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Robinson

El currículum, la escritura de la hipoteca, el requerimiento de divorcio, las cartas de apremio caen desde el portafolios abierto para hundirse entre las hojas secas. Brújula en ristre —tirachinas, navajita y cantimplora en la mochila— busca la encina grande donde un verano feliz su padre le construyó la casita.
Escrito por Elisa de Armas - Web

Creador

En un descuido, una chispa prendió en la tosca figurilla apenas esbozada. Al ver cómo destellaba en sus ojos, comprendió que aquel atisbo de divinidad pondría en jaque el resto de su obra. Pero rectificar no es patrimonio de los dioses. Terminó de modelar y la avivó de un soplo.
Escrito por Elisa de Armas - Web

Retahílas

Te lo cuento despacio, como quien desgrana una mazorca: compré frijoles, reñí con la vecina, tardó en secarse la colada, hoy no me duele la pierna renca. Tú escuchas en silencio, sin ojear el periódico ni prender el televisor. Con esa atención nueva que nunca me prestabas antes de morirte.
Escrito por Elisa de Armas - Web

Travestidos

Me equivoqué al pensar que este pellejo lanudo y demasiado estrecho me ayudaría a sobrevivir. Al ataque constante de mis verdaderos congéneres se suma el hostigamiento de quienes deberían ser mis hermanos de adopción: hoy en día, todo cordero que se precie luce una correosa y agresiva piel de lobo.
Escrito por Elisa de Armas - Web

La espera

Llevamos toda la noche asomados a la barandilla de la escalera y solo ha pasado tía Berta, que nos cuida desde aquel día. Jose sigue diciendo que los Reyes sois vosotros. Yo sé que es mentira. Vosotros habríais dejado algo mejor que calcetines de lana gris y cuadernos de cuadritos.
Escrito por Elisa de Armas - Web