El caso del bicéfalo señor Edward Mordake

Un frágil espíritu de supervivencia mantenía unidas a las dos cabezas de Edward Mordake. Una de ellas tenía marcadas inclinaciones suicidas; la otra, homicidas. La terrible noche del 23 de septiembre de 1874 se encontró la cabeza del homicida separada del cuerpo; la otra alegó que fue en defensa propia.
Escrito por Andrés Galindo - Web

14 comentarios :

  1. Carmen Hinojal29/3/16 9:20

    Buen micro Andrés, has enfocado el caso de la dualidad del hombre en la historia de las cabezas de los siameses. El bien y el mal, la libertad de decisión, en este caso imposible, pues cada uno a pesar de estar unidos en un solo cuerpo, irreconciliables en su modo de ver el mundo. Me ha parecido una idea muy acertada, felicidades. Abrazos.

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  2. Andrés me queda la duda si en verdad fue la suicida la que quedo o fue al revés, la homicida la que al final hizo realidad su tendencia.
    En la historia real de Edward Mordake venció la suicida ya que él se quitó la vida al no poder soportar esa situación.
    Buen relato Andrés.
    Un abrazo.

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  3. Andrés, nos traes una variación de la historia real de Edward Mordake. En lugar de dos rostros nos lo presentas con dos cabezas. Pero creo que al final gana la suicida al evitar su homicidio suicidándose antes. Así acabó con su vida el auténtico Edward Mordake.
    Nos dejas con algunas dudas, que espero nos aclares...
    Buen relato.
    Besos

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  4. Andrés, me parece un relato genial. Esas dos cabezas, una suicida y otra homicida, es una maravillosa idea y el final es impecable. ¿habrá suicidado a la otra cabeza la suicida o realmente la atacó la homicida y se defendió?
    Me encantó.
    Un abrazo.
    Pablo.

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  5. Extraño caso, la lucha de dos concepciones en un ser. Digno de admirarse es su circo mas cercano.
    Excelente.

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  6. ¡Magnífico! No hace falta decir más.

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  7. Excelente micro. No sabemos si la cabeza superviviente miente o dice la verdad. Me ha encantado. Un abrazo, Andrés.

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  8. Triste historia la de éste hombre nacido en una familia privilegiada, y aún así tan desgraciado por este defecto genético que tildaban de diabólico en su época. La verdad es que me ha encantado que rescates este personaje en tu relato, pues es uno de mis fetiches desde hace tiempo, y me ha dado un subidon al leer su nombre. Aunque él no tenía realmente dos cabezas, sino dos caras. Tenía un rostro de más en la parte trasera de su cabeza. Dice la leyenda sobre su biografía que esta le atormentaba con extrañas ideas, que sonreía, y que alguna vez se la vio llorar. Y que aunque era un hombre extraordinariamente culto, sucumbió a una depresión y se suicido bastante joven.

    Un abrazo y suerte en las votaciones.

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  9. La parte propensa a matar resultó la ejecutada, la que tenía inclinaciones de quitarse la vida fue la que luchó por ella. La prueba de que en una situación extrema nadie sabe como puede reaccionar. Mordrake tenía dos posibilidades para comprobarlo, aunque en su caso real venció la parte suicida. La naturaleza se nos presenta como algo cercano a la perfección, pero también comete graves errores. Un relato casi terrorífico, pero también muy cercano a una realidad.
    Un saludo

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  10. Muy bueno. Me ha impactado tanto la historia de tu protagonista como el desarrollo de tu micro, Andrés. Felicidades y un saludo.

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  11. Me gusta mucho tu imaginativo relato. Parece que nadie es homicida del todo, ni suicida del todo. Es como si se hubieran intercambiado los papeles. Me parece un buen micro.
    Un beso.

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  12. No conocía esta historia, ¡impactante!
    Y tu versión, me ha encantado.
    Un saludo, Andrés

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  13. ¡Había dos cabezas y solo podía quedar una! Lo que llama la atención es que quedara lo que menos deseos tenía de seguir viviendo... Las contradicciones de la razón cerebral, supongo.
    Va mi me gusta, Andrés, por tu elegante manera de moverte entre la realidad y la ficción y, además, hacerlo así de bien.
    Un abrazo y nos seguimos leyendo.

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  14. Muchas, muchísimas gracias a todos por sus amables comentarios. ¿Qué puedo agregar al sincero agradecimiento, salvo seguir escribiendo cincuenta palabras? Un fuerte, fuerte abrazo desde la Ciudad de México.

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