Razones de extensión

Hubiese preferido llevarlo —quizá arrastrándose escaleras arriba y lamentando su sino, maldiciendo, desangrándose y suplicando una ayuda que jamás recibiría— hasta el luminoso ventanal del salón. Pero tuve que resignarme a dejarlo morir allí —fulminantemente y sin ver la luz de su último día—, en el suelo del sótano.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

35 comentarios :

  1. Es lo que tiene la microliteratura. Pero también tiene ventanas abiertas de par en par que no tiene un novelón y que nos permiten pasmarnos ante cómo aprovechan sus recursos los que saben.
    ¡Grande, Enrique!

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    1. Muchas gracias por la gratificante acogida que has dado a este relato, Patricia; una propuesta que esperaba que pasara incomprendida. Porque un poco rarita sí que es, :-).
      ¡Un abrazo!

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  2. Eduardo Martín Zurita18/2/18 11:36

    Hola, Enrique.
    Un texto que admite, a mi parecer una interpretación literal y otra alegórica o metafórica. La extensión es uno de los condicionantes en todas las vertientes de la vida. Hay, desde luego, una diferencia abismal casi entre el boquete sideral de la luz, como diría Caballero Bonald, y las oscuridad de los topos. Hágase la luz es seguramente la metáfora más prodigiosa de la literatura, y conste que la religión no va ni un poquito. Hay una diferencia considerable entre el ventanal del salón y el sótano. Me quedo con la exégesis metáforica pensando que hablas de la creación y de un texto, más corto o más largo. Es un micro ambicioso que merece mi máximo aplauso. Un abrazo entrañable, amigo.

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    1. Con tu detallado análisis has abarcado mucho más de lo que yo quería decir (mis relatos, a decir verdad, no suelen ir mucho más allá de su lectura directa), pero el haz luminoso de tus palabras ha dejado bien clara mi intención, que es la de enfatizar el modo en que el forzosamente reducido tamaño de un texto condiciona no solo el modo de contar la historia, sino también las circunstancias de esta y de sus personajes.
      Muchas gracias por todo, amigo Eduardo, y otro entrañable abrazo para ti.

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  3. Maria Galerna18/2/18 12:20

    Siempre queda el recurso del desmembramiento. La "extensión" puede ser fragmentada en porciones más pequeñas.
    La medida justa...mmm...no es tan fácil.
    Un interesante micro. La extensión condiciona el "final".
    Un saludo.

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    1. Muy interesante tu lectura, María, perfectamente acorde con el texto. En cuanto a lo de hallar la medida justa, qué difícil resulta siempre en casi todo.
      Muchas gracias por tu visita.
      Un saludo.

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  4. Hay quien piensa que un texto breve resulta más rápido y sencillo de confeccionar solo por motivos de extensión. Qué poco conocen cuánto ha de pulir un relato un autor para decir todo lo que pensaba, hasta con detalle, con un vocabulario exiguo en número. El resultado es una intensidad que sorprende y a veces sobrecoge. Lo que quizá se pierde en detalles se gana con creces en imaginación, el lector inteligente sabe apreciarlo
    Una historia que bien podría ponerse de ejemplo en manuales sobre microrrelatos, otro ejemplo de tu versatilidad. Trates el tema que trates, siempre lo haces de la manera más original e interesante.
    Un abrazo grande, Enrique

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    1. Es cierto, Ángel; quizá hasta que no lo intentas personalmente no eres consciente de lo difícil que es la tarea, ni de lo satisfactoria que por el mismo motivo resulta cuando logras lo que pretendías. Y hay veces en que encuentras un modo de narrar todo lo que tenías en mente, pero otras, como en el caso de mi historia, tienes que eliminar dolorosamente ciertas cosas que, si bien prescindibles, considerabas oportunas. Menos mal que cuando no hay otro remedio siempre podemos optar por un formato mayor.
      Muchas gracias por tu valiosa aportación sobre el asunto y por tu generosa opinión. Por cierto que en esos manuales sobre microrrelatos los ejemplos firmados por un tal Ángel Saiz aparecerían en todas sus páginas.
      Otro abrazo grande para ti.

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  5. Creo que podemos quedarnos con la sensación de que podemos introducirlo entre un montón de historias. Un beso.

