Obediencia debida

Tenemos órdenes de ser implacables si un compañero se queda parado de miedo.

Siento estar detrás de él en la fila, pero respiro hondo, lo empujo y cumplo con el deber.

Al tocar tierra sé que extrañaré a mi mejor amigo y un gran despistado, que olvidó ponerse el paracaídas.
Escrito por Ángel Saiz Mora

50 comentarios :

  1. Ni la amistad, ni saber que era un despistado ha hecho a tu protagonista que desobedeciera la orden recibida. Está claro que debe dar miedo lanzarse con paracaídas y que a lo mejor un empujón es lo correcto, pero ante esta situación que cuentas lo indicado hubiera sido avisar al compañero. Una cosa ha demostrado que sabe obedecer hasta las últimas consecuencias las órdenes recibidas.
    Genial título que complementa totalmente al relato y hace comprender la acción del protagonista. Has narrado de forma excelente una historia resuelta en su final con gran maestría, enhorabuena Ángel.
    Un abrazo enorme.

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    1. Todas las reglas, por perfectas que creamos que son y estrictas que sean, pueden y deben tener una excepción, pero hay quien, por miedo, fanatismo o pura inercia, no se atiene a razones. El camino fácil no siempre es el correcto y, a la postre, a veces trae más problemas.
      Siempre tan puntual, Javier. El tiempo y tú os lleváis de maravilla.
      Muchas gracias por tus palabras y otro abrazo bien grande para ti

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  2. ¡Qué duro,Ángel, qué duro!. No me gustaría verme en esa situación.
    Creo desobedecería las órdenes aunque me costase un correctivo.
    Has buscado un tono de humor negro para relatar un hecho tan terrible, pero aún así sigue siendo escalofriante.
    Feliz 2018 y un abrazo

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    1. En circunstancias extremas y en determinados ambientes no debe ser fácil detenerse, pensar y actuar de otro modo que el único y establecido. Las reglas se han puesto con una finalidad, pero por encima de cualquiera de ellas está la vida humana, cuando ésta deja de tener sentido, como sucede en las guerras, cualquier situación absurda y cruel puede suceder.
      Muchas gracias, María Jesús. Feliz año y un abrazo

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  3. El implacable orden militar exige cumplir las órdenes sin cuestionarlas, que en eso está la efectividad de los ejércitos, en suprimir de cada jerarquía inferior la posibilidad de considerar siquiera aspectos menores que podrían dar en reflexiones de orden mayor y arrastrar a la tropa al pensamiento divergente, ahí donde se ceba el anarquismo y las ideologías que pregonan la libertad de pensamiento y defienden el derecho al libre albedrío del individuo.
    Tu cumplidor protagonista y ex amigo del difunto (espero que se encuentre con el mío y le haga más llevadero el encierro, que pocos días se llevan), mantiene una mala leche que es, al mismo tiempo ingenuidad superlativa de tonto de regimiento, del que mira por el cañón para asegurarse que está cargado el fusil.
    El tono del relato se expresa en un grado de ironía muy próximo al de comandante general del humor negro, porque es fino el divertimento sobre la cruda consecuencia del acto banal.
    Con cuidada precisión, párrafo a párrafo, vas descorriendo cortinas para dejarnos flotar sobre ese final de infarto el sentimiento encontrado de quien ha perdido a su mejor amigo por cumplir, fielmente, con el deber impuesto.
    Un relato Ángel, de antología. Una golosina, qué digo, una ambrosía para degustar con el humor del paladar. Un abrazo grande como aval del que te voy a dar cuando nos conozcamos.

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    1. Los Ejércitos tratan de ser máquinas engrasadas en las que no puede haber elementos que vayan por libre, lo de la unión hace la fuerza sería en este caso más aplicable que nunca. Una estructura quebradiza o dubitativa sería presa fácil de cualquier enemigo. Sin quitar mérito a la disciplina colectiva para lograr cualquier meta (aunque la bélica nos guste menos), con la opinión individual y la sana discrepancia constructiva pueden obtenerse nuevas perspectivas y un campo mucho más amplio. Ya dicen que dos cabezas piensan mejor que una.
      Perder a un amigo por funcionar a piñón fijo o por pura cobardía es algo que nunca olvidará ese soldado, por mucho que haya cumplido con su deber. Otro tipo de proceder menos estrecho y agarrotado habría evitado una baja absurda en las propias filas
      Mil gracias, Manuel. El abrazo va a ser de los grandes, ya te lo digo yo.
      Hasta el sábado

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  4. Smokey pisó la raya9/1/18 18:08

    Es verdad que vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro. Está claro que tu protagonista no le va a la zaga a su amigo en cuestiones de despiste. Encantada de leerte
    Angel. Un saludo.

