Lenguaje de signos

Sentado en un banco del parque, mecía lentamente los pies si quien pasaba junto a él le resultaba indiferente, mas los iba acelerando cuando la persona era de su agrado. Al hacerlo su nueva vecina, se enredaron en un baile tan fulgurante que empezó a volar sin visos de aterrizaje.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

38 comentarios :

  1. Es absolutamente cautivador el ritmo que se crea con el lenguaje de la silla y los pies.
    Enhorabuena, Pablo

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    1. Muchas gracias, Manuel. A veces, es interesante observar los gestos e inventar, o acertar, lo que pasa por la mente de una persona.
      Un abrazo.
      Pablo

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  2. Maria Galerna4/1/19 15:39

    ¡Oh! ¿Tú también lo viste?
    Genial tu micro y esa manera que tienes de meternos en los escenarios que "pintas".

    Un abrazo, Pablo.

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    1. Muchísimas gracias, María, me encanta lo que dices.
      Al personaje claro que lo vi. Aún está volando en su ensueño.
      Un beso.
      Pablo

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  3. Estoy de acuerdo con Manuel y María, yo también he "bailado" con tu relato. Qué bonito está escrito. Una gozada.
    Saludos.

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    1. Una gozada es recibir tus comentarios, Nuria. Cada vez que los leos, mis pies empiezan a bailar y vuelo.
      Un besazo.
      Pablo

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  4. Carmelo Carrascal4/1/19 19:07

    Estupendo, Pablo.

    Cuando los pies se vuelven alas.

    Esa aceleración sobrevenida que emborracha su corazón y agita frenéticamente sus pies, da una idea de la incalculable fuerza que puede llegar a desencadenar una imagen si va cargada de deseo.

    Al punto de que tu personaje se agita por los pies, levita, flota en el aire, emprende una fuga hacia no importa dónde; no le importa a él, quiero decir.
    Porque la magia de ese "baile tan fulgurante" le hace soñar. Y el amor verdadero se nota en que propulsa los sueños.
    Vaya, vaya, con la nueva vecina, es fácil adivinar que no es una vecina cualquiera...

    En fin, una gozada literaria, Pablo.
    Que el año recién estrenado te vaya de cine.

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    1. Carmelo, te repito lo que te dije hace un relato: tus comentarios elevan el relato en sí, y son superiores al mismo. Da un placer enorme leerte. Eres un genio y tan solo puedo agradecerte que te pases por aquí cada vez que escribo algo.
      Un abrazo.
      Pablo

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  5. En tres líneas y media has colocado una bonita historia. Me ha hecho sonreír, sobre todo cuando he pensado que yo puedo intentar hacer lo mismo en el parque. Pero no creo que la fómula funcione en mi caso. Ya contaré.
    Hasta el próximo texto y buen año literario, Pablo.

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    1. Juan, inténtalo. A lo mejor funciona y si no se eleva tu cuerpo, seguro que tu corazón, sí.
      Un placer haber conseguido tu sonrisa y gracias por tus deseos.
      Un abrazo.
      Pablo

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  6. Un fotograma parece tu micro.
    Me ha encantado, amigo
    Mucha suerte
    Besicos

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    1. La suerte es recibir comentarios como los tuyos así que ya la tengo.
      Me encanta tu definición: un fotograma que parece un micro. Me la quedo ;-)
      Un besazo.
      Pablo

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  7. Josep Maria Arnau5/1/19 23:59

    El lenguaje no verbal muestra en vez de decir. Su potencial expresivo es enorme y puede superar a la del lenguaje verbal, como muestras magistralmente en tu microrrelato. Enhorabuena, Pablo.
    Un abrazo y feliz año.

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    1. Muchas gracias, Josep. Excelente tu análisis del relato, aunque uno siempre piensa que no merece tantos elogios, pero gusta.
      Un buen año también para ti.
      Abrazos.
      Pablo

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  8. Es un lenguaje que a diario practicamos voluntaria e involuntariamente y, sin que nos demos cuenta, decimos mucho más de lo que nos gustaría decir. Todo un mundo no descubierto en su totalidad.
    Magnífico relato.
    (Has visto que hoy no he dicho "mancantao", eh? Me ha costado pero lo he conseguido!)
    Un fuerte abrazo, campeón.

