El muro

Un día cualquiera, en vacaciones, corrió a la orilla para construir un gran castillo con sus padres, aunque esta vez de cemento y ladrillo. Al principio le pareció razonable, pero aquello creció hasta que pudo oír su propio eco dentro.

Hace tiempo que nadie la ve. Mañana empieza la universidad.
Escrito por Álex Garaizar

El hombre del tiempo

Regresó a su infancia a lomos de una tormenta, un tornado le proyectó atravesando sus propias cenizas, saltó sobre un arco iris y volvió en un vertiginoso remolino de colores.

Gárgaras, peluquería y maquillaje. En el mapa, isobaras y frentes cálidos para pronosticar ante cámara un día apacible y calmo.
Escrito por Jose Bravo - Twitter

De miel y de hiel

Subieron a la cima de la tarta, degustaron miel en la luna y pasaron noches insomnes meciendo sueños.

Despertaron el día que dejaron de improvisar la rutina, cuando el desayuno no eran risas al compás y en su cama solo imperaba ese lado vacío de encuentros y desnudo de emociones.
Escrito por Malu

Peregrinación a la disecación

Cuando la extrañeza comenzó a adueñarse de aquel rostro amado e idolatrado, las alas de las mariposas ralentizaron su efusivo revoloteo. Pero no fue hasta descubrir el vacío en sus palabras que comprendieron la urgencia de la absoluta quietud. Debían quebrantar cualquier impulso que originase el peregrinaje hacia la disecación.
Escrito por Tati Jurado - Twitter

Azul y naranja (II)

Atardece en el Mediterráneo y con la pleamar algunas olas mojan un chaleco de color naranja en una playa. Nadie lo olvidó en la arena, lo perdió un corazón, mar adentro.

A esa misma hora, en el Centro de refugiados de Cruz Roja una manta azul se seca al sol.
Escrito por Carmen Martagón E. - Twitter
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Puntualidad

Nunca había llegado tarde a una cita. Pero hoy, iba apurado. Faltaban diez segundos para el encuentro y aún tenía que bajar dieciocho pisos hasta la entrada del edificio. Salió apresurado y tardó menos de seis segundos, pero llegó puntual. El impacto salpicó de rojo los zapatos de la chica.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Como siempre

El día de su boda nadie entendió por qué insistía tanto en hacerse una foto a solas con su madre.

—¡Cuánta tontería! —decían.

El día en que se le descosió el corazón allí estaba ella, con su vieja aguja de zurcir penas y su caja de tiritas de amor incondicional.
Escrito por *L* - Blogger