Stalingrado

Bajo la indiferencia de un cielo gris, pudo ver la ciudad en ruinas devorada por multitud de incendios. En las frías aguas del Volga, flotaban los cuerpos hinchados de los muertos, algunos de ellos estaban desmembrados. Entonces, el poeta miró a Virgilio y dijo: "Tendré que reescribir todo mi Infierno".
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

13 comentarios :

  1. Maria Galerna3/8/18 11:19

    El infierno en la tierra. Más tremendo y real que el suyo.

    Solo decir que me has sorprendido. Es un micro magnífico.
    Dice mucho sobre el ser (in)humano y esa capacidad que tenemos para el mal.
    Genial la referencia a Vírgilio.


    Un saludo, Enrique y feliz agosto.

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    1. Enrique Angulo4/8/18 23:47

      De lo que podemos estar seguros es de que el infierno ha existido muchas veces en la tierra, el que exista otro tras la muerte está por ver, o por no ver.
      Desgraciadamente, sí que somos más seres inhumanos que humanos, no todos, claro, pues siempre hay un porcentaje de almas nobles que evitan que esto se vaya definitivamente al garete.
      Así que, como he imaginado en este pequeño microcuento, supongo que tanto Virgilio como Dante se espantarían de poder presenciar algo tan horrible como la batalla de Stalingrado.
      Muchas gracias, María, por tu comentario, un abrazo y un feliz agosto igualmente.

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  2. Carmelo Carrascal3/8/18 13:44

    Enrique, tu micro me ha gustado, pese a su contenido espeluznante.

    Abre una dolorosa reflexión. Sobre la crueldad.

    La crueldad, como la propia estupidez de la que se alimenta, siempre se supera a sí misma. Si se mira atrás, al pasado, la historia y la literatura misma recogen episodios espeluznantes, donde la crueldad alcanza hitos en apariencia insuperables. Pero no, se superan y no se alcanza a ver el límite. Como bien apuntas, el propio Virgilio, hoy en día, escribiría de un Infierno más, digamos, infernal todavía.

    Un cordial saludo!

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    1. Enrique Angulo4/8/18 23:53

      Esas cimas de crueldad y horror que les ha tocado vivir a muchas personas a su paso por este mundo creo que son inimaginables, y esa opacidad de nuestra mente creo que es un mecanismo de autodefensa, pues de empatizar a fondo con ellas creo que nos volveríamos locos.
      La historia humana es terrible, puesta en cifras, te deja noqueado, y no sé exactamente qué tenemos dentro de nuestros cerebros para que imaginen tales infiernos y luego se hagan realidad. El problema de la maldad junto con el de la estupidez parecen irresolubles.
      Muchas gracias por tu comentario, Carmelo, saludos cordiales, igualmente.

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  3. Gris, triste y duro. Pero un gran micro. Enhorabuena.

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    1. Enrique Angulo4/8/18 23:59

      Todos los calificativos que dices son ciertos y aún se podrían añadir muchos más. La batalla de Stalingrado ha sido la más sangrienta de cuantas ha habido, lo cual es espantoso. En los meses que duró, entre civiles y militares, murieron millones de personas. Así que resulta inimaginable semejante horror.
      Muchas gracias por tu comentario, Aurora, un abrazo.

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  4. Eduardo Martín Zurita3/8/18 16:54

    Hola, Enrique, príncipe de la sabiduría literaria:

    Un texto macizo el tuyo en torno a la historia, aliñada con sus porciones de metaficción, que la complementan y tornan más atractivo el relato.

    La batalla de Stalingrado entre el ejercito rojo y el nazismo y aliados que cambió el curso de la segunda gran guerra civil europea. Los desastres de lo bélico tuvieron allí, en esa ciudad que dio nombre a la batalla, tintes mayores, la sangre corrió demandada. Tú lo reflejas perfectamente a vuela pluma, con pinceladas exactas y espeluznantes.

    Como decimos siempre: para que no se repita, no está nunca de más venir de la mano de la historia más oscura de la humanidad, que con el hambre y la falta de libertad y el cambio climático, es la guerra.

    Muy bien traído el diálogo entre el eximio Virgilio, en el parnaso con el poeta, que supongo que es el Dante, Dante Alighieri, quien, ante la visión de Stalingrado, se propone reescribir todo su Infierno, pecata minuta de lo que contemplan sus ojos horrorizados. No es de extrañar.

    Un gran microrrelato el tuyo, escrito de manera soberbia, que merece mi más muy mayor enhorabuena.

    Feliz verano, amigo, y un abrazo muy grande.

