La belleza de lo cotidiano
Venían enfadadas de clase de maquillaje, todas con el mismo tono de labios. ¡Qué campo de amapolas agitado por el viento! El profesor habló. Inmensas mariposas azules y negras revolotearon hasta posarse una a una. Sigiloso, pudo acariciarles el alma en aquella burbuja mágica que explotó al sonar el timbre.