No es abrigo para mí

Otra vez ese dichoso abrigo me mira desde el escaparate. Me acosa en mi humillante rutina de tener que pasar por esta acera. Me observa con esos botones descarados de las solapas, mientras los bolsillos con pespuntes se ríen de mí. Insolente. Sabe que no puedo permitirme cambiar de acera.
Escrito por Sonia Serna San Miguel - Web

27 comentarios :

  1. Creo que tarde o temprano sucumbirá. Un comprador/a compulsivo/a que lo tiene crudo... Ya mismo tendrá el abrigo colgado en su ropero.
    Me gusta mucho, Sonia.

    Besitos casi otoñales.

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    1. Muchas gracias, María José. Se me ocurren un par de finales diferentes para este relato. Igual los escribo, porque me has dado una idea. Gracias, otra vez.

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    2. Gracias a ti, guapa, por dejarnos este micro tan bonito. Si mi comentario te ha servido para inspirarte un posible final, me alegra mucho.

      Besitos.

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    3. Me abrumas, por favor. Un beso, María José.

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  3. Hum, múltiples lecturas en este, aparentemente, ingenuo micro.
    Muy bueno, Sonia.

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    1. ¡Sí...! No poder permitirse cambiar de acera y tragar con la humillación de tener que ir siempre por la misma. Muchas gracias por tu comentario, Patricia.

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  4. Bienvenida, querida Sonia. Me encanta ese guiño de dar vida a objetos inanimados. Pero ojito, que no podrán con ese espíritu tuyo y esa fortaleza de la que siempre has hecho gala. ¡Un saludo y un beso, amiga!

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    1. Muchas gracias, María Jesús. Conozco esta página gracias a ti y a Fina, precisamente. Me encanta lo que escribís, ya lo sabes. Un beso, escritora.

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  5. Me gustó mucho Sonia!!! Como a María, me gusta dar vida a los objetos. Y el título me parece muy bueno!!! Saludos.

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Omar. Sí, a mí también me gusta personalizar los objetos, es más, no lo puedo evitar, y siempre he pensado que era un mal vicio mío. Un saludo.

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  6. Julián Lausín del Barrio12/9/17 21:25

    Precioso relato y titulo. Enhorabuena

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    1. Muchas gracias, Julián, pero tú eres mi amigo, no sé si cuenta... Un beso

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  7. Original y bien escrito.
    Mucha suerte, Sonia
    Besito virtual

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    1. Muchas gracias, María Jesús. Otro beso para ti.

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  8. Me gusta. Y como dicen por ahí arriba veo varias posibilidades: esa compradora (o comprador, claro) compulsiva que trata de librarse de su "vicio". Una persona pobre que prefiere ni ver lo que nunca podrá alcanzar. Alguién que tuvo que empeñar ese abrigo... Suerte, Sonia. Un beso.

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    1. Muchas gracias, Jesús. Sí, la frustración de no poder conseguir lo que se desea, más o menos. Un beso.

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  9. Hay quien ve en la luna ojos y boca, o un rostro en el enchufe de la pared. Las personas sensibles perciben detalles que a muchos se les escapan. Tu protagonista ha de serlo, pues no todo el mundo es capaz de distinguir ojos en los botones y sonrisas en los bolsillos de un abrigo. Esa sensibilidad, en ocasiones causa de disfrute, puede tornarse un arma de doble filo, de ahí la frustración que experimenta esta mujer (a mí me parece mujer) al pasar cerca de esa llamada cautivadora sin poder tener para sí la prenda que la causa.
    Interesante relato, Sonia. Un saludo

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    1. Muchas gracias, Ángel. Así es. La persona sensible disfruta tanto como sufre, o viceversa. Un saludo.

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  10. Yo no veo vicio por comprar en tu protagonista, sino una fuerte atracción hacia ese abrigo porque verdaderamente le gusta –hay prendas que parecen estar hechas para un@–, sí bien ese deseo parece condenado a no ser satisfecho: ella no se lo puede permitir, al igual que no puede cambiar de acera.
    Me ha gustado bastante.
    Saludos, Sonia.

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    1. Efectivamente, Enrique. Lo que expresa el protagonista es la frustración de no poder conseguir lo que se desea, por el motivo que sea. Quizás el protagonista es un hombre que desea con todo su alma vestir ese abrigo de mujer pero sabe que él jamás se atreverá a lucir en público una prenda femenina, por ejemplo. Se me ocurren varias explicaciones más, pero que cada cual elija la que prefiera. Muchas gracias por tus palabras amables, Enrique. Un saludo.

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    2. Vaya, Sonia, ahora lo veo todo más claro, y la verdad es que lo tenía delante. Muchas gracias.

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    3. Bueno, es sólo una interpretación. También el abrigo puede representar a una persona a la que deseamos, tenemos cerca, pero sabemos que nunca será para nosotros. En fin, frustración, en cualquier caso. Un saludo, Enrique.

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  11. Me encanta tu estreno en esta casa, Sonia.
    Hay una frase dicha por una persona que conozco muy bien que más o menos es así: "en esta vida a veces hay que hacer los hocicos a mierda". Bueno, pues eso es lo que me ha venido a la mente tras leer tu historia. Hay veces en la vida que hay que conformarse con lo que se tiene, mirar para otro lado y quedarse con las ganas de un abrigo, un coche, un amor, un viaje, un... lo que sea.
    Enhorabuena, gran estreno, espero que nos sigamos leyendo por aquí. Y seas bienvenida, por supuesto.
    Un beso.
    Malu.

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    1. ¡Qué bueno lo del hocico, ja, ja, ja...! Muchas gracias por tus palabras, Malu, eres muy amable. No puedo dedicarle mucho tiempo a entrar por aquí, pero intentaré ir leyéndoos poco a poco y así nos vamos conociendo. Sé que será un placer. Un beso.

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  12. Yo lo interpreto como una persona (lo veo como un hombre) que desea vestir una prenda de mujer pero no se atreve a "cambiarse de acera", desconozco de donde eres pero imagino que sabes que en algunos lugares ese "cambio de acera" equivale a reconocer la condición de homosexualidad en un hombre.
    Me ha gustado mucho, enhorabuena.

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    1. Muchas gracias, Asun. Tu interpretación es una de las mías. Lo del "cambio de acera" lo has comprendido perfectamente, aunque vuelvo a decir que el relato tiene el significado que se le quiera dar. Un saludo, Asun.

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