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    1. Por supuesto, Maite. Seguramente casi todas las historias breves están llenas de personajes cuyas circunstancias tuvieron que irse modificando sobre la marcha por razones de extensión, como también muchos habrán desaparecido de ellas por idénticos motivos.
      Muchas gracias y otro beso para ti.

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  6. A veces, muy pocas palabras dicen mucho, Enrique. Valga como ejemplo tu micro, al que defino, califico y ensalzo con tres palabras: PEQUEÑO GRAN TEXTO.
    Saludos anonimamente admirativos

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Anónimo, al que también pondríamos aplicar tus palabras, pues dentro de su brevedad me ha resultado muy estimulante.
      Saludos complacidos.

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    2. Anonimamente encantada con tu respuesta.

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  7. En un principio me he negado a leer los comentarios y he leído varias veces el micro. He pensado primero en un animal herido, pero lo de "maldiciendo" me ha llevado a una persona. Luego lo del título "Razones de extensión" me ha hecho pensar más en un texto. En fin, que me ha costado lo mío.
    Es verdad que hay textos a los que damos muchas vueltas y que al final dejamos por imposibles. Como una prenda llena de hilvanes que acaba arrinconada. Tienes razón, Enrique, en que la propuesta es rarita. Lo que no quita para que sea muy imaginativa. Un abrazo.

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  8. No me gusta poner las cosas tan difíciles, Juana, pero al intentar desarrollar la idea me he ido por registros algo oscuros. Con todo, es un tema que me parece interesante, en cuanto nos concierne a todos, y me he decidido a publicarlo por ver vuestras opiniones al respecto.
    Muchas gracias por tu interés y un abrazo.

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  9. Original propuesta la de este micro en el que, por razones de extensión no puedes decir… todo lo que dices.
    Es curioso cómo, la mayoría de las veces, sucede que después de darle varias vueltas a una idea, cuando logras redondearla a tu gusto, miras el contador y marca 50 palabras. Supongo que es porque nuestro subconsciente ya ha incorporado la métrica.
    Muy bueno, Enrique.
    Un abrazo.

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    1. Pues sí, Georges, algo debe de haber de trabajo subconsciente a la hora de dar forma a cada relato, como también cuando descartamos ideas por darnos cuenta de antemano que no encajarán en tan reducida extensión. Supongo que a todos nos ocurrirá eso que dices, que tenemos ya una especie molde instalado en la mente.
      Muchas gracias por todo.
      Otro abrazo para ti.

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  10. No sé qué parentesco pudieran tener un cuadro abstracto y un microrrelato, pero el tuyo, con su propuesta metaliteraria, me lleva a Blanco sobre blanco de Malevich. Quizás porque en ambos dos es necesario conocer los premisas artísticas que condicionan el medio para conferir un sentido pleno a la obra. Al margen de disquisiciones superfluas que son mi perdición, a mí me gusta mucho el relato, precisamente por eso, porque el personaje central contrapesa sus propias posibilidades de acción sabiendo que debe ceñirse a una extensión limitada de palabras para culminar un desenlace. También pudiera suceder que el protagonista sea el propio autor que hace balance en su metaficción de las limitaciones del medio. De una u otra forma, la historia de venganza que palpita en el texto alcanza un clímax vibrante ajustado a la extensión del texto.
    Ahora que termino, veo que soy yo el que voy a tenerme que poner limitador, pues pretendo ser breve, y en vez de quedarme en el sótano ya estoy otra vez por los cerros de Úbeda.
    Un fuerte abrazo, Enrique.

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    1. Enorme comentario, como siempre, Manuel, y no lo digo por su extensión. Y halagador también, aunque mi intención era solo una pequeña parte de ese gran espectro que cubres con tus palabras. En el relato trato de mostrar cómo tenemos que despojarnos a menudo de elementos de la narración que nos gustaban y ceñirnos solo a lo esencial. Otra cosa es ese “amaneramiento” que vamos adquiriendo, mediante el cual expulsamos de nuestro hacer expresiones como “se puso de pie” quedándonos, por razones obvias, con “se levantó”, cuando no con “levantose”, tan feo a mi parecer como socorrido; nada que no esté justificado por ese apreciado fin de lograr plasmar nuestra idea.
      Muchas gracias por todo y otro fuerte abrazo para ti.

