Juego de espejos

Se levantó poco a poco. Estaba mareada. Se había golpeado la cabeza al caer. Maldita debilidad. Desde que el espejo deformador entró en su vida, había comenzado la guerra. Seguía viéndose gorda pero ganaría la batalla contra su propio reflejo. El hambre solo era un mero inconveniente que sabría controlar.
Escrito por Aurora Rapún Mombiela

7 comentarios :

  1. Hola, Aurora. Nos dejas un magnífico relato sobre un tema del que últimamente no se habla demasiado en los medios (resulta increíble que haya "modas" incluso a la hora de informar sobre determinados asuntos de salud), aunque sí recuerdo que hará un par de semanas se comentó que en un hospital español estaban probando un método nuevo para tratar de "aliviar" los síntomas de la anorexia, creo que era con el uso de electrodos o algo así. Y que decir el final de tu texto, donde vemos cómo la chica se cree capaz de vencer a lo ella cree ver; pues que presenta una realidad terrible ante su casi segura e injusta derrota. Suerte y saludos.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario, Jesús. Es un tema que me preocupa mucho y que tiene una solución difícil si las personas que lo sufren ven como una victoria dejar de comer. Un fuerte abrazo.

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  2. La grandeza de los micros está en contar una situación sin nombrarla. Eso es magia. Es lo que tú has hecho. Me ha encantado.
    Enhorabuena.
    Un beso.

    Pablo

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  3. Muchísimas gracias, Pablo. Me hace mucha ilusión que te guste. Un fuerte abrazo.

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  4. Muy bueno, Aurora. Un tema delicado que has tratado de una forma genial. Felicidades! Abrazos.

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  5. Muchas gracias por tus palabras, Pepe. Un fuerte abrazo.

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  6. Eduardo Martín Zurita11/8/18 21:18

    Hola, Aurora.
    El auténtico espejo deformador se encuentra en la mente. La insatisfacción producida en la vida por otras cuestiones tiene traslado al tema de la silueta, como si estar delgada o delgado otorgara una especial carta de naturaleza. No verse nunca en la medida es una enfermedad, la anorexia, que tratas de una manera exquisita. Ojalá tu texto, escrito de forma maravillosa, ponga su granito o granazo de arena para paliar tan terrible mal. Que no nos veamos jamás de los jamases en una de estas.
    Un beso y feliz todo para ti siempre.

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