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    1. El protagonista no olvidó las órdenes, pero sí que por encima de cualquier obligación se encuentra el sentido común. Lanzar a un hombre a la muerte, por despistado que sea, no cabe en ninguna cabeza coherente.
      Muchas gracias y un saludo

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  5. Eduardo Martín Zurita9/1/18 18:54

    Hola, Ángel.
    No me hagas mucho caso pero creo que ahora se pueden desobedecer órdenes militares si son absurdas, inmorales, antijurídicas; pero está claro que tu protagonista tiene clarísimo que tiene que obedecer las órdenes recibidas de la superioridad. El deber más allá de lo razonable: interesante. El micro está desenvuelto con tu habitual destreza técnica, desde el título hasta el final pasando por el punto hiperbólico, que hace mejor el texto, de que el damnificado, por así decirlo, era un gran amigo del súper obediente.
    Contigo siempre es bien sencillo calificar: un diez absoluto. Y punto. Acompañado de un abrazo prieto que espero y deseo poder darte en persona. Y departir contigo como es debido. Siquiera sea un ratito, que estarás muy solicitado y seguro que solícito, conociéndote...

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    1. No tengo claro que pueda haber cambiado en lo sustancial la obediencia militar, recuerda si no (seguro que la has visto) "Senderos de gloria", aunque los tiempos evolucionan. Lanzarse en paracaídas sobre territorio enemigo, con un destino incierto, un oficial que azuza con gritos implacables y el resto de compañeros que empuja es una situación límite donde las haya, lo que no quiere decir, en absoluto que el empujoncito esté justificado.
      Una jornada no da para todo lo que queremos cuando somos tantos, pero haremos lo que posible por exprimirla, eso seguro.
      Un abrazo grande, Eduardo, que pronto pasará de virtual a real.

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  6. Hiram Johnson dijo: “La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad”. Esa es la frase que me ha venido a la cabeza al leer tu microcuento. Lo que no sabía era quién la dijo, por suerte, ahora contamos con estos inventos modernos que, en un instante, te dan la respuesta.
    Así me he enterado de que el tal Hiram Johnson –por cierto, y hablando de inventos, el corrector de word convierte su nombre en Irma Jonson-, fue un senador republicano y gobernador de California, y la frase la dijo con motivo de la Primera Guerra Mundial.
    Y esa verdad que es la primera víctima requiere del eufemismo, por eso, el lenguaje se tergiversa y, a este respecto, es esclarecedor el libro de Victor Kemplerer, La lengua del Tercer Reich, apuntes de un filólogo, en el que Kemplerer muestra cómo los nazis desfiguraron el idioma alemán, siendo esa una de sus principales armas para llevar adelante sus monstruosidades.
    Así que todas esas frases hechas -y esta de la obediencia debida la empariento con la de fuego amigo, pues el resultado es similar, ya que, tanto en un caso como en el otro, mueres a manos de los tuyos y no del enemigo- suelen ser absolutamente perversas. Y esa palabra, enemigo, me lleva a Miguel Gila, a quien he visto aparecer al final de tu microcuento, en el que el protagonista dice de su amigo, al que, debido a su miedo a tirarse del avión, tuvo que empujar, que era un gran despistado y se le había olvidado ponerse el paracaídas. Con lo que uno se ríe como se reía cuando escuchaba los monólogos de Gila, en los que, en clave de humor, decía alguna de estas barbaridades para denunciar las injusticias, los crímenes, las guerras.
    Y por último, he recordado también el libro de Antonio Muñoz Molina, Ardor guerrero, en el que cuenta sus vivencias en aquello que se llamaba la mili, que él hizo en el País Vasco, y en el que me vi muy reflejado, tanto porque muchas de las experiencias que narra las había vivido yo también, como por lo que cuenta del terrorismo de ETA, que yo conocí igualmente. Por suerte, nuestro país lleva 84 años sin conocer una guerra.
    En fin, ya ves todo lo que han removido en mi cabeza tus cincuenta palabras, y eso sólo puede deberse a la maestría con la que tratas en tus historias asuntos de primer orden.
    Un abrazo que pronto podremos darnos físicamente.