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  11. Textus interruptus o never ending story.
    Pero reconozco que después de leerlo varias veces, he recurrido al comodín de los comentarios y me han despejado mis dudas.
    Eres un "bribón" que nos quieres liar con tu texto, jejeje!
    Muy original.
    Un abrazo, amigo Quique.

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    1. Qué va, Isidro. Ya veo que os he liado, aunque no era mi intención. Nunca lo es, desde luego, pero está claro que algunas cosas hay que explicarlas, bien antes de su lectura o bien después, que para eso estamos. Y siguiendo con expresiones como las que propones, yo diría “La maté porque era mía, pero lo expliqué ante el juez, porque en la historia no cabía”.
      Muchas gracias y otro abrazo para ti, amigo.

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  12. Excelente! Nos dejas con un abanico de interpretaciones, cada cual que elija el motivo del asunto, persona, animal o cosa, tan sencillo como complejo. Pura esencia del buen microrrelato. Felicidades, Enrique, y un abrazo.

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    1. Muy estimulante tu comentario, Pepe. De lo de las múltiples interpretaciones me he ido dando cuenta después, con vuestros comentarios, aunque le echaré la culpa a la tiranía, a veces tan positiva en su condicionamiento, de la reducida extensión.
      Muchas gracias y otro abrazo para ti.

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  13. Pues para no excederte, y así a lo tonto a lo tonto, tu protagonista nos ha terminado por contar todo el final de la historia. Felicidades, Enrique, un micro muy bueno. Un beso grande.

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    1. No, si al final logramos contar lo que queríamos, aunque es cierto que no siempre del modo que teníamos pensado, ¿verdad? En este caso no he tenido mucha complicación, pues más que contar una historia quería transmitir una idea, y me han venido justitas estas cincuenta palabras, ;-).
      Muchas gracias, Matri, y otro beso grande para ti.

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  14. Uf, Enrique. Entre las posibles y variadas interpretaciones de este micro tan singular, me quedaré con la de la creación literaria. Qué difícil sacar a la luz esa historia que nos ronda en la mente, qué esfuerzo ajustarse a una extensión mínima -aunque ya nos hemos acostumbrado al formato y en poco erramos en los primeros borradores-, cuántas ideas se quedan atascadas en el sótano, lleno de telarañas de palabras.
    En definitiva, un micro genial. Felicidades y besos.

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    1. Qué bien explicas esa mezcla de dolor y placer que provoca el esfuerzo de sacar una historia adelante, y qué bella esa metáfora del sótano lleno tan singulares telarañas.
      Hace tiempo que llegué a la conclusión de que un escritor debe tratar con el respeto debido a sus personajes, y que no sería descabellado redactar un decálogo al efecto en el que uno de los puntos, por ejemplo, fuera el de no matarlos injustificadamente. Y en coherencia con esa idea, siempre que podamos, creo que deberíamos dotar sus circunstancias, por muy penosas que sean, de la mayor dignidad posible; algo a veces difícil por esas razones de extensión.
      Muchas gracias por tu generosidad, Carmen, y otro beso para ti.

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  15. Sumar palabras te puede ayudar a llenar de contenido las historias, crear universos llenos de matices. Pero lo breve te obliga a enjaular el relato con la palabra precisa y hacer participe al lector, como en este buenísimo relato. Enhorabuena, Enrique. Un abrazo.

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    1. En efecto, esa es la clave, Salvador, que a menudo en lugar de sumar tenemos que restar, y más de lo que quisiéramos. Es evidente que escribir solo microrrelatos puede viciar nuestro modo de escribir y que conviene que alternemos esta disciplina con la de historias más largas en las que podamos, por ejemplo, hacer digresiones y colocar todos esos matices que comentas, sacando de paso recursos que tenemos dentro y que de otro modo podrían quedar atrofiados.
      Muchas gracias por tus palabras y otro abrazo para ti.

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  16. Solo un mago puede hacer un micro en el que cuente lo que quisiera hacer con un personaje si tuviera más espacio y lo que solo puede hacer por razones de extensión (gran título).
    Al final la magia del microrrelato radica en lo que tú has hecho: sugerir que con pocas palabras no puede alargarse la historia de un personaje, pero realmente contarla entera.

    Un prodigio al alcance de muy pocos, señor Mochón.

    Otro Micromochón de antología.

    Abrazo.