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    1. Mancantao tu comentario, crack.
      realmente la involuntariedad de los gestos nos dice mucho de una persona si se es buen observador.
      Un fuerte abrazo para ti, supercampeón.

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  9. Son las cosas que tiene la "comunicación no verbal".
    Muy bueno, Pablo.
    Feliz 2019. Besotes

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    1. Olga, efectivamente la comunicación no verbal es muy esclarecedora a veces. No en vano se dice que una imagen vale más que mil palabras (y menos que cincuenta :-)).
      Un besote.
      Pablo

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  10. Relato de altos vuelos, como todos los tuyos por otra parte, un micro lleno de imaginación y buen hacer que a lo largo del mismo se va elevando con el protagonista, llevándonos a las alturas con él.
    Solo espero que a tu protagonista no lo haga aterrizar la vecina, más bien espero que ella lo acompañe en su vuelo al infinito,
    Ayer envié un relato y me ha contestado Alex que no admite nuevas publicaciones, una verdadera lástima, me gustaría haber seguido leyendo las tuyas, que nunca decepcionan, por otra parte, no quiero que se me escape la oportunidad de agradecerte que desde mi primer micro hayas estado ahí con tus siempre amables y elogiosos comentarios (bastante más de lo que en buena lógica sería justo) era como si Pablo no me comenta es que no he publicado.
    Espero que nos leamos en algún otro lugar, mientras tanto recibe un fuerte abrazo.
    Manolo.

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    1. Irreverente, yo también espero que la vecina vuele con él para siempre hasta el infinito y tengan una vida maravillosa, a pesar de los golpes que da. De hecho, me gustaría que esta pareja se convirtiera en la misma de un Micromochón llamado "Décadas de decadencia": una obra de arte escrita por el que nos trajo aquí. El saber que quien te trajo aquí es la misma persona que a mí, me hace verte como a un hermano, y así lo siento. Desde el primer relato que publicaste noté que tenías algo especial, y que eras capaz de sacar tosa la ironía a temas que azotan la sociedad que vivimos.
      Fue un placer leerte y comentar cada uno de ellos. Seguro que nos leemos, e incluso espero conocerte personalmente si voy a ver a "Magic", se lo debo.
      Yo llegué un pelín antes de cerrar la página y pude colar uno a final de mes, así que te queda uno más por leer, de momento, y espero ver tu comentario debajo, aunque sea para decirme que es malo de cojones. :-)
      Un abrazo, Manolo, hermano.
      Pablo

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  11. "¡A bailar!" dicen mis pies cuando leen tus relatos. Ese ritmo es puro swing de abecedario, de armonía de palabras, de sentido al componer, es música y, a la vez, magia, ilusión que alcanza el arte de contar sin necesidad de decir nada más que aquello que es capaz de hacernos sentir. Siempre hubo y habrá maestros y aprendices. Sepa usted, querido Pablo Núñez, que este alumno se nutrió durante muchos meses de sus palabras para disfrutar y aprender.
    Ha sido una gozada compartir este espacio contigo y otros grandes de la página. Quién me iba a decir que aquel encuentro casual contigo en Sevilla me llevaría a esta aventura de crear gigantes con sólo cincuenta palabras.
    Esto es una semidespedida. Un hastadespués. Que no cunda el pánico. Antes o después vamos a encontrarnos.
    Gracias, maestro. Un fuerte abrazo.

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. Otro comentario que supera con creces el relato de arriba. Manuel, yo sé que aquí, aunque nos digan maestros y nos llamemos aprendices, no hay ni una cosa ni la otra. Aquí solo hay una comunidad llena de buena gente que escribe lo mejor que sabe. En tu caso, tu escritura es como una de tus pinturas: clara, bella, mágica.
      No tengas la menor duda de que coincidiremos.
      En cuanto a nuestro encuentro en Sevilla, quizá sea la mejor anécdota que tengo en estas páginas, sobre todo porque confirma lo que pienso, que el que nos presentó es un ser mágico que coincidió con un hada. Ahí nosotros éramos personajes secundarios y, mira por donde, te convertiste en uno de los protagonistas más brillantes de esta comunidad.
      Te haces querer, Manuel, por tu sencillez, humildad y tu brillante forma de narrar y homenajear a los finalistas cada mes. Así que tan solo me queda decirte que te quiero, y que sigamos leyéndonos por todas partes.
      Un abrazo.
      Pablo

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  12. Echaré de menos estos cincuenta palabras de enorme humanismo, Pablo. Esa capacidad tuya para captar las pequeñas cosas y vestirlas con el lenguaje de las sensaciones comunes, de la afectividad que a veces nos hace ser seres convalecientes y otras, cuerdos quijotes.
    De ti he aprendido un montón de cosas. Sobre todo que la sencillez puede ser muy compleja, rica y diversa, y que la buena gente, que además rezuma talento, es uno de los mejores regalos que uno puede encontrar.
    Nos veremos muy pronto, Pablo.
    Mientras, te mando un fuerte abrazo.

