Cuento de Navidad

Pedí un café y me dispuse a escribir. Era seis de enero.

Preguntó si podía sentarse, su mirada infundía paz. Se llamaba Gaspar. Compartimos confidencias y soñamos. Le prometí leerle mi cuento.

Aparecieron ellos y se lo llevaron a su residencia, el psiquiátrico. Las luces de Navidad se apagaban lentamente.
Escrito por La hija del Ferroviario

4 comentarios :

  1. Carmelo Carrascal31/1/19 18:24

    Amiga, tienes un seudónimo de cuento y entrañable y a modo de despedida, porque esto se acaba, nos regalas un cuento. Gracias, porque además es muy bonito.

    Con tu permiso voy a contarte aquí otro que discurre asimismo en un café. En el que yo tb. pedí café, "con una nube de leche si puede ser" y se pudo.
    Era el seis, el dieciséis, el veintiséis de cualquier mes del año.
    Las mesas, juntadas para hacer corro, a rebosar de compañer@s que escribían, como lo hago yo, en el mismo espacio literario ("Cincuenta palabras").
    No todos pidieron café, cada uno pedía lo suyo. Eso no importa.
    Como el personaje de tu cuento, todos traíamos en la mente un mini-cuento al que teníamos que limar un poco para que cupiera en cincuenta palabras.
    Nos pusimos a escribir, nos leíamos los unos a los otros, hicimos algunas risas, nos miramos a los ojos, tomamos algunas notas, cambiamos impresiones...
    Y pedí otro café (esta vez sin gota de leche) y los otros, mis amig@s, pidieron lo suyo.
    Se hacía de noche y nosotr@s allí, ricamente, sin mirar al reloj.
    En medio de esa fiesta o jolgorio literario-amistoso, con la oscuridad fue apareciendo la pena (unos la disimularon mejor que otros). La pena por el final.
    Era nueve de febrero de 2019 para más señas. Nos apagaron las luces del local, recogimos los abrigos y fuimos saliendo porque ya echaban las persianas.
    La noche era fría, como corresponde a la fecha.
    Nos llevamos de allí unos recuerdos de ensueño.
    Magníficos recuerdos. Inolvidables!

    Colorín colorado...

    Un cordial saludo para la autora del cuento que ha provocado este otro.

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  2. A tu relato se le podría aplicar la filosofía que encierra la frase "fue hermoso mientras duró". El Día de Reyes, pese a la fiesta y las tradiciones, tiene un hilo de tristeza indudable, al mostrar sin posibilidad de vuelta atrás el término de unos días intensos y gozosos, junto al comienzo de una larga, fría y austera realidad.
    Como le ha sucedido a Carmelo, el fin de fiesta que describes me ha parecido asimilable al de nuestra querida página. Gracias a ella y a su capitán he tenido oportunidad de conoceros y sé que seguiremos en contacto.
    Un abrazo fuerte para los dos

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  3. Me lo quita de la boca mi querido Ángel, ese final de las navidades que simboliza el día después de reyes con esa atmósfera tan magnética que has creado, es similar al fin de fiesta de nuestros microrrelatos. Me ha gustado mucho leerte.
    Un abrazo con sabor a ese último café.

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  4. Es un cuento muy triste en su desenlace, el regreso a una realidad no deseada, pero muy bello en su desarrollo. Gaspar y el/la protagonista comparten sueños y confidencias. Ya te lo han dicho, Dori, es una analogía de la magia de esta página a la que estamos diciendo adiós, pero entre nosotros queda la magia de lo vivido y la seguridad de los reencuentros. Un beso.

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