La amazona y el centauro

Desde que aquella cautivadora imagen pasara frente a su cueva, el centauro no encuentra el sosiego. Le perturba día y noche el recuerdo de la bella Francisca —con su delicada figura y sus largos cabellos al viento—, el de la dulce mirada y el olor profundo de Azucena, su cabalgadura.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

12 comentarios :

  1. Eduardo Martín Zurita10/9/18 13:44

    Hola, Enrique.
    Nos traes a otro desasosegado. A ver qué va a hacer el pobre centauro si su naturaleza es híbrida. Es natural que esté prendado tanto de Francisca, la amazona como de su cabalgadura; ambas poseen atributos que le enloquecen todo el tiempo y bien que los enumeras. No es de extrañar. Lo del centauro son amores por partida doble, la animal y la humana.
    Me encanta tu propuesta, por la que te felicito entusiásticamente.
    Un abrazo muy grande.

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  2. Si ya el amor es misterioso y complejo, cuando se tienen dos naturalezas ha de ser tremendo. Animal y hombre pero un solo corazón. La verdad, suponiendo que ambas le correspondieran, amazona y yegua, si a ellas no les importase tampoco sería tan grave, pero ya sabemos que el amor es egoísta y, cuando se quiere, siempre es con exclusividad, sin sucursales.
    Un relato diferente, simpático y bien contado, como no puede ser de otra forma.
    Un abrazo fuerte, Enrique

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  3. Un centauro enamorado de una figura fugaz. Hasta aquí leemos interesados, pero en la descripción de la figura amada vamos descubriendo a una naturaleza mitológica como él, la amazona, y la sorpresa de la naturaleza animal, su cabalgadura. Lo cierto es que ambas forman lo más parecido a una centaura.
    Es una bella propuesta, con cierto humor en el contraste de los nombres elegidos.
    Muy original, Enrique. Un fuerte abrazo.

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  4. La dualidad fragmenta el corazón del centauro; parte de él sublima el excelso perfume del amor, que etéreo, blande los cabellos de la amazona -¿en quién si no se fijaría un centauro?- mientras que otro olor más animal, proveniente de la cabalgadura, concentra el deseo instintivo. Esto veo yo en este cuento mitológico, esa frontera invisible que nos divide en dos. De una parte nuestra elevación espiritual que apela a los sentimientos; de otra, la parte salvaje del instinto que nos convoca mediante el deseo a revelar nuestro ser animal.
    Nombrarlos a ambos, Francisca, la bella, y Azucena, la bestia, contribuye a dar a este cuento una dimensión clásica y un punto de vista más que original.
    Esto, amigo Enrique, y un fuerte abrazo.

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  5. Josep Maria Arnau11/9/18 0:15

    Me gusta el planteamiento de este triángulo tan especial. No lo parece de entrada, y el tercer actor no se desvela hasta la última palabra del microrrelato. La relectura del título cobra así un nuevo significado. Gran trabajo, Enrique. Enhorabuena.

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  6. Pobre centauro, comparado con el resto de mortales su amor es bien complicado, por no decir imposible. Fina ironía y cierta melancolía a caballo entre la mitología y el sueño. Abrazos, Enrique.

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  7. Una estructura ejemplar la de esta historia, de cuentacuentos avanzado. Si además se le suman las bellas imágenes que cabalgan durante todas las líneas, chapeau!. Un abrazo, Enrique.

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  8. Nuria Rozas11/9/18 19:46

    Hola Enrique:
    Bonito cuento, casi fábula, contado con mucha elegancia y un final que es divino. ¡Pobre ser atormentado!

    Saludos

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  9. Hace falta estar dotado de una notable inventiva para imaginar una historia como ésta y de un considerable talento narrativo para plasmarla de esta manera
    Siempre he admirado la creatividad, más la creatividad reglada y tú la derrochas, compañero.
    La historia es cautivadora, original y sorprendente, y, además, está contada con el cuidado que imprime tu elegante estilo.
    Enhorabuena, Enrique, has creado un relato espectacular.
    Un gran abrazo.

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  10. Exquisita forma de contarnos un triangulo amoroso, con la imagen del centauro como protagonista y sus dos amores contradictorios, la bella Francisca, y la sensorial Azucena que palpa y acaricia cuando cabalga.
    ¡Bellezón de relato, Enrique!
    Saludos cordiales.

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  11. El relato está contado de forma magistral, pero ya me diras como sacas la idea de un centauro enamorado, genial.

    Ahora te falta la segunda parte, narrar la cena de Nochebuena con todas las familias, jajaja

    Enhorabuena Enrique.

    Un saludo .

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  12. Originalísima fusión de dos cuerpos para crear a los ojos del centauro una imagen perfecta de amor y deseo. Genial, Enrique. Un abrazo.

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