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    1. La carta a la familia del caído en combate (caído de forma literal) utilizará un lenguaje tipo, similar para tantos, en el que no han de faltar alusiones al heroísmo, a la entrega generosa, al agradecimiento eterno por una causa justa y común. La misiva no entrará en detalles. Como bien dices, las bajas por fuego amigo son las más perversas. Quizá calificar de mentira a la realidad que refleja esa misiva no sea del todo apropiado, pero su contenido deliberadamente incompleto hace que tampoco sea veraz. El lenguaje es un arma, más sutil que un obús, pero puede que tanto o más efectiva, no solo para los escritores, también en las guerras y en esa contienda cotidiana algo más pacífica que se da en las democracias y que conocemos como política. Tal vez el fürher sea el mejor ejemplo de manejo del lenguaje para convencer a la audiencia, antes político que máximo responsable de un ejército devastador.
      Gila, con aparente sencillez y sin ofender a nadie, aparte de divertir, planteaba verdades como puños, otra manera de utilizar la comunicación de forma efectiva. Debe ser que me hago mayor, pero echo en falta a humoristas de su talla. El que se le recuerde con afecto y admiración aunque pasen los años solo confirma su valía y que no tuvo relevo.
      Muñoz Molina es uno de mis autores favoritos, creo que tengo todos sus libros, con excepción de "Ardor guerrero". Mi experiencia en eso que llamaban mili, por fortuna desaparecida, cosa que agradezco en especial por mis dos hijos, me ha hecho, seguro que de forma inconsciente, ir dejando esa obra concreta en segundo plano. El servicio militar obligatorio, tema recurrente en las conversaciones de no hace tanto, hoy parece haber desaparecido casi hasta del recuerdo. No obstante, no descarto terminar leyéndolo algún día. También y en referencia a ETA, me daba pereza leer "Patria", pero ya me queda poco para terminar.
      Estoy deseando conocerte en persona. Sé que no estaré a tu altura intelectual, que yo me enriquecerás más de tus palabras que tú de las mías, como me ocurre con las que escribes, pero haré lo que pueda.
      Un abrazo y hasta dentro de muy poquito

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  7. Excelente relato, lleno de imaginación y ... mala leche. !A sus órdenes, Don Ángel! Un abrazo.

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    1. Mandar, mando poco; no sabría encontrar ningún disfrute en ello, te lo aseguro. Las guerras son aún más crueles y absurdas que esta ficción. pero me alegro de que te haya gustado.
      Muchas gracias y un abrazo, Pepe

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  8. Un micro muy oportuno en estos tiempos en los que pensar por uno mismo es criticado sin pudor. Leerte es un antídoto para tanto desatino, mi querido Ángel, porque tus relatos son siempre una invitación a la reflexión.
    Un abrazo, pero lejos de la puerta. (Hasta el sábado).

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    1. A veces creo que peco al dejar caer demasiados mensajes. No creo que sea algo que haga de forma deliberada, como tampoco sé si sabría escribir muchas cosas triviales, sin sustancia, por puro divertimento. Igual los intentos de una cierta trascendencia aburren, pero cada uno es como es.
      Será un abrazo juicioso, prudente, lejos de puertas traicioneras, peligrosos abismos, escaleras y bordillos.
      Hasta el sábado, campeona

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  9. Es tristísimo que se haya utilizado esa "odediencia debida" para cometer todo tipo de tropelías, dejando la conciencia y la razón a un lado. Puedo entender que en épocas anteriores y en el régimen militar haya sido difícil desobedecer órdenes; pero a este tipo le han lavado el cerebro y lo han fanatizado de tal modo, que ya no le queda un ápice de humanidad. Con amigos así...
    Un micro muy duro, contado con una frialdad y serenidad por parte del protagonista, que hace que resulte todavía más dolorosa la escena. Un abrazo, Angel, y hasta el sábado.

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    1. Un mínimo de disciplina es fundamental en cualquier organización que pretenda conseguir unos objetivos, como también es necesaria en uno mismo, pero dejar a un lado todo sesgo de sensatez y permitir ser utilizados como meros instrumentos sin atisbo de piedad no es de recibo en ningún caso. Por supuesto, es más fácil decirlo desde fuera y a toro pasado que cumplirlo, cuando se forma parte de esa rueda. Como bien dices, serían innumerables las tropelías que se han cometido (y no paramos de contar) al amparo de esa "obediencia debida", o bajo la fórmula de "yo solo cumplía órdenes", que viene a ser lo mismo. La amistad debe cuidarse y ser lo primero, pero algunos tienen las prioridades poco claras.
      Gracias, Juana. Me alegro mucho de que podamos volver a coincidir.

