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Abecedario desesperado

Ella le ama, besa, canta, dice, explica, flirtea, grita, huele, invita, juega, lame, mira, ningunea, ñasca, ordena, pica, quiere, roza, silba, titubea, unge, vence, yace, zarandea.

Pero nada insufla vida a sus ojos y sus manos de piedra.

Desconoce que bajo la apariencia humana hay una estatua. Cosas del hiperrealismo.
Escrito por Chispita

Sólo te queda lo que das

Lo aprendí bien de mis padres: poner todo mi ser en cada pequeña acción cotidiana. La receta funciona, cuando se cierra una puerta, se abre una ventana.

Aún hoy, a pesar de mis sombras, intento ser luz titilante en la oscuridad.

Por alguna razón los hombres grises no lo entienden.
Escrito por Chispita

Desde las antípodas: 42.8806, -8.5446; -42.8806, 171.4554

(Casi en la cima, se divisaba el mar)

Abrió el paquete sin remite. Contenía un libro.

(Se sentó junto a unas sencillas flores de pétalos azules)

Le desconcertó el título: Flores silvestres.

(Recordó su nombre, sonrió y tomó una)

Un marcador plastificado —una flor seca— señalaba una página... forget-me-not... nomeolvides...
Escrito por Chispita

Dichosas cajitas

Ella llegó tarde. Parece que a él se le había terminado el cupo de cajitas. Él, tan metódico, halló por azar lo que le pareció un tesoro. Se acercó a contemplarlo y le sacó brillo, pero después se alejó, porque no tenía una cajita adecuada para guardarlo.

El tesoro aguarda...
Escrito por Chispita

Ternura

En la luz de la mañana miró embelesada a su bebé, que le sonreía, de buen humor, desde la cuna, y le dijo, como cada día: "Buenos días, amor, bienvenido a esta mañana". Lo alimentó y limpió, lo cubrió de besos...

"Mamá, despierta, tu medicina", susurró besándola en la frente.
Escrito por Chispita

Disonancia cognitiva

Fue el error de su vida. Continuó adelante, cumpliendo fielmente en todas partes, pero ya nada fue lo mismo. Estaba pero no estaba. Su alma se había ido.

Y al final de sus días, cuando ya en espíritu observó a todos aplaudir su conducta intachable, supo que no había vivido.
Escrito por Chispita

Cabo suelto

La tienda abarrotada, la música, las luces cegadoras... se mareaba. Quería irse pero su mujer vagaba ojeando zapatos, bolsos y pulseras. Entonces la vio. No estaba muy cambiada... El deseo contenido de 10 años se leyó en sus miradas.

La siguió al probador. Se amaron por primera vez, con prisa.
Escrito por Chispita
Anónimo hasta noviembre