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La retratista

Se recreaba tanto en sí misma que se buscaba en todas partes. Y allá donde no había espejos, se pintaba de mil posturas, con mil colores. Mas su vanidad no era otra cosa que su afán por la perfección.

Y en su búsqueda, no le quedó más remedio que inventarla.
Escrito por Macarena Fernández - Web

La mirada del pintor

La nube soñolienta escudriñaba el estanque mientras el nenúfar la seguía con la mirada.

—¿Y si nos intercambiamos elemento por un instante?
—¿Y si el instante tuviera el poder de volverse eterno? —le contestó la nube.

Los juncos de la orilla fueron testigos de la inmortalidad fugaz de aquella alianza.
Escrito por Macarena Fernández - Web

Cumpleaños feliz

Sopló las velas salpicando a la familia de merengue. Parecía más un bebé feliz que una abuela centenaria. Cuando mi padre, descorchando el champán, rompió la urna funeraria del abuelo, nadie se percató del infarto de la homenajeada. Andábamos todos muertos de risa, buscando por el suelo su dentadura postiza.
Escrito por Macarena Fernández - Web

El canto del cisne

No había vuelta atrás. Capturó en el espejo la sonrisa, el aliento y el alma que se le escapó por la boca al expirar. Desde entonces vagó por el mundo intentando recomponer los pedazos que le faltaban. El fin justificaba los medios, eso pensaba él, para conseguir crearla de nuevo.
Escrito por Macarena Fernández - Web

Gorrión

El discurso más convincente: una mirada suplicante. La suya me eleva con su miedo en una mano y su destino en mi voluntad. Mi suspiro le alienta y, con toda la fuerza de mi brazo, lo empujo. Mis dudas estiran los segundos en siglos. Hasta que despliega sus alas. Volando.
Escrito por Macarena Fernández

Burocracia

Por la negligencia de un funcionario, todos los flautistas presentados a concurso fueron contratados. La cuidad se llenó de trinos atronadores. Los turistas, agobiados, se marcharon dejando la ciudad vacía y arruinada. El sindicato convocó una huelga de basureros para evitar así que los músicos ambulantes camparan a sus anchas.
Escrito por Macarena Fernández - Web
Anónimo hasta noviembre

La fuente maldita

El verano agoniza dando los últimos coletazos y el alba conserva los rescoldos de una tórrida noche. Ella zarandea las sábanas, como queriendo ahuyentar al dragón dormido que aún reposa en sus sueños. Jorge entra en la habitación y la calma con ternura.

—¡Buenos días, princesa! ¿De nuevo las pesadillas?
Escrito por Macarena Fernández - Web

Reencuentro

Ya voy de camino, cariño. Dudo que te alegres al verme, tanto como que hayas logrado perdonarme. En ambos casos lo entendería, aunque ninguno me consuela. La misma carretera, la misma lluvia, el mismo árbol... Pero créeme, aunque hubiera sido una expiación perfecta, esta vez la culpa no fue mía.
Escrito por Macarena Fernández - Web

La memoria ahogada

El río se lo ha tragado todo. Paradojas de la vida o de cómo escribir sobre papel mojado. Hojas teñidas de azul que ahora se ahogan en el agua. Mi biografía. Escrita con la lucidez del superviviente que teme esa lacra oscura que amenaza con borrar, para siempre, mi existencia.
Escrito por Macarena Fernández - Web

'Candinsky'

De un salto le arrebató el pincel salpicando de garabatos el lienzo desnudo que su dueño había dejado sobre el suelo. Los transportistas de la galería, que lo cargaron con el resto de obras del pintor, y el aplauso unánime de los críticos hicieron de su perro un artista emergente.
Escrito por Macarena Fernández