En plena maraña

Allí estaba, donde solía, meditando solitaria en aquel oscuro rincón. Se sentía observada, la mayoría de las ocasiones con asco por quien la descubría. Acosada otras y obligada a emprender la huida casi siempre, retornaba a casa para, con resignación, bisbisear entre quelíceros:

—Para mi desgracia, ni las moscas pasan.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

3 comentarios :

  1. Pobre animalito quelicerado! No puedo más que agradecerte el doble disfrute que me ha producido la lectura de este relato. Por una parte la fina ironía que desprende, y por otra el haber ampliado el conocimiento de palabras ignotas. Abrazos, José Antonio.

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  2. Nuria Rozas23/9/18 12:52

    Hola José Antonio:
    Qué palabras más bonitas y más bien usadas. Siento empatía por un bichín por el que, normalmente, suelo tener bastante asquete... Genial.

    Saludos

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  3. Qué aburrido tiene que ser esperar a que la comida venga sola a tu casa, si quiere, claro. Salvando las distancias, me ha recordado a un taxista en una parada, o en la puerta de un hotel, siguiendo una estrategia muy diferente a la del que elige ir a buscar a sus clientes por las calles. Como Walt Disney, has conseguido personalizar a un animalito, el mérito es que además hasta nos cae bien, cuando lo usual es lo contrario.
    Un abrazo grande, José Antonio

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