1936

Se afilió al periódico republicano. Ella, incrédula, decidió protegerle. Los militares se los llevaban. No volvían. Esa noche, vinieron a por él.

—Soy católica —y le mostró los justificantes de sus donativos. Contrariado, el cura lo rescató.

Él nunca supo la razón. Ella calló. Le dejaría creer en la justicia.
Escrito por La hija del Ferroviario
(Anónimo hasta febrero)

15 comentarios :

  1. Buen relato rescatado de unos tiempos que, ojalá, nunca vuelvan. Parece que, recordando el título de otro micro de este mes, quien lo salvo fue la justicia divina. Menos mal que dio con un cura, aunque contrariado, al que le valió lo de los donativos. Lástima que no ayudase también a los demás, su prójimo, como recuerda la biblia.
    Saludos.
    Pablo.

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  2. Está claro que el amor no entiende de religiones, ni de política.
    Buen relato, me ha gustado.
    Saludos.

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  3. ¿Cuánto de nuestra 'fortuna' es un regalo secreto de quienes nos aman? Un buen micro para reflexionar.
    Saludos, anónim@.

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  4. Sabiendo todas las barbaridades que sucedieron durante la guerra civil, se agradece saber que también se hicieron cosas por amor...
    Muy bueno!
    Besos

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  5. Extraigo todo el amor que encierra el micro en esos tiempos de guerra. Me ha quedado muy de serie de televisión "Amar en tiempos revueltos", pero es cierto que a pesar de la guerra, hubo bonitas historias de amor que merecen ser contadas.
    Besos.
    Malu.

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  6. Muy bueno... Cuánto silencio en aquellos momentos tan convulsos. Todo era válido con tal de salvar la vida. Enhorabuena, duro y real. Besitos

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  7. Con independencia de creencias e ideas, es la historia de un hombre rescatado in extremis del abismo, de quien puede decirse que ha vuelto a nacer. En tiempos convulsos la vida y la muerte están separadas por un hilo aún más delgado de lo habitual, un simple detalle puede decantar la balanza.
    Saludos

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  8. El microrrelato se retrotrae a los feroces tiempos de la guerra civil española de infausta memoria y cuyas consecuencias todavía estamos pagando. Uno de los leitmotiv que se repiten en el último libro de Javier Cercas, El impostor, basado en la figura de Enric Marco, es una frase de Faulkner: “El pasado no pasa nunca, ni siquiera es pasado”. Es decir, que no se puede pasar página alegremente, que las heridas hay que curarlas bien porque siguen ahí, en lo más profundo del corazón y de la psique. Muchas de las anomalías de nuestro país se deben a esa terrible guerra civil y a la posterior dictadura.
    Suerte tiene el protagonista de salvar el pellejo gracias a la intercesión de su pareja, pues Lorca, por ejemplo, no tuvo esa suerte, a pesar de ser amigo del poeta Luis Rosales, cuyo hermano era jefe de la Falange en Granada.
    Saludos y mi enhorabuena al autor.

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    1. No soy el autor, pero es que me ha parecido un comentario muy interesante en muchos aspectos. Saludos, Enrique.

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  9. El amor supera cualquier guerra. El pasado en el que enmarcas tu relato nos trae recuerdos de otra era.
    Fantástica puesta en escena. Esos donativos pueden salvar la vida entera y no solo la de ellos.
    Un abrazo.

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  10. El amor... cuanto puede hacer!
    Aunque él no debería creer en "la justicia" en aquellos momentos (cuando hay militares suele desaparecer).
    Saludos!

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  11. Creo que has contado en 50 palabras más que muchas novelas en 500. Enhorabuena y saludos.

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  12. Anónimo30/1/16 7:17

    Hermosa historia donde el amor se impone a la barbarie, a decisiones crueles por pensar de otra manera. Da gusto pensar que el amor rescató a muchos condenados a muerte. Precioso micro. Felicidades. Un beso de Gloria

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  13. 1936, o cuando el amor se alza por encima de las ideologías. Entrañable relato, desconocid@ 28.3

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  14. El amor siempre ha hecho de las suyas, incluso en las guerras que todo lo destruyen al exigir permanecer en un bando o en otro. Me gusta mucho este micro por todo lo que hay detrás de esas cincuenta palabras. Un saludo.

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