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  10. El ejército impone una serie de órdenes que hay que cumplir sin pensar, especialmente en tiempos de guerra. Hay que evitar el pensamiento crítico. Se espera la 'obediencia ciega' de cada uno de los individuos debidamente jerarquizados. Tu protagonista carece del más elemental sentido crítico, está bien adiestrado y perderá a su mejor amigo por no dudar ni un momento en darle el empujón que merece todo miedoso. A esta exposición, aparentemente neutra, de los hechos le añades una pizca de ironía al remarcar el carácter despistado del amigo.
    Consigues una denuncia eficaz al orden establecido a través de este paracaidista que nada se cuestiona, ni tan sólo la pérdida de su mejor amigo.
    Un excelente relato para la reflexión, Ángel. Enhorabuena y abrazos virtuales hasta el sábado.

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    1. En toda institución debería existir una vía abierta a opiniones, críticas y quejas fundadas, siempre que sean constructivas. La falta de ello conduce al anquilosamiento, a una ausencia de necesaria evolución, a situaciones inhumanas. No es sencillo encontrar un equilibrio entre la obediencia necesaria y unida y la aportación de criterios. El mundo ha mejorado cuando se han dado casos de personas capaces de cambiar las cosas.
      Muchas gracias, Carmen. Es una alegría que el abrazo que ahora te envío deje de ser virtual en solo tres días.

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  11. Jopé con el amigo, espero que lo lamente cuando esté en tierra, porque ahora no lo parece.
    Digo yo, ¿no podía haberle avisado antes? ¿no podía haberse recolocado la fila?
    Qué sorpresa final nos guardabas, solo cincuenta palabras después!!!
    Estupendo

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    1. Podría haber hecho muchas cosas, pero las prisas, el miedo, la falta de iniciativa, la pura cobardía, o todo sumado, le llevó a tomar la peor decisión. Lo malo es que tal vez no se dé cuenta nunca de ello ni nadie se lo recrimine.
      Agradezco mucho tu lectura y tu comentario, Luisa
      Un abrazo

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  12. Original, humor... Gran relato

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    1. Un humor más negro que la noche, el alquitrán y la pez. Ya sabes como funciona este negocio, igual nos ponemos tiernos, trascendentes, o nos da por la tragedia.
      Un abrazo. Nos vemos en breve

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  13. Tragedia y comedia se mezclan en un micro con piel de chiste y alma de crítica mordaz.
    Creo que no somos demasiado conscientes de que en más ocasiones de las que nos gustaría, nuestra convivencia no se aleja demasiado de las leyes de la selección natural, sólo que se han adaptado al entorno social del ser humano y aunque no siempre con resultado de muerte, sigue siendo válida la ley del mejor adaptado, en este caso, a las técnicas de manipulación y a la facilidad para moverse en el poder.
    Como acostumbras, tu relato tiene una impecable factura y un trasfondo que lo hacen doblemente apetitoso y disfrutable.
    Enhorabuena, una vez más, querido Ángel.
    Un fuerte abrazo.

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    1. El más fuerte o el que sigue con docilidad y sirve al líder es quien tiene mayores bazas para sobrevivir con éxito en el reino animal del que formamos parte, solo que en nuestro caso, como seres más complejos que somos (a veces demasiado) todo lo disfrazamos con ideologías, leyes, normas o matices. Lo mejor del ser humano aparece cuando alguien se da con generosidad sin pensar en un beneficio, cuando se consagra a los más desprotegidos, cuando es generoso, como lo son siempre tus comentarios, además de versados, tanto que me hacen preguntarme si las cincuenta palabras que trato de hilar estarán a la altura.
      Mil gracias, Antonio. Un abrazo fuerte

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  14. Humor negro, casi me da un pasmo. Muy bueno. Un beso.

