De siervo a propietario (Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis: Peste)

Sobre lúgubres tañidos, columnas de humo negruzco cabalgaban el aire dulzón del mediodía dispersando las cenizas del último heredero del feudo.

Rodeado de pavesas, se persignó agradecido por sobrevivir a la muerte negra mientras surcaba como nunca la tierra que abrazaba al arado, consciente de que ya nadie podría reclamarla.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter
Peste | Guerra

57 comentarios :

  1. Así da gusto madrugar aunque sea fiesta y es que menudo inicio de mayo tenemos, un relato oscuro, lúgubre como toda aquella época que tan bien ilustra Antonio, calidad como siempre en sus 50 palabras.

    Ah y como dice Jose Mota, no te pido que me lo mejores, igualamelo!!!! jejeje.

    Un saludo y suerte

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    1. Gracias, compañero, por el madrugón en tan señalado día y haberte tomado el trabajo de leer tan apestosa incursión medieval.
      Un fuerte abrazo.

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  2. Madre del Amor Hermosoide... Qué comienzo de mes, Antonio. Postrada a tus pies, como dueño y señor de este 1 de mayo cincuentista, me uno a los supervivientes para gritar que la tierra para el que la trabaja y las letras para quien sabe escribirla así de magistralmente.
    Has contado en esos dos párrafos una historia que otros, Ken Follet incluido, hubieran escrito en una trilogía de novelones de 900 páginas cada uno.
    Un abrazo emocionado.

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    1. Pues aprovechando tu postración, te nombro embajadora de la exageración sobre los pilares de la tierra. Y, Ale, levanta ya que nos están mirando todos.
      Gracias por arrimarme tus palabras, Patricia.
      Ahí va mi pedazo de abrazo.

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  3. Y al final seremos polvo, no habrá diferencias entre siervos y propietarios, el tiempo arrastrará todo y solo dejará nuestro recuerdo. Tu protagonista ha logrado sobrevivir y sentirse así amo, pero debe aprovechar el momento ya que todo es efímero.
    Antonio un relato diría yo negro, lúgubre, lleno de imágenes apocalípticas, pero que nos ha iluminado la mañana.
    Una buena historia contada perfectamente en 50palabras, con tus letras se escucha, se ve, en una palabra se siente todo aquello que nos quieres contar, trasmitir.
    Un abrazo enorme.

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    1. Cuánto me alegro de que tan ceniciento relato te haya iluminado el día, Javier. Gracias por todas esas impresiones que me transmites y que tanto valoro.
      Un gran abrazo.

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  4. Con tu relato pintas dos cuadros igualmente impresionantes. La del primer párrafo, de atmósfera infernal, donde reinan las pinceladas de una cuidada adjetivación, impone un tiempo denso, de muerte y desolación, que nos lleva a El triunfo de la muerte, de Brueghel el Viejo; el segundo, nos invita a orar humildes en El Ángelus,de Millet, y caer rendidos ante este relato que se perfila como otra obra maestra de la pinacoteca de cincuenta.
    Soberbio, Antonio. Un abrazo grande.

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    1. Que mis párrafos te hayan sugerido semejantes cuadros, es todo un halago siendo como eres un gran pintor de palabras. Mil gracias, Manuel, y feliz de que te haya gustado.
      Un fuerte abrazo.

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  5. Los hombres van y vienen, pero la tierra permanece. Y al final, la única que jamás pierde una disputa es la Parca, ya venga a lomos de la peste, o montada en cualquier otro corcel.
    Muy buen relato, Antonio. Suscribo letra por letra las palabras de los compañeros que me preceden.
    Abrazo.

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    1. Ciertamente, gran jinete la muerte que siempre encuentra el destino al que se dirige.
      Gracias Carles por pasarte y dejarme tu estupendo comentario.
      Ahí va mi abrazo.

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  6. Antonio, narras en dos párrafos la desolación que dejó a su paso la peste. La muerte no respeta a nadie. El siervo deja de serlo al sobrevivir a su señor, pasando a ser dueño de sus tierras y de su trabajo. No podías ambientar mejor un día como el que celebramos hoy.
    Magistral. Enhorabuena.
    Besos apretados.

