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¿Estoy sola?

Estoy totalmente segura de que en el altillo de mi casa hay algo. Nadie me cree. Dicen que esto me pasa por todas las películas de terror que he visto. Que soy muy asustadiza. Lo único que sé con seguridad es que anoche dormía sola y que alguien me abrazó.
Escrito por Esther Moreno Marillas - Web

La depresión es una cárcel

Él se encierra y no deja que nadie lo vea. Se siente solo y a la vez acompañado, en la prisión donde pasa las horas: Internet. Así es como se desvanece y aparece, a través de los "me gusta" que son reflejo de nuestra sociedad virtual, enferma y pasota.

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Escrito por Esther Moreno Morillas - Web

La máscara

Estaba obligada a ser la madre perfecta, la jefa sin corazón, la esposa cordial... Su rostro cambiaba según el momento del día. Vistiendo tristeza cuando despedía a sus hijos. Pintada de crueldad destrozando a su equipo. En algunos instantes eliminaba las caretas y los disfraces y, entonces, irradiaba pura realidad.
Escrito por Esther Moreno Morillas - Web

Darse de baja

—Entregue el formulario C1 en la mesa A y el formulario O5 por e-mail. Adjunte fotocopia del DNI, dos facturas y tres fotos de carnet.

—¡Yo solo quiero darme de baja!

—Entonces rellene el impreso X y también necesitaremos una muestra de su ADN. Buenos días. ¡Siguiente!
Escrito por Esther Moreno Morillas - Web

La plaga

Vivían en un bosque amplio, lleno de enormes plantas y flores de todos los colores. La libertad olía a césped y la vida era sencilla hasta que su hábitat fue destruido por una lluvia ácida que derritió sus pequeños cuerpos. Las hormigas yacieron juntas hasta el ocaso de sus vidas.
Escrito por Esther Moreno Morillas - Web

Sistema de falacias

Soñó despierta con un futuro mejor, con tres comidas por día, con una educación para sus hermanas... De golpe, volvió a la realidad de siempre, a la ignorancia de la ciudadanía, a la falta de humanidad. La caja tonta seguía escupiendo crueles palabras. Mensajes llenos de odio, mentiras e injusticia.
Escrito por Esther Moreno Morillas - Web

La gargantilla

El collar de ámbar fue un regalo de su amigo David. Lo que ella no sabía es que por cada piedra tenía: una aventura, un sueño, un romance, un éxito y un logro vital. Cuando vio a su gata con el amuleto, la suerte venidera se desvaneció con ronroneos satisfactorios.
Escrito por Esther Moreno Morillas - Web

Opulencia distraída

Una tumba vacía. Un cadáver ausente. La familia no escatimó en gastos: la lápida brillaba con los grabados de oro, el excelente bufet, la orquesta contratada desde Viena y la lectura del epitafio a cargo del mismísimo presidente. Mientras, el difunto olvidado tomaba el sol en su piso de Vallecas.
Escrito por Esther Moreno Morillas - Web