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    1. En este caso el adjetivo supera con creces al sustantivo al que acompaña y con el que concuerda en género y número. La negrura y la oscuridad supera al humor en este caso, aunque también van un poco de la mano.
      Muchas gracias Maite. Un beso

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  15. Disciplina y obediencia sin miramientos y sin pensamiento crítico puede llevar a la deshumanización del acto. Nada está por encima de la vida, nada está por encima de la amistad. Me ha gustado mucho, Ángel. Un abrazo.

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    1. Tu comentario es la sensatez hecha palabra, todo lo contrario de lo que le sucede en la cabeza poco flexible del personaje. Decir que un mínimo de disciplina no es necesario sería pecar de ingenuidad, pero por encima de ella está la amistad y en la cúspide de todo la vida.
      Muchas gracias y un abrazo, Salvador

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  16. Jajajaja Ángel, te imaginas la escena y aún sabiendo que el final es trágico, te arranca una sonrisa. Y lo peor es que viendo hacia donde vamos como sociedad, casi lo ves factible. Buen micro Ángel. Un abrazo

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    1. Sabemos que en el equilibrio está la virtud, pero qué difícil es no caer en el extremo de la disciplina ciega o en el del "todo vale". Si estas cincuenta palabras hacen pensar un poco y sonreír ya me doy por satisfecho.
      Muchas gracias y un abrazo, Esteban

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  17. Que crueles salen algunos relatos... y además nos arrancan una sonrisa. Me preocupa... un abrazo Ángel y enhorabuena.

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    1. Seguro que somos la única especie que mezcla tragedia y comedia, y además se queda uno tan tranquilo.
      Muchas gracias, Luisa. Un abrazo

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  18. Yo también tengo la orden de ser implacable, y proclamo que me gustaría saber cuantas historias llenan tu maravilloso ingenio. He visto ese salto, y ese amigo echando de menos a su camarada. Cuentas una historia y, no contento con eso, le das una vuelta de tuerca donde aparece esa amistad, que está por debajo del deber. Una genialidad.

    Un abrazo muy fuerte que pronto te daré en persona.

    Pablo

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    1. Tengo un secreto y te lo voy a contar: No me pierdo nada de lo que escribes y, quieras que no, algo va quedando como un poso en esta cabecita. Por otra parte, estos dos soldados son un orgullo para su compañía. Uno muere en combate como un héroe (aunque sea mentira, esa sera la versión oficial), mientras que el otro es un instrumento perfecto, que ejecuta lo que le ordenan sin atender a sus sentimientos ni al más puro sentido común.
      Muchas gracias y otro abrazo fuerte para ti, Pablo, previo al que vamos a intercambiar en breve

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  19. Carmelo Carrascal11/1/18 19:40

    Ángel, me ha gustado tu relato de "altura". Enhorabuena.

    Después de todo lo que apuntan l@s compañer@s, poco queda por añadir. En todo caso por resumir. Lo veo así: Cuando la obediencia debida (implantada en muchos más contextos que el ejército) le vuelve a uno estúpido, malo, desalmado, autómata...
    Y cómo la amistad y la misma cordura, son incompatibles con la estupidez, la maldad, la inhumanidad, los comportamientos maquinales...
    Un saludo!

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    1. La altura no es un problema en sí mismo, pero unida al error humano y al exceso de celo la combinación resulta explosiva y hasta absurda. La obediencia en cualquier colectivo es positiva siempre que exista el buen criterio para saber ser flexible cuando la ocasión lo requiere, pero a veces eso es mucho pedir.
      Muchas gracias por tus amables palabras, Carmelo
      Un saludo

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  20. La obediencia ciega convierte a las personas en autómatas, los acerca a la idiotez, provocando, algunas veces, tragedias como la de esta historia. Muy bueno tu relato, Ángel.
    Saludos.

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    1. La palabra "obediencia", como otras muchas, tienen un contenido positivo. Otra cosa es cuando se llevan al extremo. Hasta la mejor idea y el concepto más razonable se estropean y degeneran en ese momento.
      Gracias, Beto.
      Saludos

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  21. Ángel, he escuchado decir a algunos jefes a sus trabajadores, que no se les pagaba por pensar, solo debían acatar sus órdenes sin cuestionarlas y no hablo del ejército precisamente, pero tu protagonista antepone las órdenes sin excepciones y se olvida del sentido común.
    Muy buen micro.
    Besos apretados, amigo.

