Memoria

Fueron años de vencedores y vencidos. Fueron años de muertos olvidados en cunetas. Fueron años bendecidos por la iglesia, de pasear el odio y el miedo bajo palio. Fueron años que los desmemoriados quieren olvidar, enterrar de nuevo.

Pese a todo, mi abuela sigue esperando para poder depositar una flor.
Escrito por Javier Puchades - Web

26 comentarios :

  1. Es nombrar la memoria histórica y escuchar el eco de «vade retro, vade retro, vade retro... » Gracias Javier.

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    1. Muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

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  2. la memoria histórica parece como casi cualquier cosa en la vida: para unos, algo perjudicial e inútil y para otros, lo único que, aunque puede que en demasiadas ocasiones tarde, consiga procurarles algún tipo de descanso y justicia. Buen texto para hacernos reflexionar. Enhorabuena, Javier. UN abrazo y suerte.

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    1. Jesús, muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

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  3. Desgarradoras historias de nuestras abuelas y familiares. Buen relato, Javi.
    Un abrazo.

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    1. Isidro, muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

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  4. Abordas un tema de máxima gravedad, Javier, el de la Memoria Histórica. España es, tras Camboya, el segundo país del mundo con mayor número de fosas comunes. El Ministerio de Justicia reconoce unas tres mil ochocientas. Se calcula que ciento veinte mil personas no han podido ser enterradas dignamente por sus familiares. Muertos en la guerra, en la postguerra, largos años de silencio y miedo, como bien apuntas. En algunos lugares han comenzado las excavaciones, dando reposo a los restos y al ánimo de familiares que necesitaban ese pequeño acto de reconocimiento, de justicia. El tema, tras cuarenta años de monarquía parlamentaria, aún suscita polémica. En mi opinión, las heridas permanecen abiertas y sería beneficioso para un estado democrático poderlas cerrar. Por Lorca, por nuestros abuelos y por la abuela de tu relato, que bien se merece una flor de su nieto.
    Enhorabuena por este micro que centra su atención en una de las injusticias de nuestro pasado más reciente. Besos.

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    1. Carmen, muchísimas gracias por tu completo y certero comentario.
      Muchos besos.

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  5. Carmelo Carrascal15/5/18 18:12

    "Fueron años" marca el ritmo de tu relato tan humano. Discrepo de que "los desmemoriados quieren olvidar", posición comprensiva de tu parte. Creo que el Mal, sea quien sea quien lo arbitre, ni se puede ni se debe olvidar. Dicen que los ancianos son desmemoriados. No así tu abuela del relato. Supongo que amar es recordar y si se ha amado no se olvida.
    Felicidades, Javier, por el fondo y la forma de este micro valiente.
    Un abrazo!

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    1. Carmelo, muchísimas gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

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  6. Años que se deben desterrar pero no olvidar, los muertos no descansarán hasta que no lo hagan los vivos. Muy bueno, Javier. Un abrazo.

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    1. Salvador, muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

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  7. Anónimo16/5/18 4:20

    Tratas un tema que no hemos sabido cerrar y que causa mucha tensión. A veces parece que continúa habiendo dos Españas. pero algunos necesitan enterrar con dignidad a sus muertos para poder cerrar esas heridas tan sangrantes. Muy buena reflexión, Javier. Un abrazo

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    1. Muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

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  8. Extremecida me ha dejado tu pequeño y gran relato. Un tema cada día más candente por la tristeza que conlleva el no poder asistir a los tuyos, y no poder decir ni siquiera, esta tumba es la suya. Todos tenemos derecho a saber dónde reposan nuestros familiares. El tema me toca muy de cerca y me ha llegado al corazón. Como siempre amigo Javier, un fuerte abrazo.

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    1. Carmen, muchísimas gracias por tu comentario.
      Un abrazo enorme.

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  9. Las malditas guerras o el arte de dar luz a las sombras de la sinrazón. La mayor de las traiciones, la peor de las vergüenzas que resultan más repugnantes cuando se refugian bajo palio.
    Un recorrido visceral que remueve como un oleaje, amansado en ese magnifico contraste final.
    Buen relato, Javier.
    Un abrazo.