    Pablo

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    1. ¿Un mago dices? Pero si yo no paso de algún truco que otro, y la última vez además la chica se quedó en dos trozos para siempre, . El caso es que me alegra ver que has captado la idea de tan tortuoso relato. Creo que hablo de algo que siempre hemos comentado de mil maneras y que me decidí a darle forma de historia. En cuanto a lo de haberla contado entera, esta vez no ha habido problemas, pero es verdad que muchas veces quedan demasiado resumidas.
      Muchas gracias, señor Núñez, por tus palabras y desmesurada generosidad.
      Otro abrazo para ti.

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  17. Enrique Angulo22/2/18 0:21

    Tu título podría servir también para la vida, pues aquí todo está limitado y hay que saber moverse tanto en el espacio como en el tiempo, y saber gestionar eso ya supone una gran sabiduría.
    Tus cincuenta palabras nos meten en lo que parece ser un relato negro en el que alguien intenta justificarse por haber dejado morir a otro alguien en un sótano en vez de haberlo llevado hasta un salón donde hay un luminoso ventanal; dando a entender que si bien la muerte era inexorable, no suponía lo mismo irse de este mundo en un claustrofóbico sótano que en una habitación con amplios ventanales y buenas vistas, y el que tenga esa preferencia ya dice algo a favor del personaje.
    De eso que cuentas podemos sacar multitud de conclusiones como, por ejemplo, hacen los periodistas cuando alguien desaparece y, seguramente, ninguna sería la verdadera, como suele ocurrir también en esas elucubraciones que hacen los citados periodistas.
    Y también podemos hacernos muchas preguntas: ¿por qué está esa persona muriéndose en un sótano? ¿Qué relación tiene con el otro personaje que se lamenta por tener que dejarlo allí para que muera? ¿Son pareja? ¿Tienen otro parentesco? ¿Son compinches de alguna fechoría? ¿En qué lugar se encuentran y por qué?...
    Y ese hecho sencillo que cuentas, pero que es como un iceberg que oculta la mayor parte de su forma bajo las aguas, habla también de las apreturas de un microcuento que está constreñido a las cincuenta palabras, y que, de no ser así, podría contar muchas más cosas sobre la historia a la que se refiere, las cuales cambiarían por completo nuestra visión.
    Todas esas cajas chinas están en tu historia, o yo las veo en tu historia, lo cual la enriquece grandemente, pues es como un camino que de repente presenta varias bifurcaciones para escoger, aunque lo suyo es escoger una, recorrerla y volver a la siguiente, y así hasta agotarlas todas.
    Enhorabuena por este gran microcuento, tocayo, aunque tus propuestas siempre son de máxima altura.
    Un abrazo.

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    1. No tiene desperdicio tu comentario, Tocayo; un texto curiosamente tan largo como denso, aunque viniendo de ti no es de extrañar en absoluto.
      Sumando todas tus conjeturas, veo que acabas contemplando cualquier posible opción de interpretación, pero creo que en el segundo párrafo expresas magníficamente la esencia de mi idea. Solo habría que aclarar —respondiendo así de paso a todas tus preguntas— que quien intenta justificarse por no hacer las cosas como él quisiera es el autor del relato y, con ello, del personaje. La verdad es que al escribirlo no me di cuenta de las muchas lecturas este que podría tener, algo que en parte me alegra, sobre todo porque con vuestros comentarios lo estáis enriqueciendo. Y me llama la atención en particular eso que dices sobre las limitaciones que también nos impone la vida. Seguramente si sopesáramos muchas cosas con la misma paciencia que nos concedemos al escribir resolveríamos más de un problema “sin solución”.
      Muchas gracias por todo, Enrique. (¡Y suerte para el próximo lunes!)
      Un abrazo.

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  18. Tus micro-Mochones nunca quedarán en el sótano, querido Henry, siempre estarán en lugar preferente de todas y cada una de las bibliotecas luminosas y espaciosas.
    Grande, Enrique, me gustó cuando lo recibimos para el aniversario y visto aquí luce muy bien también.
    Enhorabuena, beso grande.
    Malu.

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    1. Muchas gracias, querida Malu. Este relato creo que es un caso curioso, en cuanto a mí me gusta, creo, más que a quien lo pueda leer. El caso es que aun siendo consciente de ello lo envié, y no me arrepiento, y menos viendo vuestras amables reacciones.
      Otro beso grande para ti.

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