Cárcel de sombras

Me quedo mirando la fría oscuridad del interior mientras tu luz y calor esperan pacientes su turno afuera. Aun sabiendo que guardo sin abrir las cartas de tu mirada. Y que no acudo a las visitas de tu sonrisa. Que permanezco insensible en el vis a vis de tus caricias.
Escrito por Enrique Mochón Romera

42 comentarios :

  1. Qué bien has expresado el sentimiento de culpa que se puede llegar a padecer por creer que estás fallando a los que te quieren...
    Ay, cuánto trabajico me estáis dando este mes. Ya he hecho reverencias, he cantado, he bailado, he aplaudido, ¡hasta he saltado delante de un toro! ¿Qué hago contigo? Ya sé... Quedarme callada y volver a leerte para que tus palabras atraviesen otra vez esos barrotes que ya han empezado a fundirse.
    Un abrazo, Enrique.


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    1. Por si no fuera suficiente con la tristeza, tendríamos que sumarle ese sentimiento de culpa que apuntas y seguramente también el miedo a no salir nunca de ella, vergüenza (irracional, por supuesto) de mostrarte así a los demás, debilidad física... Para qué seguir. Que los barrotes de todo el que se sienta así se fundan rápido.
      Muchas gracias, Patricia, y un abrazo.

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  2. ¡Magistral! Siendo tan triste, qué imágenes más bonitas desde el título hasta el final.
    Un abrazo, Enrique.

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    1. Muchas gracias, Rosy. La verdad es que la tristeza y la melancolía suelen inspirar más belleza que otros sentimientos más deseables.
      Me alegro de que te haya gustado, aunque te has pasado con lo de magistral, jaja.
      Un abrazo.

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  3. Querido Enrique: ¡Lo has vuelto a hacer! y van...
    Este relato es de lo mejor que has escrito últimamente (sin desmercer a los anteriores, pero este te ha salido redondo).
    Ese preso cuya condena es la depresión, sufre en esa cárcel de sombras mientras alguien que le sigue queriendo, le muestra el amor que le tiene y que, a pesar de no ser correspondido, sigue demostrando diariamente (ese es un amor verdadero. Dar sin esperar nada a cambio, lo que me dice que tu protagonista, antes de ausentarse de los momentos de felicidad que ha vivido, tuvo que ser un gran tipo. De hecho, aun lo es, pero no puede demostrarlo).
    Te has salido con frases como: "tu luz y calor esperan su turno afuera" o "sin abrir las cartas de tu mirada" o "no acudo a la visita de tus sonrisas" o "insensible en el vis a vis de tus caricias". En resumidas cuentas: todas.
    Describes a la perfección la impotencia que sufre el que, encerrado en una depresión, nota el cariño pero desde su cárcel no puede escapar para devolver, al menos, una mirada, una sonrisa, una caricia. Me entusiasma este micro. Lo guardo en mi libreta de favoritos.
    Un fuerte abrazo.
    Pablo.
    P.D. Antes de que me respondas, te aviso que mi comentario no está movido por el cariño que te tengo. A cualquier compañero que hubiera escrito esa obra de arte, le hubiera puesto las mismas palabras.
    Otro segundo abrazo y este, sí va movido por el cariño que te tengo, amigo.

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    1. Bueno, Pablo. Qué te digo yo ahora, después de este despliegue o, mejor, derroche de consideración hacia mi relato. Veo que has diseccionado perfectamente a los dos personajes y que no te has ido ni un ápice de lo que yo tenía en mente al escribir la historia. Pero es que yo no he plasmado tantas cosas, sino que tú, con tu sabiduría del interior humano, las has deducido partiendo de lo poco que he dicho. Da alegría de que lo que uno escribe sea leído con tanta atención.
      Muchas gracias por todo, amigo, y un abrazo con todo el cariño que te mereces, que es mucho.

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  4. Todo tu micro, Enrique, es una bellísima metáfora de un amor (a mi parecer) esquivo, distante o quizás aplazado. Una sincera confesión de sentimientos narrados con una gran belleza poética. La verdad es que da pena que se termine el relato, dan ganas de seguir leyendo más y más.
    ¡Enhorabuena! Un abrazo, Enrique.

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    1. Según mi idea, el amor está presente en ambos personajes, si bien las circunstancias, el estado de ánimo de él, crean una invisible barrera que impide que este fluya en toda su dimensión. Siendo así, creo que los tres adjetivos que propones son acertados y enriquecen de paso la historia.
      Muchas gracias por tus reconfortantes palabras. Por cierto que a mí también este relato se me hace corto, aunque por diferente motivo: me deja la impresión de que cuenta poco.
      Un abrazo, María Jesús.

