Fin

La terraza del bar alistano era mi atalaya, mi refugio. Divisaba un pueblo de la raya aquel verano caluroso. Disfrutaba su luz, aromas, melodías y colores, hasta que un infernal incendio me robo los olores, las sombras, los verdes, azules, amarillos, ocres, el sinfín de tonalidades, mi infancia.

Quedé huérfano.
Escrito por Toño L. Gago

2 comentarios :

  1. Doble lectura sobre la orfandad del protagonista. Por el incendio, huérfano de familia y huérfano porque las llamas se llevaron lo que él más apreciaba, su atalaya donde vivía y soñaba.
    Melancólica la forma en que lo has expuesto.
    Suerte, Toño

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  2. Anónimo10/9/18 0:25

    Emotivo, bien narrado y llega al corazón.
    Mis felicitaciones por esa obra maestra.

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