Por tu culpa

Tras la subida, de forma involuntaria, eres arrastrada por una fuerza oculta al lodazal.

Ni las mariposas, ahora ahogadas por exceso de adrenalina, consiguen evaporar el peso de los candados concesores de libertad.

Cargados de argumentos, amanecen los pleitos internos saturados de alegaciones.

El silencio, juicioso, dicta sentencia: siempre inocente.
Escrito por Malu

9 comentarios :

  1. Qué difícil es reconocer que nos equivocamos. Y eso es por un exceso de ceguera interna, pues no hay nada más terapéutico que reconocer los propios errores para enmendar las pifias y como terapia para dar aire a esas mariposas y liberarlas de esos candados.
    Qué bien cuentas esa sensación que nos pasa demasiadas veces, qué metáforas tan acertadas utilizas y cómo se nota que te dejas la piel en cada uno de los relatos que nos regalas. Son lecciones de vida y literatura.
    Como siempre, un relato magnífico lleno de hondura para paladear y reflexionar.
    Un besazo bien fuerte.

    Pablo

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  2. Qué duro, pero qué bien lo has expresado. Tal vez su única culpa sea la de la ingenuidad que perdona una y otra vez. Ojalá aprendamos a metamorfosear mariposas por dragones y a expulsar de nuestras vidas a los verdaderos culpables.

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  3. Precioso y lleno de un lirísmo que te llena el alma y te deja con un buen sabor de boca. Me ha gustado mucho Malu, y como siempre consigues acercarnos a la realidad de tus personajes. Un fuerte abrazo.

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  4. Mucho lirismo, es precioso. Un beso.

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  5. Cuatro frases con historia propia que unidas se dan fuerza entre sí para componer un relato profundo e intenso. Un micro sin efectismos, pero muy impactante.
    Bravo, Malu.
    Un fuerte abrazo.

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  6. Enrique Angulo7/5/18 0:10

    El título de tu microcuento puede ser un reproche que se hace uno a sí mismo, pues solemos ser seres escindidos. Yo he llegado a la conclusión de que con aguantarse uno a sí mismo y con poner toda la carne en el asador para llevarse por el buen camino –o lo más alejado posible del malo-, ya hay tarea más que suficiente para toda una vida.
    Por el contrario, no hacemos autocrítica, y caemos, frecuentemente, en lo de la famosa frase evangélica, es decir: ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio.
    Lo que ocurre, es que, como bien cuentas con unas cuantas metáforas, y un lenguaje poético y cargado de símbolos, los procesos internos son complejos, sibilinos. Ya dijo Freud que no somos dueños de nosotros mismos.
    Esas fuerzas ocultas, a veces, nos arrastran a algún que otro lodazal. Y, en ocasiones, son sólo unas manchas de barro en nuestro traje, pero otras, nos pringamos hasta las cejas. Y luego, es difícil la limpieza, pues no hay lavanderías para la psique en las que podamos dejarla un día o dos y nos la devuelvan impoluta, por el contrario, tenemos que hacer nosotros mismos el trabajo.
    Pero hete aquí que nos hacemos trampas en el solitario, que somos incapaces de reconocer lo obvio, que, sólo por terquería, llevamos la contrario a quienes nos dicen que hemos cogido el camino equivocado; llegando, a veces, a tales extremos nuestro patetismo que negamos la evidencia, ya que el caso es no dar nuestro brazo a torcer.
    Y como ver esos procesos en uno mismo suele ser más dificultoso, sólo es necesario que miremos, un poco, críticamente, a quienes, por sus profesiones, tienen que estar en el candelero y dar explicaciones de sus conductas y sus palabras; cómo se contradicen, cómo mienten, cómo quedan en evidencia una vez tras otra sin que eso suponga que aparezca en sus rostros el más mínimo rubor.
    Los cuales, por otra parte, suelen tener sus hinchadas respectivas que los defienden a capa y espada pisoteando todas las verdades que sea necesario pisotear, pues, para la mayoría, lo importante no es participar honradamente, sino ganar. Como dices al final de tu microcuento, el veredicto suele ser “siempre inocente”.
    Excelente introspección narrativa en la que nos dejas varios caminos para recorrer e investigar. Un abrazo, Malu.

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  7. Tu micro es rico en imágenes y sugerencias, Malu. Yo interpreto, ya me dirás si acierto o no, que vivimos en una cultura que nos ha hecho sentirnos culpables, quizá por influencia religiosa -aquello del pecado original-, y nos impide alzar el vuelo, leves como mariposas. No sé si nos estás invitando a una meditación silenciosa, donde recuperar el sentimiento de la inocencia.
    Le sigo dando vueltas. Me has hecho pensar. Besos.

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  8. El perdón y la culpa que arrebatan la felicidad una y otra vez... Cargado de poesía tu micro Enhorabuena Malu. Besitos

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  9. María Sotés16/5/18 17:07

    Precioso micro, Malu. Triste aunque realista y sugiere muchas posibilidades, eso sí, relatado con gran belleza. Me ha gustado mucho. Un beso.

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