Los girasoles

No sabía cómo deshacerse de esos malditos girasoles. Cuanto más los cortaba más crecían y se multiplicaban; sus cabezas amarillas la espiaban por las ventanas, y sus largos tallos tapaban la puerta del jardín si intentaba huir.

Era demencial. No tenía escapatoria.

No debió enterrar a mamá bajo los girasoles.
Escrito por Sonia Serna San Miguel - Web

4 comentarios :

  1. ¿Puede ser que mamá dé fuerza a la tierra para crecer a los girasoles o que el remordimiento la inunde de tal manera que no vea escapatoria?En cualquier caso, inquietante. Un abrazo.

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    1. Yo tampoco sé la respuesta, querida Aurora, pero no me gustaría estar en el lugar de la protagonista. ¡Ni en el de su madre! Muchas gracias por comentar. Un abrazo.

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  2. Una venganza cruel y aparentemente sin escapatoria, incluso más allá de la muerte. Terror y ¿justicia? revestidos de un ambiente campestre y luminoso que lo hace aún más terrible y sugerente. Buen relato. Suerte y saludos, Sonia.

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    1. ¡Es lo que quería transmitir! Muchas gracias por comentar, Jesús. Saludos

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