Visceral

El príncipe muestra su mejor pose, su respiración se acelera, espera un beso con sabor a fresa. La joven de labios rojos, que se inclina hacia él, no cree en cuentos de hadas y con un bisturí abre la panza del sapo, quiere sacar buena nota en clase de anatomía.
Escrito por Beto Monte Ros - Twitter

7 comentarios :

  1. Eduardo Martín Zurita27/2/18 14:44

    Hola, Beto.
    No tuvo paciencia para llegar a la mesa de vivisección. La impulsiva joven de los labios color rojo plasma, destripó al batracio en que el príncipe se transmutó. Es lo que tiene no creer ya en los cuentos de hadas. Ahora bien, como escribí una vez: ¿y si se hubiese tratado de un príncipe azul metalizado? A lo mejor las cosas hubiesen discurrido por muy distintos derroteros, vaya usted a saber. Buen texto. Un abrazo.

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  2. En los tiempos que corren las jovencitas ya no creen en los príncipes azules ;))
    Micro que destripa viejas creencias con ingenio y simpatía.

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  3. Las jóvenes ya no creen en príncipes azules ni se dejan encandilar con el mito del amor romántico que alimentan los cuentos de hadas. Quieren formarse, aprender, ser científicas -como es el caso de la protagonista- y desarrollar su labor codo a codo con los hombres.
    Me ha gustado mucho tu micro desmitificador, Beto. Un abrazo.

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  4. Ya nadie cree en cuentos, las princesas trabajan y se preparan, no solo buscan pareja en un estanque o en un baile, como única aspiración en la vida. La edad de la inocencia parece haber muerto para siempre, algo que se refleja bien en tu relato, los tiempos cambios y es una evolución, no hay duda. No obstante, creo que siempre tendremos un pequeño hueco para las historias que nos encandilaron a todos. El título está muy bien escogido, pues por un lado se refiere a las entrañas del anfibio diseccionado, y por otro contrasta con la frialdad científica que se necesita para ello.
    Un abrazo, Beto

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  5. Estimados amigos: Eduardo, Marco, Carmen y Ángel. Gracias por acercarse a mi relato y dejar sus amables comentarios. Llego un poco retrasado y aunque no comento con la regularidad que antes lo hacía intento, dentro de lo posible, decir presente en 50 palabras. Les reitero mi agradecimiento por leerme y dejar sus acertadas opiniones sobre esta historia.
    Saludos.

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  6. Chao a los cuentos de príncipes, le has dado bien la vuelta. Un beso.

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