Cicatrices en un hogar abandonado

Ella se fue apagando poco a poco, dejando su silencio acurrucado sobre el desnudo somier de nuestro dormitorio. En el comedor, cuando el sol irrumpe al atardecer a través de los agujeros de las persianas, las motas de polvo dibujan sobre el suelo la sombra de mi último aliento balanceándose.
Escrito por Javier Puchades - Web

34 comentarios :

  1. Eduardo martín Zurita13/4/18 11:34

    Hola, Javier.
    Un hogar absolutamente huero, desolado. Un microtrisrerrelato, por usar la denominación de origen. Hasta la cama se ha quedado en el chasis, en el somier donde a ella se le pagó la vida y quedo acurrucado (qué frase tan magnífica)su silencio. Él se colgó, y otra frase de antología, mejor leerla que copiarla, poniendo un broche de oro a un texto magnífico que ya comienza con un título más que formidable. La atmósfera que has creado encoje el corazón. Bueno, amigo, pues mi más muy mayor enhorabuena y un brazo grande.

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    1. Eduardo, muchas gracias por tu comentario.
      No puedo añadir nada más, gracias de corazón.
      Un abrazo enorme.

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  2. Javier, brutal relato. Nos cuentas esta terrible historia con tanta sensibilidad... Frases increiblemente bellas, a pesar de todo el dolor que encierran y luego ese final antológico, que nos encoge el corazón sin perder su belleza.
    Un 50 palabras, excelente. Difícil de olvidar. No necesitas suerte si no justicia.
    Aquí va mi aplauso y mis besos muy muy apretados, Javier.

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    1. Pilar, muchísimas gracias por tu comentario, y no sabes cuanto te lo agradezco. Como ya he dicho, no puedo añadir nada más a lo que me has dicho.
      Gracias por todo y por tu apoyo.
      Muchos, pero muchos besos.

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  3. Qué tristeza has dejado flotando en el polvo de ese hogar. Se presiente la presencia de la ausente. La vida dolorida del que se ha quedado, a la espera, deseado partir cuanto antes, tras la sombra de su amada. Un relato sincero sobre la soledad. Lleno de frases llenas de una pura belleza. Como siempre, Javier, me has llegado al corazón. Un fuerte abrazo, amigo.

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    1. Carmen, muchas gracias por tu comentario.
      Me repito, pero poco más puedo añadir.
      Un beso.

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  4. Tras leer el relato, qué difícil resulta hacer un comentario. Lo que digamos se queda pequeño ante tu maestria. Abrazos, Javier.

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    1. Pepe, muchas gracias por tu comentario, ayer te lo agradecí en persona, y hoy te lo agradezco de corazón.
      Un fuerte abrazo.

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  5. Para escribir algo así hay que tener un corazón sensible, algo de lo que no todo el mundo puede presumir pese a aparentar lo contrario. Muy bueno, Javier.

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    1. F.M. muchas gracias por tu comentario y tus palabras.
      Un abrazo.

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  6. Algo que le da sentido a un microrrelato, es dejar al lector con una fotografía impresa en la memoria y un espacio en blanco para llenarlo de suspiros, de preguntas, de ideas.
    Todo esto es tan escencial.
    Tu relato me deja una imágen en la memoria y ese espacio entre tus letras las he de llenar de suspiros.
    Gracias Javier. Un abrazo desde México.

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    1. Selene, muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo con alas hasta el otro lado del océano.

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  7. Carmelo Carrascal13/4/18 20:04

    Esa imagen de las motas de polvo que flotan errantes en los rayos de luz del sol (¿también en los de las bombillas?) siempre me ha impresionado. Me ha alegrado verlo traer, tan bien traído, en tu bello micro.
    Un saludo, Javier!

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    1. Carmelo, gracias por tu comentario.
      Un fuerte abrazo.

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  8. Una honda tristeza emana del relato que se convierte al final en una imagen desoladora y muy plástica al mismo tiempo, y de gran fuerza al estar narrada en primera persona, pues parece que el agonizante nos entregara las últimas palabras que dan cuenta de las causas que le condujeron hasta tan trágico desenlace.
    El tempo y la densidad de las imágenes, nos dejan un relato grave y también bello.
    Un fuerte abrazo, Javier.

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    1. Manuel, muchas gracias por tu comentario.
      Como he dicho por arriba poco más puedo añadir.
      Un fuerte abrazo.

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  9. Tremendo, tan bien narrado que la tristeza te besa.
    "las motas de polvo dibujan sobre el suelo la sombra de mi último aliento balanceándose", me encanta como lo finalizas. Un beso.

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  10. Melancólico y bello texto. Un relato que nos emociona hasta acoger esa cicatriz en nuestro corazón. Enhorabuena, Javier. Un abrazo.

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    1. Salvador, muchas gracias por tu comentario
      Un abrazo.