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  5. Peor que amar sin ser correspondido es sentirse amado, querer corresponder y no poder, principalmente, por razones psíquicas. Enhorabuena por haber sido capaz de describir de una manera tan poética la impotencia que siente esa persona que es consciente del dolor que está causando con una actitud que es incapaz de controlar. Dan ganas de susurrarle que no se preocupe, que llegará un día en el que conseguirá dejar atrás ese negro episodio y, cual ave Fénix, sentirá cómo vuelve a la vida. Sublime micro, Enrique.
    Un abrazo.

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    1. Qué buen planteamiento propones, Fina, ese de la primera frase, muy acertado en mi opinión. Son dos sufrimientos muy distintos los de ambos personajes, intensos los dos, aunque seguramente sea mayor el del enfermo por todas esas cosas que apuntas, que se encargan de acentuar el dolor. Afortunadamente ese día que dices llega tarde o temprano.
      Muchas gracias por todas esas palabras, tan amables como siempre.
      Un abrazo.

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  6. Antonio B.20/9/15 18:00

    Has descrito de una forma extraordinaria la muerte interior que provoca la depresión, y lo has hecho a través del contraste entre quien ama y quien no es capaz de recibir ese amor. Un hilo que une sentimientos opuestos y a la vez compatibles, un hilo que es conductor por un extremo y aislante por el otro.

    En él destaca la ternura y amargura por igual, la luz proyectada sobre unas sombras que sólo desean esquivarla. La depresión es el cáncer del alma, pero tiene antídoto; en esa mirada, en esa sonrisa, en el consuelo del tacto.

    Un relato de una belleza triste, de esos que se adentran en el andamiaje de lo que somos.

    Conmovedor, Enrique. Gracias y enhorabuena.

    Un abrazo.

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    1. Gracias a ti Antonio, por tan generoso comentario, y enhorabuena también por su extraordinaria calidad.
      Quizá el mayor inconveniente para los que sufren este "cáncer" sea la posible falta de comprensión por parte de los que les rodean, porque es cierto que esas muestras de cariño que tu remarcas no caen nunca en saco roto, por más que a veces lo parezca.
      Un abrazo, Antonio.

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  7. Tienen que querer mucho a tu protagonista para que pese a su enfermedad, difícil para él, pero no menos para los demás, sigan profesándole tanto cariño y dedicación. Tu relato es meritorio se mire por donde se mire. No es sencillo describir el punto de vista de alguien aquejado de una cruda tristeza que merma sus capacidades afectivas, que pese a todo, no está solo y lo sabe. Lo mejor es que lo cuentas con unas frases redondas, poéticas, que dicen mucho sin expresarlo de forma implícita, a la vez que incitan a sucesivas lecturas con las que recrearse.
    No voy a ponerle adjetivos a este texto que lo limiten o etiqueten, sí te diré que me ha gustado mucho.
    Un abrazo, Enrique

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    1. Me alegra ver que, como a aquel sabio, nada humano os es ajeno. En mis 50 palabras apenas he podido esbozar una situación compleja que luego vosotros estáis completando perfectamente. Sí que estaba en mi mente al escribir la historia ese amor incondicional capaz de amortiguar tan doloroso trance y de proporcionar la paciencia necesaria para esperar y ayudar a que el enfermo salga de su profunda tristeza. Como siempre, tus palabras refuerzan las posibles virtudes de mi relato, obvian sus defectos y estimulan mi ánimo para intentar hacerlo mejor. Muchas gracias por todo ello, que es muchísimo, y un abrazo, Ángel.

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  8. Enrique, juntas palabras y haces que cobren un nuevo sentido.
    Como ya han comentado antes: triste, sentido y precioso.
    Esperemos que pueda salir de esa cárcel pronto.
    Un abrazo.
    Carme.

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    1. Tu comentario sí que es precioso, Carme.
      Sí que va a salir pronto de ese bajón. La mayor parte de las veces un simple reajuste del equilibrio químico interior junto con el cariño de los que te rodean te hacen ver las cosas tal como son.
      Muchas gracias y un abrazo.

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  9. Muy buen Micro. Mi enhorabuena Enrique.

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    1. Muchas gracias, Raquel. Me alegro de que te guste.
      Un abrazo.

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  10. Precioso texto Enrique, esa incapacidad de responder a ese amor que llama a su puerta que no quiere, o no puede, abrir. Enhorabuena. Un abrazo.

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    1. Esa incapacidad y sus consecuencias (culpa,frustración...) seguramente encuentran un bálsamo en ese amor cálido y cercano.
      Muchas gracias por tus palabras, Salvador.
      Un abrazo.