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    1. Magnífico resumen, Pilar. La peste fue una plaga devastadora, pero contribuyó a cambiar el modelo social.
      La verdad es que ha sido pura coincidencia el día de publicación, pero ahora que lo dices, sí le va al pelo, sí.
      Me alegra que te haya gustado. Gracias.
      Un AbraBeso

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  7. Admirado Antonio. Ya no me quedan más calificativos sobre tu escritura. Cuando veo que hay un nuevo microrrelato tuyo, me temo lo MEJOR, que me siga sorprendiendo por su bella factura, por esa extrema sensibilidad en cada sílaba, en cada palabra. Eres un prodigio. Espero poder deleitarme con tus escritos por los años de los años...
    Un fuerte abrazo.

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    1. No, si al final me voy a poner rojo a pesar de la negra peste.
      Me has dejado mudo, María José. Muchísimas gracias por todo.
      Un fuerte abrazo.

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  8. M. Belén Mateos1/5/17 11:51

    A pesar de la penumbra y de esos tañidos negruzcos, tu 50 nos deja unas preciosas pavesas de palabras.
    Es una maravilla leerte, se siente lo que escribes y quedas abrazado a ello.
    Felicidades por este micro.
    Un beso Antonio.

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    1. Hasta tus comentarios son poesía, M. Belén. Mil gracias por pasarte y dejarme la belleza de tus palabras.
      Un besazo.

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  9. Sublime, la forma en la que nos muestras el aprovechamiento que cualquiera puede sacarle a la desgracia ajena. Y agradeciéndoselo a su Dios, claro. Como a todos, me ha gustado mucho. Enhorabuena, Antonio. Un saludo y suerte.

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    1. Gracias jesús. La verdad es que siempre me ha parecido curioso que mayormente nos dirijamos a Dios para agradecerle cosas, sólo.
      Que te haya gustado es un gran premio para mí. Gracias de nuevo.
      Un abrazo.

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  10. Maravilloso, magnífico, épico, sublime. Me faltan palabras. Tus cincuenta pueden con todo.

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    1. ¡Hala!, con tal despacho de adjetivos me has dejado mudo.
      Te agradezco mucho tu comentario, Fernando.
      Un abrazo.

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  11. Antonio, estremecedor tu relato. en un instante nos has transportado a la Edad Media, con toda su carga de injusticia social, con sus plagas implacables que no hacían distinciones, y con ese sentimiento profundo de religiosidad que acepta sin una queja los designios del destino.
    Como dice Pilar, muy adecuado para el día que celebramos hoy. Quizá el capitán Alex haya tenido algo que ver en esto.
    Una maravilla, Antonio. Sospecho que esta es la primera entrega de una de y tus ya clásicas y geniales sagas.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Qué bien has captado los matices de la historia, Asun. Muchísimas gracias por comentarlos.
      Pues ya ves, yo no había pensado en este día para el relato y no sé si al gran capitán se la habrá ocurrido, pero, como ya he comentado, es cierto que le va como anillo al dedo.
      Muy sagaz, si señora. Se trata de la saga de jinetes que acabará con la muerte, como no podía ser de otra manera.
      Un abrazo enorme.

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  12. Antonio, nos has transportado a la Edad Media con la división tajante de estamentos sociales. Pero la muerte no hace distinciones -"allegados son iguales / los que viven por sus manos / y los ricos."-. Así nos lo recordaba Manrique. Aquí el siervo sobrevive al señor y se convierte en propietario de la tierra que trabaja -quizá no sea casual que hoy, Día Internacional del Trabajo, hayas abierto esta página-. En cuanto al modo de contar los efectos de la peste, solo puedo decirte que las imágenes más oscuras las conviertes en brillantes y que el relato alcanza lo sublime. Se augura una soberbia tetralogía.
    Enhorabuena y gracias por este regalo que abre el mes. Un fuerte abrazo.

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    1. Para regalo el de tu comentario Carmen. Mil gracias por obsequiarme con todas esas impresiones tan estimulantes para mí.
      Un fuerte abrazo.