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    1. Enrique Angulo5/8/18 0:27

      En primer lugar, Eduardo, muchas gracias por los exagerados elogios que me haces, aparte de eso, tú también tienes grandes conocimientos y una gran generosidad.
      La batalla de Stalingrado fue absolutamente espantosa, creo que esa serie de documentales –no sé si habrás visto todos o alguno- titulados Apocalipsis: la Segunda Guerra Mundial, aparte de ser magníficos, están totalmente acertados en el título.
      El Apocalipsis ya ha sucedido, el que por este infausto planeta todavía caminemos millones de seres no quiere decir que todo lo que pueda pensarse sobre un fin del mundo no haya ocurrido, lo que no sé es si ocurrirán otros; desde luego, tras la historia que hemos dejado detrás nuestra es como para echarse a temblar, y con el arsenal atómico del que disponen unos cuantos países, pues es como para decir aquello de que paren el mundo que me bajo. Desgraciadamente, uno no tiene alas como Ícaro para intentar largarse, aunque luego se diese un tortazo.
      Así que, en el microcuento, tras esos pocos detalles que permiten las exiguas palabras, he traído a colación a Virgilio y a Dante, los he sacado por unos momentos de la Divina Comedia para que contemplasen ese escenario atroz de la batalla de Stalingrado, que duró meses y acabó con las vidas de millones de personas.
      Y seguro que se han vuelto espantados a su mundo, y ese Infierno que el poeta italiano imaginó para su obra magna, le habrá parecido inocente con los horrores que habrá contemplado en esa ciudad donde, como bien dices, empezó a decidirse la suerte de la Segunda Guerra Mundial. Hace poco he leído que si Hitler hubiese invadido un mes antes la Unión Soviética, probablemente, hubiese derrotado a Stalin.
      Sea como fuere, a las conciencias de ambos se les pueden cargar millones de muertos, y si existiese de verdad el Infierno que predican las religiones, y me remito al católico que es el que más conozco, no sé qué castigos se les podrían aplicar a tales monstruos cuando, según me decían a mí, de niño, los padres espirituales, por un simple pensamiento ‘impuro’ te podrían condenar al fuego eterno.
      Muchas gracias por tu gran comentario, Eduardo, te deseo, igualmente, un feliz verano, y te mando un gran abrazo.

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  5. He visto recientemente un documental sobre la batalla de Stalingrado, que comenzó siendo un infierno para los sitiados y, con la llegada, del invierno, llegó el verdadero infierno para los sitiadores. Luego, está los análisis de los estudiosos de la guerra que desgranan la "partida" en cuestiones de estrategia militar, efectos sorpresas, decisiones erróneas del alto mando (léase el desquiciado Adolfo)... increíble cómo la guerra, esa abominación infernal, está considerada un arte desde hace milenios. Nos extrañamos algunos ingenuos (yo mismo) de por qué se perpetúa en la actualidad esta plaga y claro, no hay secretos ya, la guerra es el más fiel servidor de los grandes intereses del poder. Mueve el inmenso mercado del armamento y sirve a los gobernantes poderosos para seguir reafirmando su dominio sobre el mundo. Somos a pesar de los miles de años transcurridos la misma tribu salvaje y violenta de los inicios. Las sociedades más estables han conseguido alejar el infierno de sus murallas y actúan para que sucedan lejos, sin salpicar nuestra vida tranquila que en buena parte se nutre de ellas. Sin embargo, la realidad nos está devolviendo esa falsa moneda. Ahora se agolpan millones de personas desplazadas por conflictos a nuestras puertas pidiendo pan y techo; pan y techo que las guerras provocadas en sus países les destruyeron allí.
    Tu relato tiene la gran virtud de poner el foco en un acontecimiento tan relevante, probablemente ahí comenzara la cuenta atrás de la II Guerra mundial, de la mano de la elegancia y la sugerencia poética, que a modo de sentencia valora los trágicos hechos sucedidos. Con el sello de tu pluma, la Historia entra con letras mayúsculas en Cincuenta, y con ella la reflexión y el disfrute de las letras.
    enhorabuena por este gran relato, Enrique. En el fondo y en las formas. Con un fuerte abrazo con ventilador incorporado, a seguir disfrutando del verano.