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    1. Mi querido Antonio, mago de la escritura y los comentarios, intentemos no echarnos de menos, volver a esta página que quedará abierta para releer tantos buenos relatos que se quedarán aquí para siempre, como aquel de "La nana del hombre bueno", entre otros muchos.
      Tú no tienes nada que aprender sobre ser buena gente, amigo Antonio, porque al igual que el protagonista de tu nana, eres un hombre bueno.
      Nos vemos pronto.
      Abrazos.
      Pablo

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  13. Una definición de cuerpo humano podría ser: prolongación física de nuestra alma que a veces funciona por su cuenta, por mucho que queramos gobernarlo. Tu personaje es un claro ejemplo, que me ha hecho verme a mí mismo en la adolescencia, cuando me enamoriscaba, me temblaba el labio y no sé cuántas cosas más.
    No te comenté en su momento pensando que sería jurado, ahora que ya sé que no, solo quiero decirte una vez más que uno de los "culpables" por los que tanto he disfrutado de Cincuenta Palabras han sido tus relatos, tus comentarios y ese hálito de buena persona, que se siente en cada una de tus letras.
    No añado más porque tú ya lo sabes, pero no he podido por menos que decir algo, pensando que ya será de las últimas cosas que te diga por aquí, por suerte, no a través de otras vías.
    Un abrazo fuerte, Pablo

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    1. Mira que casualidad, hablando con Antonio de hombres buenos y apareces tú.
      La definición que pones en tu comentario es para enmarcar, Ángel.
      Eres la persona amable que con esmero realizas unos comentarios que son un tesoro para el que escribe. Animas a seguir. Si todas las personas fueran como tú, el mundo iría mucho mejor. La generosidad que desprendes nos hace más ricos a los que tenemos la suerte de conocerte. Mientras te leía, sentía que mis pies se balanceaban rápidamente.
      Estoy seguro de que este no será el último comentario que reciba de ti, porque siempre estás atento a lo que publicamos, sea donde sea. Además, como he dicho a Irreverente, me dio tiempo a meter otro relato que saldrá a final de mes, y me encantaría leer debajo tu comentario. Sería un bonito regalo, como todos lo que me haces cada mes.
      Un fuerte abrazo, amigo. Entre lo mejor que me llevo de esta página, estás tú: amigo para toda la vida. Un lujo.
      Abrazo bien grande.
      Pablo

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  14. Me abruman vuestros comentarios. En cuanto tenga un ratillo de tranquilidad, os iré contestando. De momento, mil gracias.
    Pablo

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    1. Mira todo lo que te ponen. Sin duda eres un tipo muy afortunado, Pablo. ¡Qué maravilla que Álex inventara cincuenta palabras, ¿eh?!
      Uno de los mejores regalos de mi vida.
      gracias, Capitán.

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  15. Enrique Angulo18/1/19 12:13

    No sé si el personaje de tu microcuento padecerá el síndrome de Tourette –consistente en tics involuntarios de movimientos físicos o manifestaciones vocálicas- que tan bien describió Oliver Sacks en su libro Un antropólogo en Marte; sea como fuere, sus manifestaciones son bastante curiosas y hasta podría decirse que quizá pertenezca a la categoría de los superhéroes, dado que, cuando pasa ante él su vecina se echa a volar, aunque parece evidente que no hubiese podido hacerlo sin la ayuda del dios Eros.
    Aparte de esto, tu microcuento me ha traído a la mente tanto El bolero de Ravel, como un cuadro del pintor francés Fragonard, titulado El columpio, quizá sea por ese ritmo tan original que le has dado, con ese in crescendo emocional que comienza con un ligero movimiento de pies y acaba con tu protagonista por los aires.
    Además, haces incidencia en la importancia de las emociones y en sus manifestaciones físicas, en la imposibilidad que tenemos a veces –excepto quienes sean unos psicópatas o padezcan alguna enfermedad mental- de ocultar, si es que deseamos hacerlo, lo que nos está ocurriendo por dentro cuando somos presa de algunas de esas grandes emociones que nos zarandean en la vida y que, en definitiva, evitan que seamos un robot que diese siempre las mismas respuestas ante las mismas situaciones.
    Excelente microcuento, Pablo, con tus cincuenta palabras consigues llevarnos por un tobogán de emociones estéticas que acaban en un vertiginoso culmen.
    Un abrazo, amigo.

