Fuerza innata

Tecleó el buscador de empleo. Aparecían dos ofertas.

Vacantes Fuerza de Voluntad: 
—Requerimos capacidad de aguante y paciencia. 
—Valoramos haber parido al menos una vez. 

Especialistas Fuerza Bruta: 
—Capacidad para imponer criterios. 
—Abstenerse individuos con delicadeza. 

Pinchó la primera: "Enviar currículum". La segunda, sin dudarlo, la reenvió a su ex.
Escrito por Pilar Arenas - Web

¡Atiza!

La tarde llora sin consuelo. Unas pisadas, de barro, son prueba del tremendo aguacero; la puerta forzada, de que alguien entró con violencia. Cajones y armarios desordenados, ropa revuelta… un cuerpo inerte con el cráneo abierto.

Badila en mano, Doña Josefa, unos minutos antes, había dejado de atizar el brasero.
Escrito por José Antonio Barrionuevo

Pirómanos

Las campanas tocan a fuego. Una densa columna de humo se eleva en la finca comunal y todo el pueblo, como un solo hombre, corre al auxilio. Hasta nuestras familias, modernos Capuletos y Montescos, acuden juntos a sofocar el incendio que, en aquel pajar, arde avivado por nuestra secreta pasión.
Escrito por Juancho Plaza - Web

La decisión

Aquella casa estaba muerta. La ventana de la tristeza escupía su vaho pegajoso en las noches frías. El sol entraba durante el día por la ventana de la nada y nada iluminaba. La de la alegría tenía pintadas irrisorias sobre el amor. Eso sí, las vistas eran maravillosas. Estaba claro...
Escrito por Emilia Tuc

Ella fue capaz

La noche que se conocieron la obnubiló, robándole su inocencia. Cenas, regalos y labia impar le arrebataron su voluntad, haciéndola creerse princesa. "Es mi esclava", reía en el bar.

Un buen día, ella despertó y tomó medidas... ¡Nunca pensó que de un solo tajo las tripas colgarían de aquella manera!
Escrito por Desiderio - Twitter

El pelotón de fusilamiento

Le ordenaron, por primera vez, abrir fuego en el pelotón de fusilamiento. Él no se había hecho militar para quitarles la vida a personas inocentes e indefensas, pero las circunstancias obligaban. Le temblaban las piernas. "Dispara", le decía el coronel, y así lo hizo volándole la cabeza a su superior.
Escrito por Lorena Jiménez Justicia

Celo

Eran cuatro. Me seguían desde hacía dos calles, y no me habían alcanzado gracias al tránsito, que aprendí a esquivar. Pero faltaba para llegar a mi casa y estaba segura de que iban a empezar a correr para agarrarme. Entonces entendí por qué no me dejan salir estando en celo.
Escrito por José Luis Bulacio - Twitter

El maltratador

Desperté en medio de la acera, con moratones y esquirlas de hielo clavadas en la cara. Escupí sangre y piezas dentales antes de llamarle bastardo. Esquivé un golpe pero recibí otro de lleno. Siguió silencioso su camino mientras me batía en duelo con la muerte un frio día de invierno.
Escrito por Matías Gali - Twitter