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  11. Querido Enrique, me quedo sin palabras, lo leo una, otra y otra y cada vez me gusta más, qué bonito lo has contado. Me parece una historia preciosa y triste, sí, muy triste. Ojalá tu protagonista pueda salir muy pronto de su propia cárcel para disfrutar de lo que tiene fuera.
    Un beso fuerte, me ha encantado.
    Malu.

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    1. Realmente no he contado nada nuevo; quizá por eso todo mi empeño ha estado al servicio de la forma, buscando ese paralelismo de situaciones. Afortunadamente ambas son transitorias y siempre se sale, y tal vez con una capacidad reforzada para gozar de la vida.
      Es muy gratificante que te haya gustado tanto. Muchas gracias, querida Malu, y un abrazo.

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  12. Enhorabuena por tu hermoso relato, Enrique.
    Has trasmitido perfectamente la incapacidad de una persona deprimida para disfrutar de lo que tiene. En este caso, del amor incondicional de la persona que tiene a su lado y que no se rinde, esperando paciente su turno, como dices. Te has expresado con una belleza de metáforas que convierte tu micro en poesía. Me encanta la frase: "Me quedo mirando la fría oscuridad del interior", así es como se siente un depresivo: frío, oscuro y vacío por dentro.
    Un beso.

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    1. Sin duda, en esa persona toman acomodo un sinfín de dolorosos sentimientos, siendo quizá el peor la incapacidad para pensar que un día, como tarde o temprano va a ocurrir, todo habrá pasado. Qué bonitas palabras me dedicas, Asun. Este formato pequeño creo que nos imprime espíritu de miniaturistas y quizá por ello sea inevitable que la mayoría de los relatos que hacemos resulten algo poéticos.
      Muchas gracias por todo y un beso.

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  13. Ingresar a la prisión que uno mismo se ha construido es de los trances más duros que un hombre puede afrontar. El aislamiento como forma de autocastigo, una sentencia donde el propio juez es condenado. Se sufre mucho dentro y fuera de esta cárcel que describes a la perfección, donde los afectos del exterior son rechazados.
    Una joya, Enrique; justo eso.
    Abrazos y aplausos.
    Vicente

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    1. Qué bien escribes, Vicente, qué generoso tu comentario y qué acertadas tus observaciones, con las que enriqueces mi historia.
      Muchas gracias por todo.
      Un abrazo.

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  14. Enrique, quedo preso de tus palabras (53 exactamente, contando el título) y, como prisionero de tu historia, permíteme que no diga nada más salvo en presencia de mi abogado. Además, con mi característica torpeza sería capaz de cometer un crimen mayor y, con ello, una mayor condena.
    Así que, solamente compartiré contigo mi "Me gusta", porque así es, y adjuntarte a ese clic un fuerte abrazo y mi más sincero reconocimiento por tu buen escribir.
    ¡¡Bravo!!

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    1. Querido José Antonio, tengo la impresión de que tus argumentos y habilidades son tan numerosos que te alejan mucho de esa torpeza que dices y, por lo tanto, de cometer errores dignos de tener en cuenta. Veo que te ha gustado mi relato y me alegro mucho por ello, pero si de algún modo ha mermado tu libertad, con mi agradecimiento y mi abrazo te mando también mi indulto. Hasta pronto, amigo.

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  15. ¡Qué preciosidad! Sé que tu protagonista está en un pozo, en su propio zulo de tinieblas, pero lo has escrito tan, tan bonito, que deja la esperanza de que pronto espantará las sombras y se dejará bañar por la luz de quien pacientemente le espera. Fantástico, Enrique. Un abrazo.

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    1. Qué gran satisfacción leer tus palabras, Matrioska. Es este un relato de los que, quizá por que no suceden muchas cosas, tras leerlo repetidamente, al menos para mí, llega a sonar algo vacío. Me alegro de que mantenga esa frescura para las primeras lecturas y sobre todo de que consiga transmitir ese optimismo que apuntas.
      Muchas gracias por tantas palabras bonitas, y un abrazo.

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  16. Precioso poema, Enrique. Por su sonoridad, lenguaje, ritmo y por el personaje, cautivo en esa fría oscuridad, a la que nos trasladas y de la que parece tan difícil poder huir.
    Esperemos que caigan pronto los muros, derribados por esas miradas cálidas, sonrisas y caricias.
    Un abrazo.

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    1. No creo que tarde mucho en salir; esas continuas muestras de amor tienen un enorme poder y, sobre todo en los casos en que esa depresión es el resultado de desarreglos internos, son como una mano tendida a la que asirse en el momento oportuno.
      Me alegra mucho leerte de nuevo, José. Muchas gracias por acercarte y un abrazo.

