Amor en "on"

Cuando volvió a mirarlo a los ojos tuvo la certeza de que había pensado algo absurdo. Había llegado a creer firmemente que por fin le era posible olvidarlo. Lo más que podía hacer, en realidad, era aceptar que aquel amor no tenía "off". Sin embargo, ella seguiría buscándolo para siempre.
Escrito por Rosa R.

No eres tú, soy yo

—Venga, va, no me mires así. ¿Sabes una cosa? La gente cree que los asesinos eligen siempre a sus víctimas. Pero a ti no te elegí, me urgía el ansia por matar—. La mire directo a los ojos y apreté un poco más. —Lo siento, no eres tú, soy yo.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

Un intruso molesto

Un ruido molesto, originado por una máquina, transformaba el acontecer apacible de la aldea en un continuo aporreo para los oídos ajenos.

Con ese sonido persistente, la máquina de vapor que pretendía dejar al coche del vecino como los chorros del oro, había convertido el domingo en un día interminable.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Encerrona

Pinté la pared de negro y tracé una puerta blanca. Miré por la cerradura: sí, era allí. La empujé, pero no se abrió. Dibujé una llave, la giré y entré. Si en el silencio de la noche oyes una risa, abre la puerta de tu sueño, porque soy yo, esperándote.
Escrito por Patricia Richmond  - Web

Frozen

Elsa buscó su cuerpo desnudo en el espejo de la cómoda. Se soltó el pelo, y un torrente de magia resbaló por sus hombros. Cubrió pechos, caderas y piernas; tapizó paredes y suelos, pero todo su poder y su belleza no pudieron ocultar la soledad de su castillo de hielo.
Escrito por Luis San José - Web

Ojos abiertos

Siempre he padecido de insomnio. Sobre todo desde hace quince años. Es terrible esta sensación de soledad con la oscuridad como única compañera. Vueltas y vueltas en la cama hasta que te acostumbras, hasta que te quedas quieto mirando hacia un punto oscuro. Ahora miro la tapa de mi ataúd.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

La pasión según Blas López

Despertó tras un sueño inquieto con la boca seca. Desorientado, avanzó torpemente a través del pasillo camino del cuarto de baño. El espejo le devolvió la imagen de un Ecce Homo envejecido, humillado y vencido mientras María Magdalena roncaba brutalmente en la alcoba. Suplicó:

—¡Señor! ¿Por qué me has abandonado?
Escrito por Antonio Rodríguez Gallego

Incomunicación

Año tras año seguía empeñado en separar el petróleo en sus colores primarios, basándose en lo último que le había dicho su madre: "Conseguirás todo lo que te propongas". Pero la muerte había dejado inconclusa la frase y desde el otro mundo ella se desgañitaba gritando: "¡Siempre que sea razonable!".
Escrito por Max van der Chasquen - Twitter