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    1. Antonio, muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

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  10. María del Pilar Fernández16/5/18 22:48

    Estimado Javier: Muy buen relato, conmovedor y removedor...Sólo voy a hacer referencia a Mario Benedetti: "El olvido está lleno de memoria". Acá en Uruguay hay muchas abuelas que siguen esperando para poder depositar una flor...Gracias Javier por tu memoria. Un abrazo a través del Atlántico.

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    1. María Pilar, muchísimas gracias por tu comentario, no sabes cuanto te lo agradezco.
      Besos.

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  11. Enrique Angulo17/5/18 12:32

    “El pasado nunca está muerto. No es ni siquiera pasado”. Escribió Faulkner, frase que Javier Cercas repite en su novela El impostor. Eso podemos comprobarlo cada día, no sólo en nuestro país, también en el resto del mundo. El pasado está constantemente influyendo en el presente, y a niveles históricos, los casi ochenta años que han transcurrido desde la finalización de nuestra guerra civil son un tiempo relativamente corto, pues estamos viendo cómo en los conflictos territoriales que tenemos algunos políticos se remiten a hechos sucedidos hace siglos.
    Por eso es realmente sangrante que, como dice Carmen, seamos el segundo país del mundo con mayor número de fosas comunes tras Camboya, pues el derecho a enterrar dignamente a nuestros muertos y honrarlos en uno de los fundamentales de los seres humanos, tal es así, que el rey Príamo fue capaz de jugarse la vida yendo a la tienda de Áquiles para que este le entregase el cuerpo sin vida de su hijo Héctor, y poder hacerle las honras fúnebres y darle sepultura, como cuenta Homero en el último canto de la Ilíada, quizá el más emocionante de todos. Y Antígona, la hija de Edipo, perdió la vida por ir en contra de las leyes de la ciudad que le impedían enterrar a su hermano Polinices, algo que ella desobedeció.
    Así que mal habla de los gobernantes de un país el que no tengan esa sensibilidad, el que no ayuden a muchos de sus conciudadanos en tal fin, el que incluso pongan trabas y hasta se burlen de quienes pretenden dar digna sepultura a sus familiares muertos; pues no se trata de revanchismo, ni de ajuste de cuentas, no se trata de reescribir la historia, sino de cumplir con el deber sagrado que les debemos a nuestros difuntos, y más si esos difuntos fueron asesinados.
    No normalizar todo eso, no acercar posturas, no reconocer errores y encastillarse en el sectarismo sólo puede traer divisiones y grandes males.
    Excelente microcuento, Javier, que pone el dedo en una llaga muy dolorosa. Un abrazo.

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    1. Enrique, muchísimas gracias por tu completo y genial comentario.
      Un abrazo enorme.

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  12. Creo que hay un dicho "perdono pero no olvido". Bonito homenaje. Un beso.

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    1. Maite, muchas gracias por tu comentario.
      Un beso.

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  13. María Sotés17/5/18 23:29

    Hola, Javier. Un relato para remover conciencias, ¡bravo por ti!
    Si las guerras son duras y absurdas, aún lo son más las guerras civiles. Todo un país desangrado y dividido por el odio y el sufrimiento. Difícil restañar la hemorragia y más cuando la dictadura posterior convirtió heridas en llagas y llagas en miedo y más odio que perduraron en el tiempo.
    Hay que perdonar, pero nunca olvidar los errores cometidos, que al menos sirva para que no se repita.
    Pongámonos todos por una vez en el lugar de las personas que nunca tuvieron un lugar dónde acudir a llorar a sus familiares perdidos, ¡qué duro! Y que menos que ser enterrado con dignidad y no permanecer olvidado en una fosa común junto a una cuneta. Es una cuestión de humanidad no de ideología.
    Felicidades, un gran micro.
    Saludos.

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    1. María, muchas gracias por tu completo comentario.
      Un saludo.

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