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  13. Iniciamos mes y serie contigo, y además es fiesta, no se puede pedir más. Un primer párrafo de dos líneas, que unido a la pista del título, supone una descripción magistral y sintetizada de lo que fue aquella nefasta plaga medieval, que no hacía distinciones de clases. El segundo párrafo habla de supervivencia, de justicia también, pues parece que por una vez la naturaleza ha puesto las cosas en su sitio. Este siervo, convertido en propietario por eliminación interpuesta, de su señor, hace buena aquella frase que atribuyen a Cela: "El que resiste, gana".
    Un relato con un diseño estructural y gramatical perfecto, efectista y efectivo a más no poder con la idea que transmite, que deja múltiples impresiones en el lector. Cincuenta palabras que justifican la fama (que la tiene) de esta página, así como el respeto admirativo que te profesamos quienes tenemos la fortuna de conocerte y seguirte.
    Un abrazo fuerte, Antonio

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    1. Como siempre, gran disección la tuya sobre el contenido del relato, Ángel, y que hagas mención a la estructura gramatical me hace especial ilusión porque con tus escritos dejás claro que sabes mucho de ello. Si algo destaca en esta página es el enorme talento de la gente que la compone, gente como tú, de la que uno no para de aprender.
      Un fuerte abrazo, compañero.

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  14. Empezar el mes contigo es un placer. Un relato estratosférico. Solo tú eres capaz de regalarnos esta magia con las palabras. ¿Te has planteado escribir alguna vez un libro para publicarlo? Creo que más de un profesional de la escritura no sería capaz de hacer lo que tú haces. Si alguna vez tomas la decisión, avísame para ponerme en la cola y pedir tu firma.
    De la historia tan solo te diré que es una maravilla. Un relato en el que que el argumento, buenísimo, se enriquece gracias a las palabras tan bien escogidas.
    Lo dicho, una maravilla que va a mi cuaderno de cabeza. El título, sublime y el comienzo de la saga me hace babear, esperando lo que nos tienes guardado en la siguientes entregas.
    Cincuenta no sería lo mismo sin ti.
    Solo hay algo que iguala el nivel de tu escritura, y es tu inmensa humanidad.
    Un fuerte abrazo, amigo mío.
    Pablo

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    1. Inmensa es mi suerte por poder contar contigo, Pablo, Por estar ahí, siempre, al pie de mis relatos. Animándome a seguir escribiendo, transmitiéndome tanto bueno. Gracias por ser un maestro y un ejemplo.
      Un fortísimo abrazo.

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  15. Oiga, joven, ¿a usted que le daban de desayunar de pequeño? Porque yo me quedo maravillada con las joyas que salen de su pluma...
    Después de todo lo que han dicho los compañeros, poco puedo añadir. Solamente decir que la fotografía que has hecho de esa etapa de la historia es perfecta, sublime, maravillosa... Ya quisieran algunos cineastas poder tener guionistas así de buenos.
    Resumiendo, que me sumo a todo lo que está escrito por aquí arriba y añado que estoy también en la cola con Pablo, esperando para que firmes tu novela.
    Un beso enorme, querido Antonio.
    Malu.

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    1. Pues no sé los cineastas, pero yo si tengo suerte de tener comentaristas tan buenas y generosas como tú.
      La verdad, no debía desayunar muy bien, no, porque de peque era un tanto ceporrillo. Menos mal que de mayor me he espabilado un poco, tampoco mucho, no creas.
      Lo de la novela tendrá que esperar, mientras seguiré aprendiendo, entre otros, de ti.
      Muchas gracias por tan cariñoso comentario.
      Un besazo, compañera.

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  16. ¡Qué micro notable! Antonio.
    Cuando empecé a escribir en “Cincuenta” no lo hice con mi nombre, pensando que mi pasaje por esta página sería muy breve. No la conocía y no creía que un micro de 50 palabras diera para desarrollar una buena historia. Hoy nos brindas una más, que junto a las de otros grandes escritores que hay en “Cincuenta”, desbarataron mi antigua creencia.
    Te cuento que el archivo donde elaboro y guardo mis micros lo encabecé con uno ajeno “Soldados de arcilla”, se llama. Está ahí para recordarme que aún en este formato pueden hacerse obras de arte. Como dije, solo para recordármelo, porque soy consciente de que jamás podré alcanzar ese nivel.
    Demás está decir que es un placer leerte.
    Un abrazo.