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    1. Enrique Angulo5/8/18 0:55

      Yo también he visto varios documentales sobre la invasión de Rusia por parte de los nazis, así como de la batalla de Stalingrado, que no sé si fue uno de los horrores supremos que le ha sido dado contemplar a este bello planeta que, poco a poco, pero concienzudamente, nos estamos cargando.
      En un principio, como dices, los mayores sufrimientos se los llevó el ejército rojo y la población civil que, en esto último, la Segunda Guerra Mundial fue pionera, ya que los muertos civiles totales fueron más del doble de los muertos militares.
      Pero al ejército alemán también le tocó sufrir lo suyo, sobre todo cuando tuvieron que combatir, aparte de contra el ejército rojo, contra el general invierno, pues el fanático y delirante fürher al que la mayoría de los alemanes seguían como si fuese un dios reencarnado, cuando no era más un megalómano genocida, no les había dotado de la ropa de abrigo necesaria para hacer frente a esos rigores, ya que pensaba que su victoria iba a ser algo más que el paseo que había sido su guerra relámpago en el resto del continente. Por otra parte, muchos de los prisioneros alemanes dejaron sus vidas en los campos de concentración rusos.
      En cuanto a lo que dices, y es cierto, que la guerra es el más fiel servidor de los grandes intereses del poder, es algo terrible, pues supone que algunos individuos de nuestra especie –aunque luego ellos acaben también mal- disponen de la vida de millones como si se tratase de animales, o peor, pues Hitler amaba a sus perros.
      Por eso, aparte de hacer un esbozo de ese espanto con cuatro pinceladas, he traído al microcuento a Virgilio y a Dante, y he recordado su Infierno.
      Para acabar, y de esto me acordé después de escribir el microcuento, hay dos magníficas novelas en las que la batalla de Stalingrado tiene una gran relevancia, cierto es que son dos tochos, una es Vida y destino de Vasili Grossman, y la otra Las benévolas, de Jonathan Littell, esta ganó el Premio Goncourt.
      Del libro que sí me acordé al escribir el micro fue del de historia de Antony Beevor, que lleva el mismo título que mi microcuento, aunque debería decir que mi microcuento lleva el mismo título que el libro.
      Muchas gracias por tu gran comentario, Manuel, disfrutaremos del verano y de la vida, pues es algo tan frágil como una paja en un río de aguas turbulentas y sólo hay que asomarse a la historia para saberlo.
      Un fuerte abrazo, amigo.

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  6. No se me ocurre un modo mejor que este para mostrar la capacidad del ser humano para producir horror. Seguramente Dante ya había exprimido su imaginación en busca de todas las formas posibles de dolor y sufrimiento antes de presenciar con Virgilio, llevados ambos de tu mano esta vez, el espanto de tan terrible batalla, por lo en que esa decisión de reescribir su obra, ante la revelación de haberse quedado corto, pienso que descansa toda la magnitud del (más que dantesco) infierno que estaban presenciando.
    Gran acierto el de este planteamiento, Tocayo, así como bello el modo con el que lo has convertido en relato. Si entre los defensores de las guerras hay alguno que aún no sea consciente de su verdadera dimensión, lo invito a que te lea.
    Enhorabuena y un abrazo, Enrique.

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    1. Enrique Angulo5/8/18 23:46

      Quizá lo más espantoso de los infiernos que los seres humanos preparamos en este mundo sea que los sufren también los inocentes, y los sufren más que los auténticos culpables y demonios que, como en el caso de los jerarcas nazis, en el último momento, una dosis de veneno se los lleva de este mundo. No sé si habrá otro, como predican muchas religiones, y, en el caso de haberlo y de que se hiciera justicia, no sé lo que les tocaría pagar por crímenes tan descomunales a esos monstruos.
      Sea como fuere, Dante, en su obra, sigue las enseñanzas del cristianismo y quienes sufren en los diversos círculos infernales son los pecadores, pero, en el caso de que le hubiese dado contemplar los espantos de la batalla de Stalingrado, que duró meses y que causó sufrimientos enormes a millones de inocentes, supongo que, como suele decirse, se le hubiesen roto los esquemas, de ahí que necesitaría reescribir su Infierno para intentar dar una idea de tanto horror.
      Muchas gracias, Tocayo, por tu comentario, aunque en el mundo aún se viven muchos espantos, esperemos que no descendamos nunca más a esas cloacas infernales a las que se descendió en la Segunda Guerra Mundial.
      Feliz verano y un abrazo.

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  7. Hola, Enrique. Como tantas veces, poco puedo añadir a todo lo bueno que te han dicho por ahí arriba los compañeros y a tus fantásticas y generosas reseñas a esos comentarios. La Divina Comedia no la leído pero, como algunos dicen que nunca es tarde, aver si me decido a hacerlo algún día. Lo que si he leído es Vida y destino y otro libro, del que no recuerdo el título, del mismo autor (eran de la biblioteca). Creo que recientemente se ha publicado otro titulado Stalingrado sobre las crónicas de Grossman. No es que recuerde demasiado Vida y destino, pero sí que me había impresionado su lectura. Suerte y un abrazo.

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