Desfallecido

Siempre que me leía un cuento de buenas noches, mi padre se quedaba dormido y me dejaba solo en un país de pesadilla enfrentándome a dragones feroces, ogros sanguinarios, gigantes crueles, brujas pérfidas, madrastras antipáticas y duendes malévolos. Mi madre no entendía por qué todas las mañanas me levantaba desfallecido.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

20 comentarios :

  1. Si el padre le hubiera leído cada noche un capítulo del Quijote, el niño hubiera soñado con miles de aventuras y hubiera sonreído ante tantas situaciones esperpénticas. Pero no eligió bien y así está el pobre niño.
    Gran relato, Plácido.
    Un abrazo.

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  2. Y da gracias por ser capaz de levantarte, tras ese derroche de energía mental, sin secuelas. Supongo. Y, la pobre mujer ¿no veía a tu padre? Muy bueno, Plácido. Suerte y saludos.

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  3. Tu niño protagonista amanece desfallecido, pero el que ya llegaba desfallecido era el padre. Yo pienso como Pablo tal vez la solución hubiese sido cambiar de lectura, aunque casi todos los cuentos tiene algún tipo de monstruo.
    Plácido buen relato, me encanta como narras esa sensación de quedarse el niño en el pais de los cuentos.
    Un abrazo.

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  4. No hay cuento que se precie en el que no aparezca un villano, sin ellos los héroes no tendrían sentido, ni sería posible ninguna moraleja. Además, tiene que parecer que pueden salirse con la suya, cosa que nunca ocurre, y ahí es donde radica el problema, en que el padre se queda dormido antes del final feliz. Habría que pedirle que se esfuerce y termine lo que empieza, pues no se puede negar que su intención es buena, pero incompleta.
    Un abrazo

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  5. Plácido, pobre niño! Vaya noches más agitadas! Muchos cuentos tienen protagonistas malvados a los que vencer. La solución es buscar una lectura más amable.
    Me gusta como tu micro da un papel protagonista a la imaginación del niño, capaz de vivir los cuentos en primera persona.
    Enhorabuena!
    Besos

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  6. Silvina Palmiero19/9/16 14:32

    Me encanta que hayas elegido el punto de vista de ese niño que se mete de cabeza en la fantasía de los cuentos. Dicen por ahí que los villanos y situaciones aterradoras de los cuentos clásicos tenían por finalidad que los niños aprendieran a sortear las dificultades y enfrentar los horrores de la vida... Si así fuera, ese niño tendrá una fortaleza fenomenal. Me ha gustado mucho, Plácido. Un fuerte abrazo!

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  7. Me he quedado atrapada, como el niño, rodeada de todos los antihéroes de los cuentos. A ver qué noche se decide el padre a finalizar alguno de ellos y dormiremos todos felices.
    Excelente micro, Plácido. Un abrazo.

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  8. Magnífico relato plácido!!! Yo también me he dormido leyendo cuentos a mis niños. Tendría que preguntarles en qué mundo les dejé Jejejeje. Enhorabuena!!! Me ha encantado.

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  9. Aunque lo dudo, tal vez el padre se finja dormido para que el niño cultive su imaginación y aprenda a salir de las dificultades por sí solo, como ha mencionado Silvina.
    Excelente, Plácido.
    Abrazos.

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  10. Permíteme que felicite a tu padre. Gracias a él podemos disfrutar de historias en las que estudiantes polacos encuentran móviles en Zaragoza, de hombres invisibles desconfiados y de ramos de flores que nos entregan mensajeros despistados. Los malotes te curtieron y te abrieron la puerta de la imaginación.
    Aplausos de pie.

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  11. Dar cuerda a la imaginación es vivir realidades paralelas. Ahí, das precisamente en el clavo de muchos de nosotros, desfallecidos de perseguir palabras e historias más allá del sueño. Saludos.

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  12. Hay que ver la de monstruos y demás seres de pesadilla que pueblan los "inocentes" cuentos, ¿verdad? Me ha gustado tu relato, Plácido, como acostumbra a suceder con todo lo tuyo.
    Un abrazo.
    María José

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  13. Quizá no se ha reflexionado mucho sobre el contenido de esos cuentos infantiles que se contaban antaño a los niños, que se siguieron contando y que, actualmente, ya no sé si se cuentan, pues no se me ha ocurrido preguntarle a algunos de los padres jóvenes que conozco si lo hacen.
    Pero si se detiene uno un poco a pensarlo, estaban emparentados más bien con aquellas Historias para no dormir que dirigió Chicho Ibáñez Serrador, pues muchos de los hechos que se narraban eran bastante truculentos y, como apuntas en tu microcuento, había multitud de personajes siniestros y muy capaces de meterse en la imaginación de un niño y provocarle los peores de los miedos, así que no es de extrañar que el niño protagonista de esta historia se levante desfallecido.
    Yo no tengo experiencias al respecto, pues, hasta donde me alcanza la memoria, era yo quien les contaba los cuentos a mis padres, cuentos relacionados con lo que había estudiado en el colegio, principalmente, la asignatura de historia, y con alguna película que había visto en aquellas interminables sesiones continuas, o inspirados en mis lecturas de esos mismos cuentos infantiles y de los tebeos.
    Enhorabuena por el microcuento, Plácido, saludos afectuosos.

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  14. Yo estoy con Patricia, Plácido, a tu padre hay que hacerle un monumento. Y otro mucho más grande a tu imaginación.
    Un saludo

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  15. Está claro que las actividades que se realizan antes de ir a dormir influyen en la calidad del sueño, y en sus argumentos. Este niño va a tener que aprender pronto a leer para llegar al final feliz del cuento al que su padre no llega nunca.
    Muy bueno, Plácido. Un abrazo.

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  16. José Ramón SV21/9/16 8:17

    Vaya cosas (se) le meten en la cabeza a los críos. Muy bueno.
    Saludos.

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  17. Ay pobre niño, pero qué grande ese padre, haciendo crecer la creatividad de su hijo.
    Otro gallo nos cantaría si todos los padres hiciéramos lo mismo.
    Un beso Plácido, enhorabuena.
    Malu.

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  18. Es que la lucha con los ogros cansa mucho...!!
    El día siguiente el padre tendría que contarle el final de la historia, y el hijo explicarle su versión, que seguro que tendrá más giros y personajes inesperados que los escritos en el cuento.
    ¡Imaginación al poder!
    Un beso.

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  19. Cuentos fantásticos que se perpetúan generación tras generación porque, como nos cuentas en tu micro, no solo se utilizan para dormir a los pequeños, sino sobre todo, para fomentar su imaginación. Muy chulo, Plácido. Un beso.

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  20. Desfallecido, pero rebosante de fantasía, como este relato que no has dejado en esta ocasión, Plácido.
    Y que no queden inhabitados jamás los mundos que hay detrás de los sueños.

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