Dioses

—Quitame la rabia de encima, chiquilla.
—Vos podés.
—Que me ayudés, que solo no puedo.

Siguieron en paz consigo mismos, la guerra la perdieron el día que contrajeron nupcias ante un dios extraño. Al suyo le pidieron por su tribu para que la selva no desapareciera alrededor de su poblado.
Escrito por Antonio Ortuño Casas - Web

3 comentarios :

  1. Aunque me suponga meterme en un berenjenal (a lo que parezco estar abonado), como "no creyente" (¿qué quiere decir esto y qué importancia tiene?) siempre me ha sorprendido la "variedad" de "dioses" a los que poder rogarle y de los que temer múltiples tipos de castigo (en demasiadas ocasiones contradictorios) si no se respetan las directrices marcadas por no sé sabe muy bien quién; y si se sabe ¿quién les dio esa potestad? Texto, el tuyo, que da para pensar. Suerte, Antonio. Saludos.

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    1. Ya somos al menos dos, y por seguir con el berenjenal no debiera haber ninguno, la vida sin duda sería más tranquila pues entre otros hechos no estaríamos divididos por ellos. Gracias Jesús por tu comentario. Saludos, Antonio.

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  2. Antonio, entiendo que nos hablas de la llegada del hombre blanco a zonas tribales que les hicieron abrazar su fe y sus costumbres, y arrasaban la selva (y lo que se pusiera por delante, vaya).
    A algunas tribus les habría ido mejor si no les hubieran "descubierto".
    Un abrazo veraniego.
    Carme.

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