El sueño del náufrago

Solo cuando llega la noche el náufrago abandona la playa. Se adentra en la espesura y se arropa con palabras para combatir el frío de la isla. Calor, amistad, cariño, hogar... cincuenta ovejas que cada noche pacen su retiro. Mientras, desde las sombras, mil pares de ojos velan su sueño.
Escrito por Juancho Plaza - Web

6 comentarios :

  1. No hay nada peor que la soledad no deseada. Tu personaje, durante el día, quizá espera que alguna embarcación llegue a su playa para rescatarle. Durante la noche solo tiene el recurso de arroparse con sus propias palabras de ánimo. No sabe que en realidad no está solo, muchos pares de ojos le acompañan y, aunque puedan parecer inquietantes, velan por él.
    Interesante relato, sujeto a más de una interpretación.
    Un abrazo, Juancho

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  2. Eduardo Martín Zurita26/2/18 16:18

    Hola, Juancho.
    Una actitud bifronte la del náufrago. Ante la imposibilidad de avistar ningún barco, con la oscuridad de la noche se interna en la isla y echa de menos las mejores cosas de la vida. Parece que fue pastor, o se nutre de las ovejas. Y, en tanto, muchos son los ojos que le vigilan, ¿La de una tribu de caníbales? No, porque ya se lo habrían papado. ¿Seres de otros planetas que no tienen mejor cosa que hacer? ¿Satélites? ¿Seres sobrenaturales? Un texto inquietante. Buena propuesta. Un abrazo.

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  3. Como optimista egocentrista y cincuentista, me veo reconocido en el náufrago de tu relato, Juancho. Así pastoreo mis cincuentas en el recóndito refugio de las noches en mi isla, a sabiendas de que los miles de pares de ojos de que leen esta página me miran como estrellas encendidas en el cielo nocturno.
    Una historia poética y sustancial y un homenaje precioso a esta página. Según lo veo y lo siento. Ya me dirás. Un abrazo. Me ha encantado.

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  4. Es un micro que yo interpreto en clave simbólica, Juancho. La soledad del escritor, un microcuentista o cincuentista -si me dejo llevar por las sugerencias del texto-, el calor de la amistad y la complicidad de cuantos escribimos en esta página, esas cincuenta ovejas o cincuenta palabras que lo acompañan, los miles de ojos de los lectores... Y es que esta página cobija a todos los que se acercan a dejar sus sueños.
    Muy bello tu homenaje. Besos.

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  5. Maria Galerna28/2/18 16:20

    Cincuenta ovejitas que cada noche te "balan"de manera diferente. Y ojos a pares que vigilan esos"beee...".
    No te duermas sin que todas estén en el redil.
    Muy buen micro.
    Un saludo.

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  6. Al anochecer, en la selva, todos son ojos, algunos arropan y otros...Un beso.

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