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    1. ¡Qué pasada! George, me dejas sin palabras. Comentarios como el tuyo son los que estimulan a superarse y a intentar escribir un poco mejor cada vez.
      Me has emocionado, compañero. Muchísimas gracias por compartirlo.
      Un fuerte abrazo.

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  17. Espectacular. Quiero seguir leyendo.

    Un abrazo Antonio.

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    1. Gracias Raquel, encantado de que te haya gustado.
      Por supuesto, habrán tres más. El siguiente, la Guerra.
      Un abrazo.

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  18. “Yo nací -¡respetadme!- con el cine”, decía un verso de Rafael Alberti. Y si eso era cierto para el poeta de El Puerto de Santa María, lo es mucho más para nosotros que estamos saturados de películas y de imágenes; la que primero me viene a la mente –quizá porque la he visto no hace mucho- es la de El médico.
    Así que, de entrada, Antonio, te diré que tu microcuento genera en mi mente unas imágenes que podrían estar sacadas de cualquier película, pero tú añades un plus que no sólo excita a la vista, si no que lo hace también al resto de los sentidos, pues a todos ellos los sumerges de lleno en la historia que has construido con sólo cincuenta palabras: hay sonidos de lúgubres campanas, hay un olor dulzón que es el de la misma muerte, el cual no sólo lo percibe el olfato, sino que afecta también al gusto que lo siente entre escalofríos, y están esas pavesas que se nos pegan en la piel acrecentando el desasosiego que nos trasmite la terrible escena que describes.
    Pero hay mucho más, como es el recuerdo de unas épocas no demasiado lejanas –de hecho, la novela de Albert Camus titulada La peste es de 1947, aunque los hechos que narra sean anteriores- en la que la muerte era un presencia mucho más cotidiana que lo es hoy en día, y en las que los hombres se enfrentaban al absurdo de la existencia y a esos males que parecían castigos divinos refugiándose en sus creencias y sus religiones.
    Y hay también esa lección que nunca aprende ningún ser humano, la de que todo es efímero, la de que lo que hoy está arriba mañana estará abajo, la de que, como decía Paul Valéry: “Nosotras, las civilizaciones, sabemos ahora que somos mortales”.
    Y podría seguir estrujando aún mucho más el jugoso limón de este magnífico microcuento, pero tengo que dejarlo por falta de tiempo.
    Un abrazo.

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    1. Creeme, Enrique, te respeto. Soy de los que pienso que el cine aúna todas las artes, visuales o escritas. Es más, pienso quien dijo que, más allá del cine, probablemente no haya nada.
      Por tanto, imagina el elogio que supone para mí tu comparación cinematográfica de mi relato.
      Gracias una vez más por tan intenso e interesante comentario, compañero.
      Un abrazo.

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  19. Antonio, da gusto leerte, siempre sorprendes.
    Me parece extraordinario cómo en cincuenta palabras puedes decir tanto y con tanta maestría.
    Besicos

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    1. Ojalá pueda seguir sorprendiéndote. Desde luego, lo intentaré.
      Gracias Carmen, por pasarte y dejarme tu fértil comentario.
      Un beso.

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  20. Tu micro no estará ambientado en Cataluña, donde los campesinos que se quedaron con las tierras abandonadas tuvieron problemas. Un buen micro, Antonio. Saludos

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    1. La peste, la servidumbre y los problemas no conocen fronteras, desgraciadamente.
      Gracias por pasarte Plácido.
      Un saludo

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  21. "No hay mal que por bien no venga" habría pensado este nuevo propietario. Qué imágenes más potentes has logrado, Antonio. Lo he leído varias veces, más que todo para ver si (como pasa con la peste) se me contagia un poquito de ese arte con el que manejas las palabras. Genial. ¡Enhorabuena! Un abrazo.

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Juana.
      A ti no hace falta que se te contagie nada, Juana; llevas la maestría de serie.
      Un abrazo.

