El indulto

—¿A quién queréis que libere?

Se escucharon unos tímidos gritos:

—¡A Barrabás!
—¡A Jesús! ¡A JESÚS! —chilló, sin embargo, la mayoría.

Jesús fue liberado.

En aplicación del decreto de indulto, tuvo que regresar a Nazaret. Allí retomó su trabajo de carpintero, se casó y no volvió a pisar una sinagoga.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

4 comentarios :

  1. Bueníssimo, me encantan estas revisiones historicas. Lo que se hubieran perdido esos que llevan 2000 años viviendo del cuento. Saludos, Plácido.

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  2. Maria Galerna8/8/18 11:59

    Qué magnífica distopía. Lo que nos hubiéramos ahorrado si la historia hubiera sido esa.

    Un saludo, Plácido.

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  3. Podría haber sido verdad, entonces a lo mejor habría menos ladrones. Es Un micro original y bienescrito.
    Saludos.

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  4. Aquí se demuestra como todo puede cambiar si la moneda (o la decisión) cae (o la hacen caer) de un lado o de otro. Además su lectura me ha dado para reflexionar un poco (dentro de mis limitaciones) sobre esos (¿justos?, ¿injustos?) indultos a políticos o los que dan en semana santa. También sobre la "capacidad" que tendríamos una "masa no homogénea" de decidir sobre lo que no tenemos ni idea y en demasiadas ocasiones basándonos en gustos, prejuicios o comeduras de coco. Ý en alguna cosa más...Pues nada, buen relato. Suerte, Plácido. Saludos.

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