas, ¡Insuperable!!
    Y además con mensaje social, que nunca viene mal, sobre todo porque algunos que se creen intocables, desde su soberbia, pueden comprender lo frágiles que somos (son).

    Tu serie, también soberbia. Y es una pena que el género humano solo incurra en siete pecados capitales. Como tus micros se extiendan por el mundo (y ello es posible en la globalidad), me da a mí que van a surgir nuevos pecados (capitales o provinciales) solo para que tú los gloses con tus palabras.

    Un abrazo y mi enhorabuena. ¡Ah! Se me olvidaba: Va mi "Me gusta" porque ciertamente es así.

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  15. Antonio B.2/9/15 22:57

    ¡Madre mía, José Antonio! Me resulta difícil asimilar esa batería de elogios que me has lanzado, así, sin anestesia. Decir que te lo agradezco es poco, me siento abrumado y,claro, encantado.

    ¡Qué decir!; pues que cuando alguien se toma la molestia de elogiar de esa manera la obra de otro, es que detrás de esos fantásticos relatos reside además un gran tipo y, a buen seguro, libre del pecado de la arrogancia ;-).

    Mil gracias y un fuerte abrazo

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