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  22. ¡¡Soberbio cincuenta!!
    Dos párrafos para identificarnos dos situaciones, muy diferentes aunque relacionadas entre sí. Uno, donde la muerte está presente; otro, donde la vida se mantiene erguida y ahora con cierto orgullo. Y en medio de esas dos situaciones paralelas, la peste —uno de esos cuatro jinetes que atemorizan al ser humano (supongo que en publicaciones posteriores nos regalarás historias con los otros tres)—, que sobrevuela ese paisaje feudal que tan espléndidamente nos describes. Una peste que, además, nos la transformas en justiciera social, haciéndonos patente cómo nadie, incluido el poderoso, escapa a su mortal abrazo.
    Fantástico relato para dar comienzo a un nuevo mes cincuentista. Un placer, amigo Antonio, poder leerte y disfrutar leyéndote.
    Un fuerte abrazo.

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    1. El placer es mío, José Antonio, de poder disfrutar además de tus relatos, de tus fantásticos comentarios.
      Mil gracias por dejármelo.
      Y sí. Amenazo con otros tres jinetes trotando por aquí en los meses venideros.
      Un fuerte abrazo.

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  23. ¿Cómo lo has hecho? he visto una peli en unos segundos. Con la boca abierta he quedado. Enhorabuena.

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    1. Caramba, Maite, muchas gracias. No muy a menudo deja uno con la boca abierta a una dama.
      Un abrazo.

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    2. ja,ja,ja. ¿Maravillada, mejor?
      Un beso.

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  24. Podemos ver perfectamente a tu personaje, paciente en su primera condición de siervo, resistente ante la peste, agradecido por su sino, y firme ahora, como la reja de su arado al abrirse paso en la tierra, en medio de esa lluvia de pavesas; pero podemos sentir también, como humanos, su gran satisfacción ante su cambio radical de condición.
    La muerte, expresada magistralmente en el primer párrafo, al tiempo que nos sitúas eficazmente en el contexto con casi nada, en esta ocasión aparece, si no como benefactora, sí como hacedora de justicia.
    Me uno a la opinión de otros compañeros de que faltan palabras. En casos así echo de menos en esta página un apéndice con adjetivos que nos ayude a no repetirnos, sobre todo cuando, como aquí, lo primero que te viene es eso de sublime, colosal, portentoso, extraordinario, excepcional...; y ves que ya te lo han dicho en comentarios anteriores.
    Qué gran escritor eres, Antonio. Enhorabuena por este nuevo grandísimo relato. Menuda saga esta que se adivina.
    Un abrazo.

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    1. También me he quedado sin palabras contigo, Enrique. Recibir semejantes elogios de alguien a quien admiras, es algo difícil de describir.
      Muchas gracias, querido maestro.
      Un fuerte abrazo.

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  25. Muy tuyo este relato, Antonio. Una bella forma de exponer lo más triste y feo de la vida.
    Muy bueno.
    Saludos virtuales.

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    1. Cuanto me alegra que te haya gustado, María jesús. Muchas gracias por pasarte.
      Un abrazo.

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  26. Enrique Caño13/5/17 21:26

    Realmente un relato que llega a la excelencia, Antonio. ¡Qué manera de escribir y de narrar! Forma y fondo sublimes. Sólo me queda darte la enhorabuena por tan bella obra.
    Un abrazo.

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    1. Y a mí sólo me queda darte mil gracias por tan enriquecedor comentario.
      Un abrazo, Enrique.

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  28. No voy a elogiar tu prosa ni tus espacios en blanco. Eres un escritor magnífico y que lo sabes es sobradamente evidente. Voy al fondo y voy directa: me hechizan tus cincuentas. Los busco cada mes. Levito, caigo y levito finalmente (la posología es tres comprimidos al mes). Por si te queda alguna duda, colegiado nº 5050505050, te mando una receta de tu propia medicina, Orgulloisatisfaccil, laboratorios Bolant, de golpe o en la dosificación que creas oportuno. A la espera de la siguiente entrega me quedo. Un saludo. Suerte con mayo.

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    1. Pues me he quedado en shock, no sé si anafiláctico por sobredosis, pero seguro que de sorpresa por tan ingenioso y alentador comentario.
      Muchas gracias por pasarte, Cristina, y decirme tantas cosas chulas.
      Un abrazo.

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  29. ¡Vaya relatazo!. No me quedan palabras bonitas para decirte.
    ¡Normal! has utilizado todas.
    Genial, Antonio.
    Un fuerte abrazo y suerte.

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