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  11. Una casa puede ser un hogar lleno de energía, o un espacio desangelado y triste. El escenario donde antaño hubo amor, pasión, discusiones, vida, ya solo guarda vestigios de todo ello y, dentro de poco, ni eso. A mí me parece ver a una pareja unida en una vida compartida. Un día, por ley natural, una de las presencias se vuelve ausencia, a partir de ahí, todo es un lento declive para la otra parte hasta que también desaparece. De su esencia y rastro físico solo quedan cicatrices.
    Un relato muy trabajado, con un lenguaje que, sin necesidad de recurrir a palabras alambicadas, logra componer frases de gran belleza.
    Un abrazo, Javier

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    1. Ángel, muchísimas gracias por tu comentario. Me vuelvo a repetir, a tu completo comentario poco más puedo añadir. Estoy totalmente de acuerdo contigo no hacen falta palabras rimbombantes para poder expresar lo que uno siente.
      Un abrazo enorme.

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  12. Desolación, pesadumbre y huellas de la tragedia en esta casa que fue hogar. Con palabras precisas y aliento poético vas describiendo los espacios de esta casa herida, cuyas cicatrices podemos observar en el somier donde se acurruca el silencio de ella y en la sombra balanceante del narrador -muy expresivas las imágenes- formada por las motas de polvo suspendidas en la luz que se filtra del exterior.
    Selección léxica, depuración estilística e intensidad emotiva son las claves de este bellísimo relato.
    Enhorabuena, Javier. Muchos besos.

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    1. Carmen, muchas gracias por tu comentario.
      Poco más puedo añadir como ya he dicho anteriormente, pero además este mes estoy poco hablador.
      Besos.

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  13. El dramatismo y la tragedia soterrados bajo la lírica de las metáforas. Un escenario dantesco que consigue la sacudida visceral tamizada con un elegante lenguaje.
    Espanto y lírica perfectamente conjugados.
    Un abrazo Javier.

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    1. Antonio, muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo enorme.

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  14. Paloma Hidalgo15/4/18 17:00

    En tu historia, el idilio entre el dolor y la belleza con que lo narras, te llevan de la mano hacia el territorio de los sentimientos más profundos. Un placer para el lector.
    Me ha gustado mucho, Javier.

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  15. Veo una doble lectura. Una, el abandono de hogar y el daño producido por la huida en los distintos miembros y otra, el sentimiento producido por la desaparición de un ser muy querido por una enfermedad lenta y letal.
    En cualquiera de las dos formas has empleado un sentimiento muy profundo para describirlo.
    Un afectuoso abrazo, Javier.

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    1. María Jesús, muchas gracias por tu comentario. Me gustan las interpretaciones que haces de mi texto.
      Un abrazo.

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  16. Enhorabuena, Javier. Has sacado matrícula en Septiembre.

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    1. Muchas gracias, María Jesús. Fue una gran alegría para mí el viernes, Además con una muy buena participación.
      Gracias.
      Un beso.

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  17. Enrique Angulo23/4/18 12:11

    En la intimidad de un hogar pasan, normalmente, los asuntos más trascendentales de una vida, tanto en sus aspectos negativos como en sus aspectos positivos.
    En tu microcuento nos narras un hecho luctuoso -con unas frases que contienen una gran carga poética-, quizá el hecho más luctuoso que uno pueda vivir: la de la pérdida de un ser amado. En este caso, y por el posterior desarrollo de los acontecimientos, el más amado.
    Esos momentos se quedan grabados a fuego en la memoria y perduran para toda la vida, pues los acompaña un gran carga sentimental; pero, al parecer, tu protagonista renuncia a esa vida posterior de duelo y tristeza, pues no concibe el universo sin ella, ya que, como escribió George Bataille: “El ser amado es el ser esperado, que llena el vacío, el universo ya no es inteligible sin él”.
    Ante esa drástica decisión, lo que opinemos los demás está de más, que decía la canción de Mecano, pues resulta imposible internarse en lo más recóndito del alma humana. Ese paso terrible lo han dado muchas personas y por muchas circunstancias y, al saber algo de sus vidas, de lo que les ha podido empujar hasta esos extremos, nos invade una desazón ante esa parte oscura de la existencia, pues es así, no puede negarse.
    Los griegos antiguos, quizá el pueblo más inteligente de todos los que han pasado hasta ahora por este mundo, que amaban la verdad y la belleza, fueron también los inventores de la tragedia.
    Excelente microcuento que, como esas tragedias griegas, puede servirnos de catarsis al leerlo, pues cualquiera de nosotros, en cualquier momento, y por multitud de circunstancias, se puede convertir en un ser trágico.
    Un abrazo, Javier.

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    1. Muchísimas gracias, Enrique, por tu comentario, como siempre completísimo y acertado. Me gusta esa comparación que haces con los griegos, como inventores de la tragedia. Como bien dices mi protagonista no puede soportar la perdida de su ser más querido, y prefiere quitarse la vida. Yo siempre opino que quien toma esa determinación es un ser valiente, ya que pienso que es una decisión muy dura el acabar con tu propia existencia.
      Un abrazo enorme, Enrique, y muchas gracias por pasarte por aquí.

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