Simple cuestión de supervivencia

Doña Brígida era la última inquilina de renta antigua de nuestro edificio. Acostumbraba a asomarse a través de su mirilla como un depredador esperando hincarle el diente a su presa.

"Joven, ¿podría usted ayudarme con la basura?".

Cuando el holocausto zombi nos sorprendió, organizó la resistencia armada con escrupulosa efectividad.
Escrito por María Sotés

6 comentarios :

  1. En todas las comunidades de vecinos hay un hostigador, un individuo dispuesto a hacer difícil la vida de los demás, pero una depredadora como doña Brígida es un diamante en bruto cuando se trata de protegerse de los zombis.
    Pasas del realismo galdosiano a la macabra pesadilla zombi en una sorprendente pirueta, María.
    Muy inquietante. Besos.

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  2. María Sotés28/5/18 16:03

    Muchas gracias, Carmen. Doña Brigida es, a ojos del joven narrador, una vieja pesada y metomentodo, pero como bien dices vale su peso en oro a la hora de sobrevivir. Y sospecho que ahora está encantada haciendo punto de cruz mientras organiza, planifica y reparte órdenes, por fin rodeada de gente. Muchos besos.

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  3. Una anciana que sobrevive gracias a la sabiduría y el oportunismo es, sin duda, la más indicada para liderar la resistencia, ja, ja, ja. Original y divertido, María. Un abrazo.

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    1. María Sotés30/5/18 11:20

      Muchas gracias por tus palabras, Salvador. Lo cierto es que a menudo los ancianos sobreviven en su soledad a golpe de ingenio y algunos son capaces de liderar una resistencia o incluso el gobierno si les dejan. Un abrazo.

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  4. Qué lástima que ya casi no quedan Brígidas en nuestros edificios. Los apartamentos turísticos están acabando con ellas. Aunque ni los turistas ni los zombis pueden con la tuya. Excelente relato, María, me ha gustado mucho. Saludos.

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    1. María Sotés30/5/18 11:29

      Me alegra que te haya gustado, Pepe, como bien dices cada vez quedan menos Brígidas para salvar el mundo, por desgracia hoy muchas de ellas languidecen en los asilos. Nuestra sociedad es lo único que ha podido con ellas. Yo intento cada día hacer méritos con mis hijos, para al menos acabar en una residencia de ancianos de 5 estrellas, ja, ja, ja. Saludos.

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