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A largo plazo

Mientras las noticias vomitan: edificios que se derrumban, vientos huracanados, mares enfurecidos, tierra arrasada, en un planeta que se despereza y deja huellas con manotazos sin control, muchas manos vuelven a construir, a devolver sueños, a plantar semillas, a borrar dolores. El ciclo volverá a repetirse hasta la destrucción total.
Escrito por Yolanda SA - Web
Anónimo hasta noviembre

Cambios

Recuerdo los toboganes, de madera lustrada. Cuanto más altos, mejor. Subir desesperados los escalones para gozar de unos segundos de vértigo, un descenso sin control y volver a empezar.

Ahora los hay gigantes, de lona acolchada, para varios niños a la vez, pero ellos están sentados tipeando en un celular.
Escrito por Yolanda SA - Web

Accidente nuclear

La ciudad fue evacuada, aislada, quedó vacía, entregada a la naturaleza.

El padre era bombero con pocos conocimientos. Respiró, tocó y comenzó a envenenar con su proximidad, con sus abrazos.

Fueron muriendo a partir de mayo. Él, los hijos. La mujer, en diciembre, sin entender por qué estaba tan cansada.
Escrito por Yolanda SA - Web

Hombre y filantropía

Salí en busca del almuerzo. Un indigente mostraba un plato vacío. A la vianda le agregué un sándwich de jamón y queso. Regresé, no estaba en su lugar. Tenía que dárselo, calmar mi necesidad. Lo vi en la Plaza. Se lo ofrecí. Sorprendido, lo tomó y su boca lo despedazó.
Escrito por Yolanda SA - Web

Lo efímero

Verme genera suspiros. Llevo un traje negro con ribetes dorados. Dormí en bodega de roble, a una temperatura de sosiego. Retiran el corcho, acercan las copas de cristal. Suena el teléfono, alguien se sobresalta. Sólo escucho "¡nooo!". Y me transformo en miles de gotas moradas, perdidas sobre el blanco mantel.
Escrito por Yolanda SA - Web

La camisa

Acaricio esa camisa blanca, que tus ojos eligen con frecuencia, que tus manos acomodan al cuerpo, tratando de imaginar por cada hueco de su trama el mundo que no conozco.

La guardo. Abandono la casa. En la mía, me recibe una cerveza y una boca que me exige la paga.
Escrito por Yolanda SA

El ordenado

Amanece. Voy a la cocina, lleno la pava con agua, hasta que siento el peso acostumbrado. Prendo la hornalla con el chispero y preparo la calabaza con la yerba mate. Salgo al patio y siento el calor del sol sobre mi cara. Tropiezo. ¡Otra vez, cambiaron la silla de lugar!
Escrito por Yolanda SA

El tímido

No quiero llamar la atención, pero cuando me vuelvo dorado el viento comienza a desnudarme, la lluvia deshace mi ropaje dejándome expuesto. Pronto sólo quedarán mis brazos alzados al cielo, vacíos, inmóviles, con el frío mordiendo mi corteza. Sin nidos, sin sombra, sólo arañas tejiendo sus trampas con hilo plateado.
Escrito por Yolanda SA