El coleccionista

Coleccionaba palabras. Con las letras cambiadas de sitio, intentando construir un relato inmortal que me hiciese famoso.

Pero el castillo se desmoronaba mientras, a mi lado, crecían los literatos cargados de gloria. Era una provocación.

Me envenenó la envidia, arrojé el tintero a mis espejos y desaparecí en la vida.
Escrito por Gil Hernando de Santiago

20 comentarios :

  1. Me gusta que se mezcle una parte fantasiosa con una real, cuando queda aderezada con la magia de las letras, es muy gratificante.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Cual es una y cual es otra?
      Muchas gracias por tu comentario
      Saludos.

      Eliminar
  2. La inquietud del que escribe, motor interno que impulsa a garrapatear papeles o pantallas. Esos insectos que dejamos libres se unen en palabras y textos. Nos gusta su libertad porque también es la nuestra. Unas veces agradan más a otros y otras menos, pero eso ya no nos compete, para eso les hemos dado vida propia. Siempre habrá alguien con más éxito, pero ese no es motivo para arrojar la toalla o el tintero. El autor siempre producirá letras porque son fragmentos de su alma, algo que necesita como terapia.
    Un relato un tanto descorazonador, pero a la vez lleno de fuerza.
    Un abrazo, extensivo ya sabes a quien

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Procuro estar lejos de los médicos por aquello del descorazon, pero sabes que tus comentarios son incisivos objetivos y reales por eso te lo agradezco, ademas de que sueles dar en la diana.
      Un abrazo

      Eliminar
  3. No te mortifiques, Gil, porque este, por lo menos este, te ha salido redondo.
    Bien construido, perfectamente narrado, consigues introducirnos en el mundo de la creación insatisfecha (por ahí pasamos todos, o casi). Pero nada más lejos de la realidad, porque esta historia está bordada con mimo y delicadeza, a pesar de terminar de forma abrupta.
    Va mi me gusta y con este un cordial saludo, acompañado también de mis sinceras felicitaciones.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me encanta tu sinceridad, por lo menos este ,
      ¿Y los otros?
      Es broma, ya se que eres un critico severo y objetivo. Un abrazo,.

      Eliminar
  4. Gil, si yo fuera el escritor de tu historia no me preocuparía tanto. Me parece que su desazón obedece a una confusión entre éxito y popularidad. La gloria que persigue estaba en el espejo que ha hecho añicos; ahí, donde podía reconocerse y emitir el primer juicio, antes de buscar el de la masa, tan automático y efímero.
    Gran relato.
    Saludos.
    Vicente

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo no estoy seguro de quien soy, si el autor o el protagonista, de todas formas cualquier parecido con la autoproyeccion es pura coincidencia, por si acaso.
      Saludos y muchas gracias por tu comentario.

      Eliminar
  5. Coleccionista ambicioso pero impaciente, dile que lo importante es que sigan saliendo las historias, su alma se sentirá tranquila y sus adeptos satisfechos con sus letras.
    Te mando un beso fuerte para ti José Mª y otro para la chica que no quiere contarnos historias, la echamos de menos.
    Malu.

    ResponderEliminar
  6. La chica que no quiere contarnos historias, dice que ha hecho un esfuerzo sobrehumano y que a mediados de noviembre sacará otro relato por este medio. Dice que tenéis que tener paciencia.
    ¿Que es éso?
    En cuanto a mi relato decirte que conforme a tu comentario se trata de un protagonista impaciente.- El autor como en el renacimiento necesita un taller para perfeccionar y pulir las obras, y en este momento en el taller se han declarado en huelga

    Muchas gracias por ese continuo interes por mis letras.
    Un beso

    ResponderEliminar
  7. Me parece a mí que ya te has dado cuenta de que son las palabras las que realmente provocan. Provocan de todo: insatisfacción, placer, orgullo, desazón, interés, ...
    Y digo que "ya te has dado cuenta" porque te has dejado seducir por ellas con esta Colección pero que muy muy bien.
    Un saludo, José María

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las palabras son como los eslabones invisibles de la inspiración, las gotas de agua que se pierden el viento, por eso algunos de mis relatos aparecen a veces tan nublados como este.
      Un abrazo.

      Eliminar
  8. Tu protagonista desconoce que las palabras se han de coleccionar como instrumentos que permitan reflejar sentimientos que alivien el espíritu, si busca usarse de ellas para obtener fama, arrojar el tintero es la decisión más acertada que puede tomar. Me ha gustado mucho, Gil. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A la vista de los expertos creo que mi protagonista merece una semana de galeras, y su sombra una buena ración de tinta.
      Espero seguir emborronando estas paginas.
      Gracias pr tus comentarios
      Saludos.

      Eliminar
  9. Dile a tu prota que si escribe para hacerse famoso más que para narrar lo que pasa por su mente o lo que vive su alma, mejor que deje su pluma y se dedique a otros menesteres.
    Me ha gustado mucho, me complace comprobar que tú no tienes nada que ver con el prota de tu historia.
    Suerte a ambos... ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mi prota voy a ver si le compro un lápiz nuevo de colores, y un espejo de hojalata, así podrá verse como realmente es, y me deja seguir escribiendo por otras lineas que aún están en blanco en mi papel.
      Con la suerte que nos deseas, podrá salir algún autorretrato diferente,distorsionado, gracioso o divertido.
      A lo peor no nos reconocemos ninguno de los dos.
      Saludos.

      Eliminar
  10. Notincgas28/10/15 6:51

    Más allá del juego autor-narrador-protagonista, lo cierto es que en este relato retratas perfectamente la desazón que puede sentir el autor frustrado ante la falta de éxito de sus textos. Y lo haces en cincuenta palabras, que es el reto. Así que, desde mi punto de vista, buen relato, José María.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  11. Ante la perspectiva que toma el viaje de mi protagonista, he decidido mandarle a una cátedra de filosofía, y MANTENERLO A RAYA, por supuesto, atendiendo ap Platón mi sombra y yo, caminaremos por senderos paralelos. ella que me inspire, y yo seguiré escribiendo.
    Muchas gracias por tu comentario
    SALUDOS

    ResponderEliminar
  12. Fantástica fantasía literaria, Gil. Me ha encantado.
    Un abrazo.
    Pablo

    ResponderEliminar
  13. Bueno, es fantasía, menos mal.
    Gracias por tu comentario
    saludos

    ResponderEliminar

Si no tienes cuenta, elige "Nombre/URL" en lugar de "Anónimo". ¡Gracias!