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  17. Notincgas22/9/15 8:15

    Mi solidaridad con tu protagonista . "Nulla poena sine lege".
    Mi enhorabuena por tu manera de contarlo.
    Abrazos

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    1. Hola, Notincgas. He buscado la expresión y, fuera de su valor jurídico, es de las que hacen pensar. Por supuesto, el protagonista, como tantos en esa penosa situación, soporta injustamente un cruel castigo. De hecho, yo en principio titulé la historia "Preso sin condena", que quizá se acerque algo al sentido esa locución latina, pero en vista de que su significado podía ser ambiguo, un buen amigo (que no andará muy lejos, jjjjj) me propuso este título que he utilizado y que me parece más acertado y poético.
      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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  18. Es triste caer en el pozo, pero la sensación de no poder salir de ėl debe de ser espantosa.
    Enhorabuena por tu relato.

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    1. En opinión de los que han pasado por un trance así, son mucho más dolorosos los males del alma (o como se quiera llamar) que los del cuerpo, si bien a menudo son menos visibles, y siempre impalpables.
      Muchas gracias, Crispín.
      Un abrazo.

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  19. Querido Enrique:
    He leído en una de las respuestas que das a los comentarios de los compañeros que tienes la impresión de que tu relato "suena algo vacío", y creo que ahí radica la magia que has conseguido con tu historia: transmitir a la perfección el vacío del protagonista, un vacío tan profundo y desolador que no hay caricias suficientes, ni palabras, ni afectos ni miradas de aliento que consigan acallar el eco que producen en su caída libre en ese pozo de desesperación en que está sumido.
    Y si además tenemos en cuenta lo bien que eliges las palabras para jugar con ellas y la pátina poética con la que las envuelves pues...
    Pues eso, que has creado una imagen en blanco y negro que no puede estar más llena de sonidos. Y que me gusta, me gusta mucho.
    Un cordial saludo.

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    1. Muchas gracias, Margarita. Comparo tus comentarios con las valoraciones que los enólogos hacen de los vinos, paladeando cada sorbo con todos los sentidos y a menudo hallando en ellos cualidades insospechadas por el mismo bodeguero (me sorprendes con esos colores, olores, sonidos, etc. que a veces mencionas en tus análisis). Y pienso que con tales controles de calidad tendremos que esmerarnos en la elaboración del producto, aunque no descarto que a alguno de los míos tengas que echarle gaseosa.
      Me alegro mucho de que este haya pasado la cata.
      Un abrazo.

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  20. Me da mucha pena tu protagonista. Y mucho miedo. Porque nadie está exento de caer en ese estado, y ahí sí, pobre de nosotros y de los que nos quieren.
    Es tan real tu micro que me dan ganas de intervenir en ayuda de ambos: a él para tratar de liberarlo de tanta oscuridad, y a ella para animarla a que no deje de insistir con sus caricias que de a poco, tal vez, logren devolverlo a la vida.
    Me ha encantado tu micro, Enrique.
    Un beso.

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    1. Muchas gracias, Sandra. No sé bien si este mal está proliferando especialmente en la actualidad o si es que ahora tenemos más noción de su existencia. Recuerdo de cuando niño haber oído decir a nuestros mayores, refiriéndose a alguien con síntomas de depresión, cosas como que estaba "amargado" y otros adjetivos similares, Independientemente de la época, como tú bien dices, es una situación muy penosa en la que da miedo verse envuelto de un modo u otro, si bien ahora al menos se puede contar con más comprensión por parte de los demás.
      Un beso.

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  21. Hola Enrique,

    Me ha gustado mucho, sobre todo acertado el principio, ese lugar cerrado al que alguien quiere entrar desde fuera. Aún así lo releí mucho porque me surgen preguntas que he ido respondiendo: ¿el que está en esa cárcel se da cuenta de lo que se pierde? y lo más curioso: ¿por qué alguien querría entrar ahí con tanto frío? la naturaleza humana es así, y eso creo que es lo que más me gusta de tu cuento. qué al final se da a quien no te da y así se convierte todo en un drama jejeje.

    Me ha encantado, creo incluso que da para desarrollarlo un poco más

    Un abrazo.
    María Cueto

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  22. Muchas gracias, María. Muy intenso e interesante tu análisis. En este caso, para entender ambas actitudes, habría que tener en cuenta que la del narrador, a pesar de que él es consciente de que no es la apropiada, tampoco puede hacer nada por cambiarla.
    Un abrazo. Me alegra mucho que te pases.

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