La fina línea que separa el amor del odio

Acaricio sus mofletitos, le seco las lágrimas con los pulgares y beso su frente. Me limito a decirle que mamá no ha tenido más remedio que irse de viaje. Lo arropo, apago la luz y cierro la puerta.

Es medianoche. Tras depositar la basura en el contenedor, me rompo definitivamente.
Escrito por María José Sánchez

8 comentarios :

  1. Eduardo Martín Zurita2/8/18 13:16

    Hola, María José.
    Un placer verte por aquí y poder leerte y comentar.
    Tu texto es un microtristerrelato. La línea que deslinda el amor del odio es muy leve. Suele creerse que ambos sentimientos son la cara y la cruz de una única moneda. El odio es también amor en lo que supone preocupación por la otra persona.
    Es un texto iceberg, donde lo que no cuentas, a mi modo de ver, es la historia que subyace tras las relaciones de la madre con su bebé. Me da la impresión que la protagonista se rompe de sentimientos por no estar con el padre de la criatura. Ello podría llevarle al abandono del bebé. Esa tensión acumulada, a ella, le parte el corazón. El título nos adentra en la historia y, enlazando con el final, nos lleva sí o si a la relectura.
    Mi más muy mayor enhorabuena, un beso bien grande y feliz verano.

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    1. Hola, Eduardo. Muchas gracias por leerme y comentar. Para mí también es un placer. Como ya hemos referido por aquí infinidad de veces, los relatos se prestan a múltiples interpretaciones. La persona que escribe, tiene el privilegio de saber de primera mano cuál es su verdadera intención al poner cada palabra, cada frase y cada párrafo; sin embargo, quien lee puede verlo desde igual perspectiva o bien desde otra diferente. Tú exégesis es plenamente válida, por tanto. Lo que yo deseaba transmitir es la historia del marido que en un arrebato acaba con la vida de su mujer. Le cuenta al pequeño de ambos que mami está de viaje. Al final, cuando intenta deshacerse de las pruebas que puedan incriminarle, piensa en ese niño, en ella ( amor-odio, odio-amor) y, posiblemente, acaba confesando.
      Muchos besos, Eduardo. Muchas gracias y felicísimo verano.

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  2. Transmite tu texto mucha desolación, Mª José. La ausencia de la madre es desequilibrante para el bebé, pero también parece serlo para el padre que, abandonado, se siente desfallecer.
    Una historia con garra al filo de lo trágico, pero contenida, que deja puertas abiertas a la interpretación.
    Un beso. Buen verano.

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    1. Hola, de nuevo, Manuel. Muchas gracias por tu visita. Como le decía a Eduardo, ya sabemos que los textos admiten cualquier interpretación que se les quiera dar. Precisamente, al escribirlo, también había pensado como otra opción en la mujer/madre que abandona a los dos (marido e hijo) y el marido/padre que, después de haberle contado al hijo esa mentira piadosa de que su mamá ha tenido que viajar, no lo soporta y se viene abajo.
      Muchos besos, Manuel. Encantada de volver a encontrarte.
      Muy buen verano.

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  3. Hola, María José. Tras leer tus "explicaciones", estas, como tantas veces me ocurre (debo de tener la imaginación distraída, jajaja), no se correspondían en una primera lectura con lo que yo había visto (o entrevisto) bajo tus palabras; aunque el título, he de reconocerlo, me alejaba un poco de esa primera idea. Estoy muy de acuerdo con lo de que el relato una vez sale a la luz pasa "a ser" del lector. A mí es que me gustan los relatos de todo tipo, dependiendo del momento: en ocasiones con final abierto y en otras, prefiero que me lo den "mascado". Buen y muy sugerente relato. Suerte y un beso, María José.

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    1. Hola, Jesús. Muchas gracias por tu lectura y siempre agradable comentario. No sé si te habrá ocurrido alguna vez pero, en ocasiones, tras escribir un texto, te das cuenta de que aparte de el sentido que tú has querido darle puede tener “claramente” otros. Quiero decir con esto que ves que otras interpretaciones son posibles y encajan como la tuya particular (con independencia del rico abanico de posibilidades de cada lector). Como tú bien señalas, el tema de los micros da para mucho y gusta que sean variopintos. Según el momento, claro que sí.
      Gracias otra vez, suerte, muchos besos y buen verano, Jesús.

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  4. En un principio, creía que la mujer, y madre, había abandonado el hogar, pero los comentarios me han adentrado hacia una ausencia más truculenta, y donde ya el título toma todo el sentido. Un relato donde la imaginación asume la iniciativa y nos lanza hacia mil historias que desencadenan el fatal desenlace. Muy bueno, María José. Un abrazo caluroso de verano.

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    1. Hola, Salvador. Muchas gracias por pasarte y leerme. Es cierto que el título desvela un poco ( como es lógico) de qué trata el texto. Posiblemente, si no lo tuviera, serían aún más las interpretaciones que cabría darle, se ampliaría el abanico. La fina línea que separa los dos sentimientos lleva a este hombre a cometer un crimen y después arrepentirse, por su propio hijo y por la esposa con cuya vida ha terminado . Pero ya es demasiado tarde. Se rompe “definitivamente” (antes ya estaba roto por ver a su pequeño huérfano; mas tarde, trasladando algo a la basura, se rompe del todo).
      Gracias, amigo. Muchos besos y excelente verano.

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