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    1. En el contexto de eso que llamábamos "mili" y que a algunos llegó a tocarnos hacer yo escuché algo parecido a esto: "No estás aquí para pensar". En su comentario, Eduardo ha escrito que cree que este tema ha cambiado en el Ejército, en el que, como todos sabemos ya no hay servicio militar obligatorio. En cualquier caso, el sentido común siempre debería prevalecer, en todos los ámbitos de la vida.
      Gracias, Pilar. Besos

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  22. Estamos condicionados por nuestras vivencias y yo no he logrado desprenderme del repelús que la expresión “Obediencia debida” me provoca, después de haber vivido en una dictadura donde los que se dedicaban a torturar, llegada la democracia se ampararon en la obediencia debida, y, salvo alguna excepción, solo la cúpula militar terminó en la cárcel.

    Superado el título, te diré que, como de costumbre, tu micro me pareció excelente, Me quedo con su contenido de humor negro y con la frase de Groucho Marx de que “la inteligencia militar es una contradicción en sus términos”.
    Un abrazo, Ángel.

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    1. Un adjetivo en concordancia con un sustantivo, dos palabras que pueden ser terribles, un intento de amparar y justificar lo injustificable, de hacer superficial o de pasar un tupido velo por lo que nunca debería haber sucedido en esa buena tierra en la que vives, ni en ningún lugar. Comprendo y siento el repelús que te produce la expresión, por eso no quiero volver a evocar ese par de vocablos del título en esta respuesta a tu comentario, que te agradezco mucho; en su lugar, citaré otro ejemplo de uso no menos perverso del lenguaje: la "solución final" de los nazis hacia los judíos.
      Como bien dices, en el relato impera el humor negro, pero también la falta de humanidad y de sentido común al que somos capaces de llegar. No conocía la frase de Groucho.
      Gracias por tu visita y por tu aportación que, una vez más, te agradezco.
      Un abrazo, Georges

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  23. La única manera que tiene el ser humano de acometer ciertas acciones lejos de esa calidad, es tapándose la nariz y cumplir con el "deber" sin la menor opción de razonar. Enhorabuena, Ángel, por otro micro más redondo. Un beso grande.

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    1. Pensar, razonar y ser coherente es algo que no casa bien con la obediencia ciega, nunca mejor llamada. Si es necesario emular a ese famoso trío de monos, que no oyen, no ven y no hablan, es que ese no es el camino.
      Muchas gracias por tu lectura, Matri. Me gustó verte el otro día, a ver si en otra ocasión hablamos un poquito más.
      Un beso

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  24. Plantea tu historia varias cuestiones. La primera que se me ocurre es la de si un inocente descuido te puede condenar a muerte. Aunque esta queda rápidamente eclipsada por el dilema de si hay que obedecer siempre las ordenes de los superiores por muy injustas o crueles que estas puedan ser. De saber la respuesta a este segundo, resolveríamos de paso el de si uno es culpable de haber causado el mal por cumplir con su deber. Con todo, creo que la sencillez de tu narración esconde un muy profundo relato.
    Enhorabuena y suerte con esta estupenda y singular propuesta no exenta en mi opinión de un delicado humor negro.
    Un fuerte abrazo, Ángel.

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    1. Un descuido por sí mismo puede que no tenga mucha importancia, pero si a ello se une una acción negativa a sabiendas, las consecuencias se convierten en trágicas. Has diseccionado muy bien los posibles puntos de este relato, cada cual con una problemática diferente y parte de una misma tragedia. El humor que no nos falte, aunque sea negro.
      Agradezco mucho tu lectura y tu análisis.
      Un abrazo fuerte, Enrique.

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  25. Enrique Caño27/1/18 20:59

    Hay veces en la vida que -por sentido común- no hay más remedio que desobedecer y no tomar las reglas al pie de la letra. En tu micro nos muestras un ejemplo de ello; el protagonista a echado mano de acatar la norma sabiendo que ello costaría la vida de un compañero, de un amigo.
    No quería cerrar el comentario sin transmitirte que me quedé encantado de haberte conocido personalmente. Si ya leerte era una maravilla, conocerte lo superó.
    Un abrazo muy fuerte.
    Enrique.

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    1. No digo que siempre sea así, ni mucho menos, pero hay ocasiones en que las reglas deberían ser más flexibles, o admitir alguna excepción, ya dice el refrán que no existe una norma sin ellas.
      El placer fue mío, Enrique. Ya imaginaba que detrás de tu nombre habría una buena persona y no me equivoqué.
      Muchas gracias y otro abrazo fuerte para ti

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