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    1. Una de las grandes cosas que hemos encontrado en cincuenta es tu maravillosa forma de comentar, en la que, además de un análisis exquisito y completo del relato, nos regalas unas pinceladas de tu inmensa cultura. Me encanta que nombres a Oliver Sacks, el gran neurólogo inglés que contaba de una forma deliciosa los casos más curiosos que se encontró en su larga carrera. Por mor del cine se hizo famoso gracias a la película basada en una de sus obras: “Despertares”. Yo lo conocí por un amigo librero que me recomendó “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”, y me gustó muchísimo.
      Dicho esto, siempre das en la diana al encontrar un autor que perfectamente podría haber estudiado el comportamiento de este protagonista que, con su vaivén, va expresando lo que le parece todo el que pasa por delante de él.
      Enrique, siempre fue un verdadero honor recibir tus comentarios. Seguiremos coincidiendo, seguro. También tú eres uno de los pilares fundamentales de esta página, con tus relatos, comentarios y el regalo de fin de mes con los títulos de los finalistas.
      Un fuerte abrazo y nos seguimos leyendo y viendo.
      Pablo

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  16. ¡Viva la libertad de expresión!
    ¡Viva la capacidad de las personas para mostrarse tal como son!
    ¡Vivan las emociones y la capacidad de expresarlas cada uno a su manera!
    ¡Viva la magia en cada palabra!
    ¡Viva la ilusión del que escribe Cincuenta Palabras con la armonía que lo haces tú, Pablo Núñez!
    ¡Viva la esperanza en crear un mundo de letras sin fin!
    Gracias por escribir así de bonito, Paul.
    Beso grande.
    Malu.

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  17. Con palabras aparentemente sencillas tus micros logran despertar grandes emociones. Es todo un arte que manejas con mucha maestría. ¡Enhorabuena, Pablo!
    Aprovecho para darte las gracias por todo lo que has aportado para que la página haya llegado hasta aquí. Espero seguir leyéndote en otros espacios. Un abrazo grande.

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    1. Muchas gracias, Juana. Yo admiro tus historias, con una imaginación desbordante. Todas las que has publicado me gustan. Siempre brillantes. Tu cincuenta ganador de este año era de mis favoritos. Ese juego de palabras que montan los pensamientos de tu protagonista es una maravilla.
      Seguro que nos seguiremos leyendo.
      Un beso.
      Pablo

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  18. Destacas con muchísimo acierto la importancia del lenguaje no verbal. Aquí, tan amigos que somos de las palabras y aunque sepamos de su poder, no podemos negar que también sirven para mentir u ocultar; pero los gestos, los movimientos involuntarios no mienten: expresan las emociones verdaderas.
    A tu personaje lo vemos mover los pies cuando se le acelera el corazón y ascender en una danza amorosa con su nueva vecina. No lo podría expresar mejor con palabras, ni has podido contárnoslo mejor, Pablo. Esa danza aérea es una bellísima metáfora.
    Felicidades por este micro y gracias por todos los que nos has ido regalando durante estos años. Te sigo leyendo, porque sé dónde puedo hacerlo. Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias a ti por todas tus lecciones. Los gestos involuntarios nunca mienten, y a mí, al leer tu comentario, me acaba de salir una reverencia.
      Besos y seguimos.
      Gracias por todo, Carmen.
      Pablo

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  19. Espero que la nueva vecina también se eleve por él, seguro que lo merece.
    Igual que mereces todos los buenos comentarios que te dejan por aquí. Como te han dicho ya, cuentas cosas cuotidianas poniendo el foco en el punto preciso de forma que brillan.
    Sólo con que pongas parte de tu corazón en los relatos, ya estarán llenos de humanidad.
    Un beso Pablo.

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